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[NSP Report 38] Estrategia de seguridad de Estados Unidos
Actualmente es profesor adjunto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad de Corea. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Chicago y trabajó como investigador en el East-West Center en Estados Unidos. Sus principales áreas de investigación son la seguridad internacional y la teoría de las relaciones internacionales. Es autora de Power Shifts, Strategy, and War (Rutledge, 2008), y sus artículos académicos recientes incluyen A Nuclear North Korea and the Stability of East Asia (Australian Journal of International Affairs, 2007) y Democratization and Alliance Policy (Korean Journal of Defense Analysis, 2007).
I. Introducción
La toma de posesión del presidente Barack Obama ha sido percibida por muchos, no solo por los estadounidenses sino también por ciudadanos de varios países, como un punto de inflexión histórico, generando gran interés y expectación. El interés en el rumbo que tomará la única superpotencia mundial bajo el liderazgo de un nuevo mandatario es comprensible, considerando las repercusiones políticas y económicas que las decisiones de Estados Unidos tendrán en el sistema internacional. En particular, dada la posición incomparable de Estados Unidos en el orden de seguridad mundial, la naturaleza y el contenido de la política de seguridad de la administración Obama se han convertido en un tema de máxima preocupación para la comunidad internacional. Para Corea, que mantiene una relación de alianza con Estados Unidos, la política de seguridad estadounidense es un factor de gran influencia en la seguridad nacional, por lo que esta cuestión reviste una importancia particular. En este sentido, examinar las características principales que se manifestarán en la estrategia de seguridad del gobierno de Estados Unidos tiene un gran significado. Este artículo tiene como objetivo proporcionar una clave para comprender este importante tema, proyectando la estrategia de implementación de seguridad (los medios políticos utilizados para lograr la seguridad nacional) que adoptará la administración Obama.
En resumen, el argumento central de este artículo es que la administración Obama adoptará, en general, una estrategia de seguridad moderada y equilibrada. Si bien no excluirá el uso de la fuerza militar en principio, se esforzará por evitar la acción militar en la medida de lo posible y adoptará una postura cautelosa en la promoción de la democracia y la expansión de alianzas basadas en valores. Sobre la base de esta orientación política realista, también buscará activamente el uso de instrumentos de política exterior liberales, como las instituciones internacionales y la ayuda económica.
Contrariamente a las expectativas generales, la administración Obama no optará por una ruptura radical en su estrategia de seguridad en comparación con el final de la administración Bush. La administración Bush, en su segundo mandato, superó en gran medida los problemas de idealismo excesivo que mostró en el primero y se movió en una dirección que se adaptaba a la realidad estratégica. Dado que la administración Obama tampoco puede liberarse por completo de las restricciones estructurales como la guerra y la crisis económica, no podrá intentar un cambio estratégico abrupto. El énfasis del presidente Obama en la gobernanza bipartidista y el nombramiento de personal de tendencia republicana en puestos clave también refuerzan la continuidad estratégica.
Para presentar este argumento, este artículo se desarrollará de la siguiente manera. La primera sección examinará primero las cuatro estrategias de implementación que Estados Unidos ha utilizado para hacer frente a las amenazas a la seguridad en el período posterior a la Guerra Fría, y luego explicará cómo se han combinado estas herramientas estratégicas en los últimos tiempos. Basándose en esta discusión, la segunda sección proyectará la futura estrategia de seguridad de la administración Obama. Finalmente, se resumirá el argumento central y se extraerán implicaciones para la formulación de políticas de defensa de Corea.
II. Estrategias de seguridad de Estados Unidos en el período posterior a la Guerra Fría
1. Principales estrategias de implementación individuales
Para lograr los diversos objetivos de seguridad del siglo XXI, Estados Unidos ha empleado una variedad de herramientas estratégicas (estrategias de implementación) en los ámbitos militar, diplomático y económico. Estas estrategias de implementación se pueden clasificar en las cuatro categorías enumeradas a continuación (The White House 2002, 1-2). Una característica destacada es que el gobierno de Estados Unidos ha enfatizado la importancia de las herramientas estratégicas liberales, como la promoción de la democracia y la expansión de los lazos económicos y las instituciones internacionales. Sin embargo, no ha excluido el uso de la fuerza militar y, al mismo tiempo, ha buscado asegurar la superioridad militar a través de la transformación militar para responder de manera más efectiva a las nuevas amenazas a la seguridad. Estas estrategias de implementación han funcionado tanto como herramientas para lograr objetivos de seguridad como como objetivos prácticos (tareas).
(1) Promoción de la democracia
Desde el fin de la Guerra Fría, Estados Unidos ha enfatizado consistentemente la importancia estratégica de la promoción de la democracia. En particular, la administración George W. Bush creía que la democracia era la forma a largo plazo más efectiva para lograr objetivos de seguridad clave, como erradicar el terrorismo y prevenir y resolver conflictos entre grandes potencias (The White House 2006, 3, 15, 36). Este juicio se basó en varias suposiciones sobre los efectos políticos de las instituciones democráticas. En primer lugar, se creía que los procesos políticos democráticos reflejan eficazmente la voluntad popular en la toma de decisiones y amplían las oportunidades de participación política de los ciudadanos, lo que disipa el descontento político y debilita los motivos para cometer actos terroristas. Por lo tanto, se creía que cuanto más se expandieran las instituciones democráticas, menor sería el margen de maniobra para los grupos terroristas. En segundo lugar, dado que los países democráticos no libran guerras entre sí, se consideró que la expansión de las instituciones políticas democráticas también contribuiría a la construcción de un orden internacional estable (Doyle 1983). A pesar de los desafíos imprevistos y los graves efectos secundarios en lugares como Irak, Palestina y Líbano, esta estrategia de promoción de la democracia continuó implementándose.
Estados Unidos también ha buscado formar y expandir una "alianza de valores" compuesta por países democráticos (Bork 2005; Daalder and Lindsay 2004). Estos esfuerzos se basan en la suposición de que una cooperación más estrecha es posible entre países que comparten valores democráticos (Gaubatz 1996; Lipson 2003; Reed 1997, 1072-1078). Dado que es probable que se formen relaciones de alianza sólidas entre países democráticos, se pensó que la difusión de las instituciones democráticas ayudaría a fortalecer y expandir la red de alianzas liderada por Estados Unidos. También creían que la promoción de la democracia podría fomentarse a través de una estrecha cooperación entre países democráticos. Como parte de estos esfuerzos, en Europa, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se amplió para incluir a varios países de Europa Central y Oriental, como Polonia, y se intentó incorporar a nuevos países de la antigua Unión Soviética, incluida Georgia. Mientras tanto, en Asia, se intentó transformar las alianzas de seguridad con Corea, Japón y Australia en alianzas integrales basadas en valores comunes, al tiempo que se promovían activamente alianzas estratégicas con otras democracias, incluida la India. Además, en la región de Oriente Medio, se ha fortalecido aún más la "relación especial" con Israel, un país con instituciones políticas democráticas (Mearsheimer y Walt 2007)... (Continuará)
*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en coreano. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.