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[Trabajo Conjunto Japón-Corea sobre el Mundo 2050] ④ Dando Forma al Futuro: Gobernanza Económica Estratégica y Colaboración para la Asociación Japón-Corea del Sur hacia 2050

Categoría
Documento de trabajo
Publicado
1 de abril de 2025
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Diálogo Futuro Corea-Japón

Nota del editor

Takashi Terada, profesor de la Universidad de Doshisha, argumenta que una cooperación más profunda entre Corea del Sur, Japón y otras economías avanzadas de Asia es crucial en medio de crecientes incertidumbres geopolíticas y económicas. Destaca la adhesión de Corea del Sur al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífica (CPTPP) como una oportunidad clave, y pide el apoyo de Japón en el proceso. Para institucionalizar la cooperación económica, Terada propone un diálogo ministerial de alto nivel "3+3" que involucre a los ministros de asuntos exteriores, comercio/economía y finanzas, junto con la colaboración público-privada en industrias críticas como los semiconductores. Sostiene que estas iniciativas no solo fortalecerán los lazos bilaterales, sino que también impulsarán la estabilidad regional, la prosperidad económica y el posicionamiento estratégico de ambos países en el Indo-Pacífico.

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I. Introducción: El Problema

El Indo-Pacífico está rodeado por una geografía compleja. En tal entorno, los cambios en las amenazas a la seguridad dan forma a las visiones únicas de las percepciones de los actores de diversas maneras. Aunque la distribución del poder ha cambiado hasta la fecha y cambiará constantemente hacia 2050, uno de los factores inmutables sería la geografía.

... [TRUNCADO POR BREVEDAD EN ESTA INTERFAZ] ...

V. Conclusión

La cooperación en seguridad entre Japón y Corea del Sur se ha visto afectada no solo por la desconfianza política y diplomática, sino también por las divergencias inherentes de intereses geoestratégicos. Pero esto no significa que los dos países nunca se beneficiarán de alineaciones de seguridad cuando el enfoque se elabora con cautela. Este artículo destacó este doble aspecto al diseñar el constructo de "Cooperación Fundamental". La inacción ha sido el lujo del entorno de seguridad relativamente moderado en esta región después de la Segunda Guerra Mundial, especialmente para Japón. Las tendencias recientes muestran que este entorno moderado ha dejado de existir, lo que requiere acciones inmediatas para ambos países.

I. Introducción

Japón y Corea del Sur son estados geográficamente cercanos pero políticamente distantes, cuyas relaciones complejas y a menudo tensas han planteado desafíos para fomentar la cooperación política y económica bilateral. A pesar de sus valores democráticos compartidos, la interdependencia económica y la importancia estratégica en la región de Asia-Pacífico, las quejas históricas y las tensiones geopolíticas a menudo han impedido el desarrollo de una asociación verdaderamente colaborativa. Sin embargo, los beneficios potenciales de una cooperación económica bilateral fortalecida se extienden mucho más allá de sus fronteras, ofreciendo una promesa significativa para la estabilidad y el crecimiento del Indo-Pacífico en su conjunto. Como dos de las economías más grandes y tecnológicamente avanzadas de Asia, Japón y Corea del Sur están en una posición única para liderar los esfuerzos regionales en la promoción de la resiliencia económica y la buena gobernanza. Juntos, podrían servir como modelo para otras naciones, demostrando cómo la colaboración pragmática puede superar desafíos históricos y abordar eficazmente problemas globales apremiantes como la volatilidad de la moneda, las interrupciones de la cadena de suministro y las incertidumbres geopolíticas.

Esta asociación no es simplemente una necesidad bilateral, sino una oportunidad regional y global para establecer un marco para el crecimiento sostenible, la innovación y la estabilidad. En una era marcada por el creciente nacionalismo económico, las instituciones globales fracturadas y la intensificación de las rivalidades geopolíticas entre China y EE. UU., es imperativo que Japón y Corea del Sur forjen una asociación robusta orientada al futuro para salvaguardar la estabilidad regional y garantizar la prosperidad mutua. Reconociendo estos desafíos, este artículo explora cómo las dos naciones pueden navegar las incertidumbres políticas y económicas de mediados del siglo XXI y posiciona su colaboración como una piedra angular de la gobernanza regional.

Este artículo propone tres iniciativas estratégicas para avanzar en la cooperación económica bilateral y preparar a ambas naciones para un panorama global en rápida evolución: 1) Establecimiento de un diálogo económico de alto nivel "3+3" que involucre a los ministros de asuntos exteriores, comercio/economía y finanzas, diseñado para institucionalizar la colaboración y abordar desafíos económicos y geopolíticos complejos; 2) Apoyo de Japón a la adhesión de Corea del Sur al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífica (CPTPP), lo que mejoraría la resiliencia económica de Corea del Sur, fortalecería la gobernanza comercial en la región y diversificaría las dependencias comerciales; y 3) Promoción de la colaboración del sector privado con apoyo gubernamental, centrándose en los semiconductores para mejorar la innovación y la resiliencia de la cadena de suministro. Cada una de estas propuestas está diseñada para hacer que la asociación sea sostenible a largo plazo, con énfasis en la institucionalización para garantizar la continuidad a pesar de los posibles cambios de gobierno. Al implementar estas medidas, Japón y Corea del Sur no solo pueden garantizar su supervivencia económica, sino también consolidar su papel de liderazgo en la gobernanza regional y la estabilidad global hacia 2050.

II. Establecimiento de un Diálogo Económico de Alto Nivel "3+3"

Predecir los desafíos geopolíticos y económicos de 2050 es inherentemente difícil, pero una deficiencia en la relación actual entre Japón y Corea del Sur es la falta de un marco regular de alto nivel para abordar conjuntamente intereses y desafíos comunes. Para llenar este vacío, este artículo propone el establecimiento de un diálogo ministerial "3+3" robusto e innovador que involucre a los ministros de asuntos exteriores, comercio/economía y finanzas. Este mecanismo serviría como una plataforma esencial para abordar problemas bilaterales y regionales apremiantes a medida que las dos naciones avanzan hacia 2050. Una ventaja clave de este marco es su capacidad para funcionar independientemente de los cambios políticos. Las relaciones Japón-Corea han tendido a ser vulnerables a los cambios de gobierno y al sentimiento público, que a menudo han interrumpido la cooperación. Un mecanismo institucionalizado, con reuniones regulares y agendas predeterminadas, proporcionaría estabilidad y continuidad, asegurando un compromiso constante a pesar de las dinámicas políticas. Esta visión a largo plazo es crucial para fomentar lazos bilaterales más profundos y abordar desafíos económicos complejos.

Aunque los diálogos ministeriales existentes entre Japón y Corea del Sur, así como a nivel mundial, tienden a centrarse en cuestiones diplomáticas y de defensa, en los últimos años ha habido un aumento en los diálogos económicos "2+2". Estos marcos, que reflejan la difuminación de las esferas económica y política, se han vuelto cada vez más importantes en el escenario internacional, y esta tendencia puede continuar hacia 2050. En particular, Japón estableció su primer diálogo ministerial económico "2+2" con los Estados Unidos en 2022 (Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón 2022), seguido de una iniciativa similar con el Reino Unido en 2025, ambos involucrando a los ministros de asuntos exteriores y comercio (The Japan Times 2024). Este artículo sostiene que el marco convencional "2+2" económico puede ampliarse para incluir a los ministros de finanzas, creando un diálogo "3+3" pionero.

Este enfoque puede abordar vulnerabilidades macroeconómicas comunes y promover la resiliencia a las fluctuaciones económicas globales e inestabilidades regionales, como la volatilidad del won surcoreano, como se observó en la crisis financiera asiática de 1997 y la crisis financiera global de 2008, lo que subraya la importancia de involucrar a los ministerios de finanzas en las discusiones sobre la estabilización del tipo de cambio, las redes de seguridad financiera y las políticas monetarias coordinadas. Mirando hacia 2050, un diálogo "3+3" ofrece una solución prospectiva a los desafíos económicos y geopolíticos multifacéticos que enfrentan Japón y Corea del Sur. Al involucrar a los ministros de finanzas junto con los funcionarios de asuntos exteriores y comercio, este mecanismo puede abordar de manera integral cuestiones que van desde las sanciones comerciales hasta la notificación de alertas de la cadena de suministro.

Las políticas financieras están intrínsecamente ligadas a la competitividad comercial y a la estabilidad geopolítica en general, ya que influyen en el entorno económico en el que operan e interactúan las naciones. Por ejemplo, la estabilización de la moneda es fundamental para mantener dinámicas comerciales predecibles. Cuando la moneda de un país fluctúa significativamente, crea incertidumbre para los exportadores e importadores, lo que puede desalentar el comercio internacional. Esto es particularmente evidente en la experiencia de Corea del Sur con la volatilidad del won coreano durante la Crisis Financiera Asiática de 1997 y la Crisis Financiera Global de 2008, que interrumpió los flujos comerciales y la confianza de los inversores. Los tipos de cambio estables no solo respaldan precios predecibles para bienes y servicios, sino que también fomentan acuerdos comerciales a largo plazo, lo que los convierte en una herramienta esencial para mejorar la competitividad comercial.

Otro caso son los riesgos geopolíticos, como la creciente competencia entre EE. UU. y China, que requieren respuestas igualmente integradas y sincronizadas. Los ministros de finanzas por sí solos no pueden abordar los múltiples efectos de tales rivalidades. Por ejemplo, las sanciones financieras contra empresas chinas involucradas en industrias sensibles como las telecomunicaciones o la inteligencia artificial deben coordinarse con políticas comerciales más amplias para garantizar una estrategia nacional coherente. Un enfoque fragmentado, donde las sanciones financieras socavan los objetivos comerciales o el alcance diplomático, puede debilitar la posición general de un país.

Considere la cadena de suministro de semiconductores. EE. UU. ha impuesto controles de exportación sobre tecnologías avanzadas de semiconductores para limitar el acceso de China. Para Japón y Corea del Sur, alinearse con estas medidas requiere coordinación entre finanzas (por ejemplo, financiación de I+D para desarrollar alternativas nacionales), comercio (por ejemplo, garantizar el acceso a los mercados mundiales para tecnologías no restringidas) y diplomacia (por ejemplo, mantener alianzas para asegurar materiales críticos de tierras raras). La falta de sincronización podría exponer vulnerabilidades, como represalias de China o interrupciones en cadenas de suministro clave. Una reunión tradicional y aislada de ministros de finanzas podría pasar por alto implicaciones más amplias para los acuerdos comerciales o las alianzas diplomáticas.

El Ministerio de Finanzas, responsable de la recaudación de impuestos y la asignación presupuestaria, ejerce un enorme poder en la burocracia japonesa, y su peculiar naturaleza se extiende al ámbito internacional, donde la diplomacia monetaria y la cooperación monetaria internacional rara vez involucran a otros ministerios y agencias y tienden a llevarse a cabo de forma independiente. Por lo tanto, es incierto cuán cooperativo será el marco "3+3" en la práctica, pero a medida que el poder económico define cada vez más las relaciones internacionales, la participación de las agencias gubernamentales que controlan el dinero será más importante para ejercer influencia de manera efectiva en los asuntos internacionales. Reconociendo esta tendencia, Japón y Corea deben trabajar activamente para establecer su diálogo "3+3" como un precedente para otras cooperaciones bilaterales y regionales promoviendo una alineación proactiva y estratégica. Este marco empoderaría a ambas naciones para navegar las incertidumbres, armonizar las estrategias financieras con los objetivos comerciales y de política exterior, y construir una asociación resiliente capaz de prosperar en 2050.

III. Importancia Estratégica de la Membresía de Corea en el CPTPP y el Apoyo de Japón

Dado que Japón y Corea del Sur son economías altamente orientadas al comercio, garantizar la estabilidad en la gobernanza comercial regional y global es fundamental para su crecimiento e influencia sostenidos. El CPTPP promete inmensamente como una piedra angular de la gobernanza comercial hasta 2050, particularmente a la luz de la disfunción actual de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La incapacidad de la OMC para abordar cuestiones comerciales críticas, evidente en el estancamiento de las negociaciones de Doha y el colapso de su mecanismo de solución de diferencias tras la negativa de Estados Unidos a nombrar nuevos jueces del Órgano de Apelación, ha dejado un vacío significativo en la formulación de normas para áreas esenciales como el comercio digital, los derechos de propiedad intelectual y las normas medioambientales (Congressional Research Services 2021).

En este contexto, el CPTPP ha surgido como un marco robusto y dinámico capaz de llenar los vacíos de gobernanza dejados por la disfunción de la OMC. A diferencia de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), que ha luchado con compromisos de liberalización limitados y mecanismos de aplicación débiles a pesar de cubrir 15 países, el CPTPP ofrece un marco de formulación de normas de alto nivel. Sus disposiciones sobre propiedad intelectual, comercio electrónico, derechos laborales y sostenibilidad ambiental lo posicionan de manera única para establecer las reglas del comercio y la inversión del siglo XXI. Además, el CPTPP opera con una membresía más pequeña y cohesiva en comparación con los 164 miembros de la OMC, lo que le permite responder más rápidamente a los desafíos y oportunidades emergentes, al tiempo que promueve un sistema confiable y basado en reglas.

La adhesión de Corea del Sur al CPTPP sería un hito importante tanto para el CPTPP como para Corea del Sur. Con una economía de 1,7 billones de dólares, la inclusión de Corea del Sur aumentaría el peso económico del CPTPP, elevando su participación en el PIB mundial de aproximadamente el 15% a un estimado del 20%. La adición de las industrias avanzadas de Corea del Sur, como los semiconductores, la electrónica y la tecnología verde, fortalecería la capacidad del bloque para la integración y la innovación. Además, las extensas redes comerciales de Corea del Sur, que abarcan economías importantes como EE. UU., la UE y China, crearían nuevas oportunidades comerciales y mejorarían la conectividad entre los miembros del CPTPP y los mercados externos (Lee 2024).

Los beneficios económicos de la participación de Corea del Sur van más allá del crecimiento del PIB. La participación podría aumentar el comercio intra-CPTPP en aproximadamente 20-30 mil millones de dólares anuales, impulsado por un mejor acceso a los mercados y oportunidades de diversificación, particularmente en América Latina (por ejemplo, México y Perú). Para Corea del Sur, el CPTPP proporciona una plataforma estratégica para reducir su dependencia de China, que representa más del 25% de sus exportaciones. Esta dependencia se ha vuelto cada vez más volátil debido a la disposición de China a utilizar el comercio, la inversión y el turismo como herramientas de influencia política (Terada 2019a). Al unirse al CPTPP, Corea del Sur podría diversificar sus asociaciones comerciales, aumentando la resiliencia económica y obteniendo acceso preferencial a mercados clave en Asia Oriental y más allá.

La expansión de la membresía del CPTPP subraya aún más su creciente importancia. La adhesión del Reino Unido en diciembre de 2024 demostró la capacidad del CPTPP para atraer economías afines, con otros miembros potenciales como Costa Rica e Indonesia mostrando interés (Politico 2024). La inclusión de Corea del Sur, que podría representar más del 20% del comercio mundial, continuaría este impulso y posicionaría al CPTPP como un imán para acuerdos comerciales de alto nivel. Al promover la integración económica, el CPTPP ampliado podría actuar como un contrapeso al creciente proteccionismo y a la fragmentación del comercio mundial.

Como la economía más grande del CPTPP, Japón ejerce una influencia significativa dentro del CPTPP y está en una posición única para facilitar la adhesión de Corea del Sur. El liderazgo de Japón en la conclusión de las negociaciones del CPTPP en 2017, tras la retirada de EE. UU., demuestra su compromiso de promover marcos comerciales de alto nivel (Terada 2019b). Abogar por la adhesión de Corea del Sur no solo fortalecería los lazos bilaterales entre las dos naciones, sino que también demostraría un compromiso compartido con la estabilidad y la cooperación regionales. Juntos, Japón y Corea del Sur podrían alinear sus objetivos económicos y geopolíticos dentro del CPTPP y promover prioridades compartidas como el comercio digital, la sostenibilidad y la innovación.

China ya ha solicitado unirse al CPTPP. Por lo tanto, insistirá en iniciar negociaciones bilaterales para su participación antes que Corea del Sur. Para hacerlo, sin embargo, China tendrá que cumplir con las reglas existentes del CPTPP, como la prohibición del trabajo forzoso y el trabajo infantil y garantizar una tasa de eliminación de aranceles del 90% o más. Otra condición importante sería abstenerse de la coerción económica, como el aumento de sus aranceles con fines políticos, como Japón y Australia han insistido constantemente. Si estas condiciones, basadas en los principios fundamentales del libre comercio, se cumplen plenamente, no solo China no sería vista como una amenaza para la seguridad económica de muchos países, sino que la adhesión de China al CPTPP también sería deseable para los miembros existentes y podría servir como un punto de referencia importante para la formación de un orden económico Indo-Pacífico libre y abierto (Terada 2020).

Mirando hacia 2050, el CPTPP está preparado para desempeñar un papel fundamental en la configuración del panorama comercial mundial. Su membresía dinámica, sus altos estándares exigibles y su adaptabilidad lo convierten en un instrumento crítico para contrarrestar el proteccionismo y navegar las incertidumbres geopolíticas. Para Corea del Sur, unirse al CPTPP solidificaría su posición como líder en gobernanza comercial, mientras que para Japón, facilitar la inclusión de su vecino reforzaría su liderazgo dentro del CPTPP. Al trabajar juntos, las dos naciones pueden transformar el CPTPP en un modelo de integración regional y cooperación global, allanando el camino para un orden comercial resiliente e inclusivo en un mundo cada vez más fragmentado.

IV. Colaboración del Sector Privado con Apoyo Gubernamental

El panorama empresarial y de producción en rápida evolución exige una cooperación más estrecha entre Japón y Corea del Sur para mantener su competitividad global. Es esencial establecer un marco dirigido por el gobierno para proporcionar apoyo financiero y facilitar el emparejamiento institucional entre empresas japonesas y coreanas. Dicho marco podría fomentar empresas conjuntas estructuradas, particularmente en sectores estratégicos como los semiconductores, donde ambas naciones son líderes mundiales. La industria de semiconductores, una piedra angular de la seguridad económica, enfrenta vulnerabilidades significativas debido a tensiones geopolíticas, interrupciones en la cadena de suministro y proteccionismo económico. Los esfuerzos colaborativos entre Japón y Corea del Sur pueden abordar estos desafíos aprovechando sus fortalezas únicas. Japón se destaca en materiales para semiconductores y equipos de fabricación, mientras que Corea del Sur lidera en la producción de semiconductores, particularmente en chips de memoria. Al integrar estas capacidades, ambas naciones pueden forjar asociaciones estratégicas que mejoren su ventaja competitiva en un panorama tecnológico cada vez más complejo. Por ejemplo, el establecimiento por parte de Samsung Electronics de una base de investigación para la tecnología de empaquetado de semiconductores de próxima generación en Yokohama en 2024, con el apoyo de un subsidio de 40 mil millones de yenes del gobierno japonés, subraya el potencial de las asociaciones público-privadas. La expansión de tales iniciativas dentro de un marco estructurado podría amplificar los beneficios de la colaboración Japón-Corea, asegurando beneficios mutuos al tiempo que fortalece la resiliencia de la cadena de suministro de semiconductores.

A medida que evoluciona la industria de semiconductores, el enfoque se está desplazando de la miniaturización, que ahora se acerca a sus límites tecnológicos, a la integración de semiconductores para mejorar el rendimiento. Esta transición requiere diseños de circuitos y metodologías de diseño estandarizados, áreas en las que Japón y Corea del Sur están bien posicionados para liderar. Las iniciativas conjuntas de I+D podrían impulsar estos esfuerzos de estandarización, simplificando los procesos de diseño y acelerando los ciclos de desarrollo. Por ejemplo, la colaboración en software y metodologías de diseño unificados podría establecer estándares de facto de la industria, reduciendo los costos de producción y aumentando la competitividad global.

Un marco dirigido por el gobierno proporciona una plataforma estable y a largo plazo para la cooperación empresarial, garantizando la resiliencia frente a las fluctuaciones políticas y la volatilidad del mercado. Los mecanismos institucionales como foros regulares de emparejamiento empresarial, iniciativas de financiación coordinada y apoyo político podrían fomentar asociaciones sostenibles entre empresas japonesas y coreanas. Por ejemplo, Samsung y Tokyo Electron podrían colaborar en tecnologías de fabricación de semiconductores de próxima generación, mientras que Panasonic y SK Hynix podrían fortalecer los lazos en innovación de baterías y almacenamiento. Estas asociaciones no solo fortalecerían la cadena de suministro, sino que también la diversificarían, reduciendo la dependencia de proveedores únicos.

El establecimiento de metodologías de diseño comunes simplificaría la integración de semiconductores al tiempo que mejoraría la diversificación de la cadena de suministro. Esto se alinea con el impulso global para el reequilibrio de la cadena de suministro bajo el enfoque de "friend-shoring", lo que permite a ambas naciones navegar eficazmente las incertidumbres de seguridad económica. Al institucionalizar la colaboración, Japón y Corea del Sur pueden mitigar riesgos y mantener el liderazgo en la industria de semiconductores. De hecho, SK Hynix y Toshiba han colaborado previamente en tecnología de memoria flash NAND (SK Hynix News 2014). La expansión de tales iniciativas conjuntas de I+D bajo un programa respaldado por el gobierno podría acelerar los avances en inteligencia artificial, computación cuántica y energía verde, donde la innovación en semiconductores es crítica.

El reciente aumento de la política industrial en la fabricación mundial de semiconductores también puede respaldar la cooperación de gobierno a gobierno entre Japón y Corea del Sur. El compromiso proactivo del gobierno japonés, o política industrial, subraya aún más la importancia de la cooperación estratégica. Por ejemplo, el gobierno japonés ha prometido más de 476 mil millones de yenes (3.5 mil millones de dólares) en subsidios desde 2024 a Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), que tiene una instalación de fabricación de chips avanzada en la prefectura de Kumamoto. Esta instalación, que se especializa en chips para aplicaciones automotrices e industriales, llena lagunas en la cadena de suministro nacional de Japón al tiempo que integra a empresas japonesas líderes como Sony Semiconductor Solutions y Denso Corporation (TSMC News 2024). Otro ejemplo es Rapidus, una fundición lógica avanzada recién establecida financiada principalmente por el gobierno japonés, que aprovecha la amplia experiencia en investigación y diseño de semiconductores de IBM. Esta asociación incluye la colaboración en el Albany NanoTech Complex en Nueva York, donde los científicos e ingenieros de Rapidus trabajan con investigadores de IBM para desarrollar tecnologías de vanguardia como el nodo de 2 nanómetros, que promete mejoras significativas en el rendimiento y la eficiencia energética (Dijitimes Asia 2025). Extender iniciativas similares a empresas surcoreanas fortalecería aún más la seguridad de la cadena de suministro y fomentaría la colaboración regional para aumentar los beneficios mutuos.

Se proyecta que el mercado mundial de semiconductores alcance los 602 mil millones de dólares para 2033, lo que destaca la necesidad de innovación y resiliencia. Una mayor colaboración Japón-Corea en este sector crítico no solo fortalecería su competitividad, sino que también contribuiría a la sostenibilidad de la cadena de suministro mundial de semiconductores. Al establecer un modelo de cooperación regional, las dos naciones pueden asegurar sus posiciones como líderes de la industria al tiempo que navegan los desafíos de un mercado global cada vez más dinámico.

V. Conclusión

Pocos discreparían en que los desafíos regionales y globales pueden abordarse de manera más efectiva si Japón y Corea del Sur, dos de las economías más avanzadas de Asia, forjan una asociación más sólida y colaborativa. Como potencias económicas mundiales con valores democráticos compartidos, están en una posición única para liderar con el ejemplo en la promoción de la estabilidad y el crecimiento en la región del Indo-Pacífico y más allá. Un enfoque unificado no solo aumentaría su influencia, sino que también proporcionaría la estabilidad necesaria para abordar cuestiones apremiantes como el cambio climático, las interrupciones de la cadena de suministro y la creciente competencia geopolítica entre las principales potencias.

Su asociación tiene el potencial de convertirse en un modelo de cooperación regional y global. Al institucionalizar mecanismos de colaboración, como el diálogo ministerial propuesto "3+3", la participación conjunta en el CPTPP, un acuerdo comercial de alto nivel y marcos respaldados por el gobierno para la innovación del sector privado, Japón y Corea del Sur pueden crear soluciones sostenibles que resuenen más allá de sus fronteras. Estas iniciativas demostrarían el poder de la cooperación pragmática, mostrando cómo incluso las naciones con historias complejas pueden trabajar juntas para abordar desafíos comunes y aprovechar oportunidades compartidas, inspirando a otras naciones a elegir la cooperación sobre el conflicto.

Mirando hacia 2050, lo que está en juego no podría ser mayor. Las decisiones que Japón y Corea del Sur tomen hoy, si se toman juntas, darán forma no solo a su relación bilateral, sino también a la trayectoria futura de la región del Indo-Pacífico y su papel en los asuntos mundiales. Al abrazar sus responsabilidades compartidas y aprovechar sus fortalezas complementarias, Japón y Corea del Sur pueden emerger como colíderes de un mundo más integrado, estable y próspero, con la intención compartida de transformar los desafíos históricos en la base de una asociación duradera, allanando el camino para la estabilidad regional y el progreso global, y demostrando la capacidad de la confianza y la cooperación para lograr mucho más juntos que solos. ■

Referencias

Servicio de Investigación del Congreso (CRS). 2021. El Órgano de Apelación de la Organización Mundial del Comercio (OMC): Disputas y controversias clave. Informe del CRS, 22 de julio.

Dijitimes Asia. 2025. “Rapidus Aborda Tres Desafíos Mayores; Objetivo Inicial de Rendimiento de Producción Establecido en 50%.” 14 de enero.

Lee, Sohyun Zoe. 2024. “Establecimiento de la Agenda Presidencial y Política Económica Exterior: Explicando la Solicitud Retrasada de Corea del Sur al CPTPP.” Asian Affairs 55, 2: 263-288.

Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón. 2022. “Reunión del Comité Consultivo de Política Económica Japón-EE. UU. (el ‘2+2’ Económico).” 29 de julio.

Politico. 2024. “Britain’s Bold New World: As a Pacific Trading Nation.” Politico, December 16.

SK Hynix News. 2014. “SK Hynix and Toshiba Forge Extended Collaboration.” December 19.

Terada, Takashi. 2019a. “Japón y el Regionalismo de Asia Oriental: Superando la Animosidad Política para la Integración Económica.” En Japan and Asia’s Contested Order: The Interplay of Security, Economics, and Identity, ed. Yul Sohn y T.J. Pempel, 279–301. Springer.

Terada, Takashi. 2019b. “Japón y el TPP/TPP-11: Abriendo la Caja Negra de la Alineación Política Doméstica para una Diplomacia Económica Proactiva Frente al ‘Shock de Trump.’” The Pacific Review 32, 6: 1041–1069.

Terada, Takashi. 2020. “Australia and Japan’s Alliance Can Beat China’s Interdependence Trap.” The Japan Times, February 20.

The Japan Times. 2024. “Japón Celebrará Conversaciones Regulares sobre Seguridad Económica con el Reino Unido bajo el Modelo Dos Más Dos.” 19 de noviembre.

TSMC News. 2024. “JASM Set to Expand in Kumamoto, Japan.” February 6.

Archivos adjuntos

  • Terada_ShapingtheFuture_250312_EAIKFAPIWorkingPaper.pdf

*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en inglés. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.

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