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[Resumen Ejecutivo] Hacia una Nueva Gobernanza Global: Corea y el G-20

Categoría
Otros
Publicado
8 de noviembre de 2010

Informe Especial EAI 2010_Hacia una Nueva Gobernanza Global: Corea y el G20

Autor

Yul Sohn, Universidad Yonsei

Seungjoo Lee, Universidad Chung-Ang

Chaesung Chun, Universidad Nacional de Seúl

Hong Sik Cho, Universidad Soongsil


Resumen Ejecutivo

El G-20 como Institución Internacional

Tras el estallido de la Crisis Financiera Global en 2008, las principales economías del mundo se unieron para superar la crisis y establecer un orden posterior a la crisis. De estos esfuerzos surgió la cumbre del G-20, que ahora busca mejorar su estatus como una nueva institución de gobernanza global. Como país anfitrión de la próxima Cumbre del G-20 en Seúl, Corea del Sur necesita asumir este desafío no solo para que este evento sea exitoso, sino también para diseñar una estrategia de gobernanza global. Por lo tanto, es importante que los responsables políticos surcoreanos comprendan las características del G-20 como institución internacional antes de establecer un plan de acción específico.

Mientras que la “Gobernanza Global” (GG) en el siglo XXI todavía muestra las características tradicionales de instituciones dominadas por la política de poder, también está evolucionando lentamente hacia una estructura basada en redes con actores diversificados y vínculos temáticos. Instituciones informales, flexibles y voluntarias, basadas en redes, participan en lo que se conoce como el proceso “G-X”. Dentro del proceso “G-X” se incluyen el G-20 como el principal foro, el G-7/8 que continúa funcionando, y el G-2 que recientemente ha atraído la atención de todo el mundo. Si se considera la estructura institucional tradicional como GG 2.0 y la estructura institucional de red como GG 3.0, entonces podemos considerar la situación actual como GG 2.5.

Los Cambios Fundamentales en la Política Mundial

La GG 2.5 refleja los cambios en el panorama de la política mundial del siglo XXI. Estos cambios han sido drásticos. Primero, la distribución del poder en términos de estructura global está cambiando a medida que se reduce la brecha de poder entre las potencias establecidas y las emergentes. Manifestando este cambio, ha habido un declive relativo de los Estados Unidos como potencia hegemónica, el estancamiento de las potencias tradicionales como Europa y Japón, y el ascenso significativo de países en desarrollo como China e India. A la luz de este cambio de poder, se está volviendo cada vez más difícil para las instituciones internacionales continuar siendo gestionadas por unos pocos países occidentales desarrollados sin reflejar la nueva posición de los países emergentes.

Segundo, es bien sabido que el número de actores no estatales y su poder ha aumentado drásticamente en la era de la globalización y la revolución de la información. Las corporaciones multinacionales han expandido su influencia a través de la red de producción transnacional y la cadena de suministro. Al mismo tiempo, Internet ha facilitado la rápida expansión de las organizaciones no gubernamentales (ONG). Estos actores recién emergentes ahora desempeñan un papel tan importante que las principales decisiones internacionales no pueden tomarse sin su cooperación.

Tercero, es importante recordar que con la globalización y la revolución de la información surgen nuevas agendas, como la preservación del medio ambiente, la lucha contra el terrorismo y la respuesta a las crecientes demandas de energía. Una observación cuidadosa mostrará que existen vínculos complejos entre estos desafíos globales. Es por eso que la actual crisis financiera, que está conectada con cuestiones de comercio, desarrollo y degradación ambiental, difícilmente puede resolverse dentro de una institución internacional que solo está orientada a problemas específicos. Con los cambios fundamentales en la política mundial, que incluyen la aparición de una red entre actores diversificados y vínculos entre diferentes problemas, se requiere un nuevo tipo de institución internacional. La gobernanza global en el siglo XXI ha evolucionado al reflejar estos cambios en la política internacional. El G-20 representa estas tendencias.

La Evolución del G-20

El G-20 se desarrolló en tres etapas: el lanzamiento de la reunión de ministros de finanzas del G-20, la elevación de su estatus al nivel de cumbre del G-20 y los cambios posteriores. Los orígenes del G-20 se remontan a la Crisis Financiera Asiática, cuando la organización se inició como una reunión de ministros de finanzas. Al incluir países en desarrollo y desarrollados, la reunión de ministros de finanzas del G-20 creó una perspectiva para la futura forma de gobernanza global. Su mandato siempre ha sido un foro para discutir y ajustar las políticas económicas internacionales, abarcando las posiciones de las economías emergentes, que tradicionalmente han estado en la periferia de la política mundial. El G-20 en ese momento, sin embargo, era más un foro para educar a los países en desarrollo sobre el neoliberalismo que un medio de gobernanza global que reflejara los intereses de los países desarrollados y en desarrollo. Desde la perspectiva del institucionalismo liberal, el G-20 fue una “institución” para resolver los problemas de la Crisis Financiera Asiática, mientras que desde la perspectiva del realismo, fue una herramienta para la “participación hegemónica”.

Después de la Crisis Financiera Global de 2008, la reunión de ministros de finanzas del G-20 fue elevada a una cumbre de líderes. Con esta nueva prominencia, los asistentes a la cumbre comenzaron a considerar cómo construir un nuevo orden para la economía global. Era esencial que este esfuerzo reflejara los cambios estructurales en la economía global, como el ascenso de China e India, la compleja interconexión de varios problemas y la aparición de una red entre actores diversificados.

A lo largo del proceso de cuatro cumbres, el G-20 ha realizado esfuerzos multifacéticos para enfrentar eficazmente los desafíos de la Crisis Financiera Global y establecer nuevos procesos de gobernanza global. Para abordar la Crisis Económica Global, el G-20 comenzó centrándose en la cooperación internacional para contrarrestar la propagación de la crisis y frenar una mayor crisis financiera. Amplió gradualmente la agenda para incluir la reforma de las instituciones financieras internacionales (IFI), el crecimiento sostenible y las cuestiones de desarrollo que eran cruciales para tomar las riendas de la gobernanza global. Como muestra de su nuevo papel en el abordaje de desafíos complejos, el G-20 incluso incluyó cuestiones ambientales que son vitales para la gobernanza global sostenible. Esta ampliación del alcance del G-20 es indicativa de la creciente percepción entre sus miembros de que los esfuerzos no deben limitarse a cuestiones financieras, sino que también deben incluir la mejora de la eficiencia en la gobernanza global.

Características del G-20

Siguiendo el contexto mencionado anteriormente, el G-20 muestra cuatro características. Primero, el G-20 ejerce la flexibilidad de una institución de red en términos de membresía, establecimiento de agenda y gestión de reuniones. Segundo, al contrarrestar la Crisis Financiera Global, ha operado como una meta-institución que define nuevos roles para el G-8, el FMI y el Banco Mundial. En efecto, el G-20 reajusta las formas de gestión de estas instituciones existentes y restablece las relaciones entre ellas. Tercero, la cumbre del G-20 ha ampliado su papel para cubrir múltiples desafíos, incluidas las finanzas globales, el cambio climático, el desarrollo internacional y las disputas de seguridad política (por ejemplo, comentarios sobre el incidente del Cheonan). La capacidad de cubrir una gama tan amplia de temas muestra la flexibilidad del G-20. Por último, la forma institucional de la cumbre del G-20 puede modificarse según sea necesario, ya que está organizada como una red informal.

Cada uno de los actores del G-20 también muestra nuevas características. Para moldear el G-20 de manera más favorable a sus propios intereses, los estados miembros utilizan el conocimiento, la ideología, el poder de establecimiento de agenda, la persuasión y el poder de red. Estas fortalezas causan cambios no solo en la distribución del poder, sino también en las características del poder global en sí. En este contexto, el poder blando y el poder de red se están convirtiendo en determinantes cada vez más importantes del poder nacional. Por ejemplo, las discusiones en curso sobre el futuro modelo de capitalismo pueden considerarse una competencia que utiliza estos nuevos elementos del poder nacional... (Continuación)


Este resumen ejecutivo ha sido traducido del original el 5 de octubre de 2010 por Yang Gyu Kim y Stephen Ranger.

El texto completo en coreano está disponible aquí.

*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en inglés. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.

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