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[NSP Report 37] La concepción del orden de alianzas de Estados Unidos en el siglo XXI: una perspectiva histórica
Profesor adjunto y Director de Relaciones Internacionales en la Universidad Católica. El profesor Ma Sang-yoon obtuvo su licenciatura y maestría en Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de Seúl y su doctorado en Ciencias Políticas Internacionales en la Universidad de Oxford, Reino Unido, con una tesis sobre la intervención de la política interna de Estados Unidos en la cuestión de la democracia en Corea en la década de 1960. Sus principales áreas de investigación son la política exterior de Estados Unidos, las relaciones entre Corea del Sur y Estados Unidos, y la historia de la diplomacia durante la Guerra Fría. Recientemente, ha estado investigando las relaciones entre Estados Unidos y el Reino Unido durante la era Bush-Blair para examinar la relación de alianzas de Estados Unidos desde una perspectiva comparada. Sus publicaciones recientes incluyen "From ‘March North’ to Nation-building: Interplay of U.S. Policy and South Korean Politics during the Early 1960s", "Conflicto entre Corea del Sur y Estados Unidos durante la Détente: Nixon, Carter y Park Chung-hee" (coautor), "Teoría de la Sociedad Internacional de la Escuela Británica", y "Alliance for Self-reliance: ROK-US Security Relations, 1968-71".
En las elecciones presidenciales de Estados Unidos celebradas el 4 de noviembre de 2008, el candidato demócrata Barack Hussein Obama fue elegido como el 44º presidente de Estados Unidos. Las elecciones de 2008 atrajeron una atención nacional e internacional sin precedentes debido a la extremadamente baja aprobación pública del presidente Bush en los últimos años, el deseo de cambio, y el interés en el nacimiento del primer presidente afroamericano.
No podemos dejar de mostrar un profundo interés en qué tipo de política exterior promoverá la administración Obama de Estados Unidos, que asumió el cargo oficialmente en enero de 2009, y cómo afectará a nuestras vidas en la península de Corea. El propósito fundamental de este artículo es analizar el espacio de acción exterior que tiene la nueva administración estadounidense, examinando la trayectoria histórica de la política exterior y la estrategia de alianzas de Estados Unidos. Es evidente que factores personales como el trasfondo de crecimiento, las creencias y el estilo de liderazgo del presidente Obama tendrán una influencia significativa en la política exterior de Estados Unidos durante los próximos cuatro años. Sin embargo, para prever la futura diplomacia estadounidense, especialmente la política de alianzas, será esencial comprender cuál es el entorno y las condiciones de la política exterior que heredará, y cómo estas condiciones se han formado y operado históricamente.
A continuación, examinaremos primero la tradición diplomática de Estados Unidos y luego revisaremos históricamente la política de alianzas de Estados Unidos desde el siglo XX. Finalmente, basándonos en esta revisión, concluiremos el artículo proyectando la futura política de alianzas de Estados Unidos en términos de continuidad y cambio.
I. Tradición diplomática de Estados Unidos
Al hablar de la tradición diplomática de Estados Unidos, a menudo se mencionan dos pares de conceptos. Uno es el par aislacionismo-internacionalismo. Se ha sugerido durante mucho tiempo que existe un fenómeno de ciclo periódico entre el aislacionismo y el internacionalismo en la historia de la diplomacia estadounidense (por ejemplo, Klingberg 1952). Sin embargo, fundamentalmente, el aislacionismo es un producto de la época en que Estados Unidos era una potencia relativamente débil desde su fundación y estaba geográficamente algo aislado del Viejo Mundo. Con el crecimiento de su poder nacional, Estados Unidos ha fortalecido su posición y papel internacional. Especialmente desde el siglo XX, conocido como el "siglo americano", la expansión de la posición internacional de Estados Unidos y la tendencia al internacionalismo se han fortalecido. Al menos desde la Segunda Guerra Mundial, la tendencia internacionalista de la diplomacia estadounidense se ha mantenido prácticamente como una constante.
Dentro del alcance de la tendencia internacionalista, sin embargo, se observa un fenómeno de fluctuación en la intensidad de las preocupaciones externas e internas de Estados Unidos. Por ejemplo, después del fin de la Guerra Fría con la desaparición del bloque comunista representado por la Unión Soviética, hubo una amplia preocupación entre las élites de la política exterior estadounidense de que la opinión pública estadounidense pudiera regresar al aislacionismo (Schlesinger 1995, 1996). En un contexto similar, justo después de la entrada en funciones de la administración Bush y antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre, líderes europeos como el Primer Ministro británico Tony Blair expresaron su preocupación de que Estados Unidos pudiera centrarse únicamente en sus intereses nacionales definidos de forma estrecha y descuidar el ejercicio del liderazgo internacional. Por supuesto, a pesar de estas preocupaciones, la investigación empírica sobre la opinión pública estadounidense ha revelado que la opinión pública estadounidense tiende en general a ser más internacionalista que aislacionista (Kull and Destler 1999). Esto se entiende como un reflejo de la realidad de que los intereses de Estados Unidos en diversos campos ya están profundamente relacionados con la estabilidad mundial. Sin embargo, aunque no sea una dicotomía entre internacionalismo y aislacionismo, sería posible distinguir si la diplomacia estadounidense adopta una postura activa hacia la intervención exterior o una postura pasiva hacia los asuntos internacionales, centrándose más en los asuntos internos.
Otro par de conceptos para la tradición diplomática de Estados Unidos es realismo-idealismo. A diferencia de otros países, la política exterior de Estados Unidos se caracteriza por una adhesión relativamente fuerte a la búsqueda de valores e ideales estadounidenses. Esta característica se entiende como una manifestación del excepcionalismo estadounidense. Estados Unidos encarna la libertad, la democracia y el capitalismo de mercado como sus valores fundamentales, y tiende a ver el mundo a través de la lente de estos valores. Además, Estados Unidos ha mostrado interés y ha hecho esfuerzos para difundir y propagar estos valores, directa o indirectamente, como valores universales en el mundo (Ikenberry 2000; Smith 1994).
Sin embargo, el otro lado de la moneda del excepcionalismo estadounidense es el poder nacional de Estados Unidos. Desde el siglo XX hasta la actualidad, Estados Unidos ha mantenido una posición mundialmente dominante en términos de poder militar, económico, de conocimiento y tecnológico, lo que ha servido de base para la búsqueda de intereses nacionales realistas. Pero al mismo tiempo, basándose en su poder abrumador, Estados Unidos también ha podido esforzarse por crear y mantener un orden internacional que refleje sus valores.
En este sentido, la política exterior de Estados Unidos debe entenderse desde el ángulo de una combinación de realismo e idealismo. Como se puede ver en el ejemplo de la diplomacia Nixon-Kissinger a principios de la década de 1970, el realismo desprovisto de ideales centrados en los valores liberales no ha sido bien recibido por los estadounidenses (Kissinger 1994, 742; Schlesinger 1999, 96). La cuestión en la tradición diplomática de Estados Unidos no reside en si el realismo y el idealismo se combinan, sino en qué proporción y de qué manera se combinan.
Este artículo identifica dos factores principales que determinan si la política exterior de Estados Unidos se acerca más al internacionalismo o al aislacionismo, y también determina la proporción de la combinación de realismo e idealismo. En primer lugar, la aparición y desaparición de amenazas externas o los cambios en la percepción de las mismas por parte de Estados Unidos; y en segundo lugar, las fluctuaciones relativas del poder nacional de Estados Unidos. Dependiendo de la percepción de las amenazas externas, Estados Unidos adoptará una actitud más activa o pasiva hacia la intervención exterior. Sin embargo, esa actitud no puede dejar de verse influenciada por el poder y los recursos disponibles de Estados Unidos. A continuación, examinaremos el desarrollo histórico de la estrategia de alianzas de Estados Unidos desde el siglo XX, centrándonos en estas dos variables... (continuará)
*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en coreano. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.