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Aceleración del rearme europeo y presión de EE.UU. sobre el reparto de la carga de defensa: opciones de respuesta en la transición hacia una OTAN de doble eje

Categoría
Observación Actual
Publicado
12 de agosto de 2026
Ilustración

Resumen general

Con el quinto año de la guerra en Ucrania coincidiendo con el "América Primero 2.0" de la administración Trump, la OTAN se encuentra en una fase de transición desde una estructura de eje único centrada en Estados Unidos hacia una estructura de doble eje entre Estados Unidos y Europa. El Departamento de Defensa de EE.UU. presiona simultáneamente a los aliados para que amplíen su gasto en defensa y su reparto de capacidades, al mismo tiempo que exige a su propia industria de defensa que acelere el ritmo de producción; el cese del comandante del V Cuerpo del Ejército de EE.UU. desplegado en Europa es un ejemplo de las fricciones que genera este proceso de reajuste. Europa está acelerando sus esfuerzos de autofortalecimiento en medio de las amenazas híbridas rusas y el estancamiento de las negociaciones de paz, pero las restricciones estructurales —como la vulnerabilidad de las cadenas de suministro de materias primas y el endurecimiento de los controles de exportación de tecnologías de doble uso— dificultan que pueda liberarse de su dependencia de Estados Unidos a corto plazo. De los tres escenarios considerados, el escenario básico (probabilidad del 55%), en el que la presión estadounidense y el autofortalecimiento europeo continúan en paralelo con fricciones persistentes, es el más probable. El gobierno surcoreano y las empresas de defensa deben evitar apostar por una única vía y avanzar de manera gradual en una estrategia de doble vía que combine alianzas con startups del tipo báltico, la integración en cadenas de suministro de subsistemas y la participación en las discusiones sobre una "OTAN 3.0".

Esquema

I. Análisis de la situación

Aceleración del rearme europeo y presión de EE.UU. sobre el reparto de la carga de defensa

1. Antecedentes y evolución

A medida que la guerra en Ucrania entra en su quinto año, el cálculo de seguridad de Europa ha cambiado de manera fundamental. El comentario del proyecto de año nuevo de EAI define a Europa actual como estando "cercada por todos los flancos". El diagnóstico es que, mientras las negociaciones de paz avanzan con dificultad, las ambiciones expansionistas de Rusia hacia el oeste continúan[2]. A esto se suma el reajuste de la política de alianzas de la administración Trump. EAI analiza que la segunda administración Trump está reajustando la red de alianzas bajo la bandera del "América Primero 2.0"[15]. Se señala que este proceso está provocando el debilitamiento de la OTAN y un movimiento europeo hacia el autofortalecimiento[15].

Los países bálticos se encuentran en la primera línea de esta tendencia. A medida que la guerra en Ucrania se ha desarrollado como el primer conflicto del mundo caracterizado por el uso masivo de drones, se ha difundido la lección de que a los ejércitos convencionales les resulta cada vez más difícil obtener resultados[1]. En respuesta, las startups de defensa de los tres países bálticos están experimentando con modelos de innovación rápida para responder a las amenazas híbridas rusas[1]. Al mismo tiempo, en toda Europa se están acelerando los planes de rearme y modernización militar tanto a nivel nacional como de la UE. SIPRI señala que los países europeos están ampliando la investigación de "diseño de doble uso", que incorpora la investigación e innovación del sector privado a la defensa[4]. Se trata de una tendencia que atrae hacia el ecosistema de defensa a actores externos a las empresas tradicionales del sector, incluyendo universidades, centros de investigación y empresas derivadas (spin-off)[4].

Este movimiento de autofortalecimiento también se está concretando a nivel industrial. La empresa británica BAE Systems presentó en agosto pasado, en el Salón Aeronáutico de Farnborough, su caza de combate no tripulado "Brontanax", con vistas a realizar su primer vuelo de prueba el próximo año[9]. También se está discutiendo en paralelo el problema del abastecimiento de materias primas en las cadenas de suministro aeroespacial y de defensa europeas. Roland Berger diagnostica que la garantía de materias primas clave es una condición indispensable para la resiliencia de la industria de defensa europea[3].

2. Situación actual

El Departamento de Defensa de EE.UU. continúa presionando para ampliar el reparto de la carga de defensa entre los aliados. Brookings Institution analiza que la Estrategia Nacional de Defensa (National Defense Strategy) de la administración Trump se apoya en la lógica de que "Estados Unidos ha alcanzado sus límites y las amenazas simultáneas se están materializando"[8]. Se exige que los aliados gasten más, desplieguen más capacidades y asuman mayores responsabilidades dentro de su propia región[8]. El Pentágono está exigiendo la misma velocidad a la industria de defensa. El Departamento de Defensa notificó a la industria que debía presentar en un plazo de 21 días planes de producción de armamento "significativamente más rápidos"[18].

En este contexto, el cese del comandante del V Cuerpo del Ejército de EE.UU. desplegado en Europa ha surgido como un factor de inestabilidad dentro de la alianza. El Ejército de EE.UU. confirmó que el teniente general Charles Costanza fue destituido de manera repentina el viernes 7 de agosto, pocas semanas antes de que finalizara su mandato[5][14]. El teniente general Costanza tenía prevista originalmente su salida en octubre[14]. El Ejército de EE.UU. no reveló los motivos concretos del cese[14]. El medio beninés La Nouvelle Tribune informó sobre este suceso indicando que "Estados Unidos destituyó de manera repentina al comandante desplegado en Europa" y señaló como problemático el propio hecho de la falta de transparencia en el trasfondo de esta decisión[14].

También se han sucedido las alertas relacionadas con las amenazas híbridas rusas. El general Carsten Breuer, jefe del Estado Mayor de la Bundeswehr, declaró que Rusia realiza a diario ataques híbridos contra los estados miembros de la OTAN, especialmente contra los países del flanco oriental[16]. El diagnóstico es que se están llevando a cabo intentos sistemáticos de sondeo de las defensas antiaéreas mediante drones[16]. De hecho, en el aeropuerto de Leipzig/Halle, en Alemania, se produjo un incidente en el que se descubrió un dron cargado con explosivos en la zona de carga[12]. También se han sucedido incidentes en los que aviones de carga colisionaron con vehículos aéreos no identificados, sufriendo daños menores[12].

3. Análisis de los principales actores

El Departamento de Defensa de EE.UU./el Pentágono es el eje que presiona de manera constante por la ampliación del reparto del gasto en defensa entre los aliados. La estrategia de defensa de la administración Trump parte de la premisa de que Estados Unidos no puede asumir en solitario toda la carga[8]. Se trata de una lógica que exige contribuciones reales de los aliados para la generación rápida de capacidades y para operaciones combinadas sostenibles[8]. Sin embargo, como muestra el caso del cese del teniente general Costanza, también aparecen simultáneamente señales de que la propia estabilidad de la cadena de mando de las fuerzas estadounidenses desplegadas en Europa se está tambaleando[5][14].

Las empresas de la industria de defensa europea constituyen el bloque más beneficiado por la fase de autofortalecimiento. BAE Systems se ha lanzado a uno de los ámbitos más competitivos de la industria de defensa, el mercado de cazas de combate no tripulados[9]. Empresas de origen estadounidense como General Dynamics también están penetrando directamente en el ecosistema de defensa europeo, como se vio en la exposición Eurosatory 2026, donde presentaron, entre otros, un tanque que combina una torreta francesa con un chasis alemán del Leopard 2[17]. Se observa así una intensificación simultánea de las dinámicas de cooperación y competencia entre las empresas de defensa propiamente europeas y las de origen estadounidense.

Los gobiernos y startups de los países bálticos se autoproclaman como campo de experimentación del autofortalecimiento. Estos países, bajo la premisa de que las capacidades convencionales por sí solas no son suficientes para responder a las amenazas híbridas rusas, impulsan la obtención de disuasión mediante una innovación tecnológica rápida[1]. La propia militarización de los drones civiles representa para ellos, simultáneamente, una amenaza a la seguridad y una oportunidad industrial[1].

El liderazgo de la Bundeswehr desempeña el papel de advertir públicamente sobre las provocaciones rusas en la zona gris. Las declaraciones del general Breuer se interpretan como un intento de inculcar la percepción de amenaza tanto en la opinión pública alemana como en el ámbito político[16]. Esto también está vinculado con la lógica de justificación del rearme alemán.

La UE y los gobiernos nacionales se enfrentan a la doble tarea de obtener financiación para el rearme y reorganizar las cadenas de suministro. El problema del abastecimiento de materias primas clave se señala como un punto de vulnerabilidad estructural de la industria de defensa europea[3]. La ampliación de la investigación de doble uso, al derribar la frontera entre el ámbito civil y militar, está generando un nuevo problema en forma de riesgo de control de exportaciones[4].

4. Cuestiones clave

La primera cuestión clave es el desajuste de velocidad entre la presión por el reparto del gasto en defensa y el movimiento de autofortalecimiento europeo. Estados Unidos exige una ampliación inmediata del reparto de la carga, pero el rearme europeo avanza en medio de restricciones estructurales como la cadena de suministro, las materias primas y la disponibilidad de personal[3][8]. Este desajuste temporal tiene el potencial de transformarse en un problema de confianza dentro de la OTAN.

La segunda cuestión clave es el impacto que tiene la falta de transparencia en las decisiones de personal del alto mando estadounidense sobre la confianza dentro de la alianza. El propio hecho de que el motivo del cese del teniente general Costanza no se haya revelado, produciéndose justo antes del fin de su mandato, plantea dudas sobre la previsibilidad de la cadena de mando de las fuerzas desplegadas en Europa[5][14]. Desde la perspectiva de los aliados europeos, esto puede derivar en la preocupación de que el compromiso de seguridad de Estados Unidos hacia Europa esté expuesto a la volatilidad política.

La tercera cuestión clave es la reconfiguración de los controles de exportación y de la frontera entre lo civil y lo militar como consecuencia de la difusión de tecnologías de doble uso. El modelo de innovación rápida de las startups bálticas y la ampliación de la investigación de doble uso a nivel de la UE contribuyen a fortalecer las capacidades de defensa, pero llevan implícita la posibilidad de choque con los sistemas de control de exportación existentes[1][4]. Esto también puede convertirse en un nuevo riesgo regulatorio para las empresas y gobiernos extranjeros que deseen participar en el ecosistema de defensa europeo.

II. Análisis en profundidad

Aceleración del rearme europeo y presión de EE.UU. sobre el reparto de la carga de defensa: análisis en profundidad

1. Análisis de las causas fundamentales

La causa fundamental de este asunto es la reordenación de las prioridades estratégicas de Estados Unidos. Brookings Institution analiza que la Estrategia Nacional de Defensa de la administración Trump parte de la premisa de que "Estados Unidos ha alcanzado sus límites y las amenazas simultáneas se están materializando"[8]. Se trata de la lógica de que los aliados deben gastar más, desplegar más capacidades y asumir por sí mismos mayores responsabilidades dentro de su región[8]. Esto no se limita a una presión meramente retórica. El Departamento de Defensa también notificó a la industria de defensa que debía presentar en un plazo de 21 días planes de producción de armamento "significativamente más rápidos"[18]. Esto significa que la presión sobre el reparto de la carga dirigida a los aliados y la presión sobre la velocidad de producción de la propia industria estadounidense avanzan de manera simultánea.

Detrás de esta presión hay una condición estructural: la dispersión relativa del poder nacional de Estados Unidos. EAI diagnostica que la segunda administración Trump está impulsando de manera decidida el reajuste de la red de alianzas y la redefinición de sus relaciones exteriores bajo la bandera del "América Primero 2.0"[15]. Se señala que este reajuste es un factor que provoca el debilitamiento de la OTAN y el movimiento de autofortalecimiento europeo[15]. Es decir, el rearme europeo tiene un fuerte carácter de reacción ante la señal de abandono estratégico de Estados Unidos, más que de una elección voluntaria.

La causa del lado europeo es la percepción persistente de la amenaza rusa. El comentario del proyecto de año nuevo de EAI diagnostica que, aunque la guerra en Ucrania ha entrado en su quinto año, las negociaciones de paz avanzan con dificultad y las ambiciones territoriales expansionistas de Rusia hacia el oeste continúan[2]. Este diagnóstico define a Europa como estando "cercada por todos los flancos"[2]. A esto se añade una nueva variable: la amenaza híbrida. El general Carsten Breuer, jefe del Estado Mayor de la Bundeswehr, declaró que Rusia está utilizando drones de manera sistemática para sondear las debilidades de las defensas antiaéreas de la OTAN. Mencionó que los ataques híbridos se producen "a diario" en los estados miembros de la OTAN, especialmente en los países del flanco oriental[16]. El incidente del dron cargado con explosivos hallado en el aeropuerto de Leipzig/Halle también se produjo en el marco de esta tendencia[12]. El rearme europeo es el resultado de la combinación de estas dos causas: la disminución de la credibilidad del compromiso de seguridad de Estados Unidos y la amenaza permanente de Rusia.

2. Contexto estructural

En el plano de la estructura de seguridad, la OTAN se encuentra, por primera vez desde el fin de la Guerra Fría, en una fase de transición desde una estructura de mando y disuasión centrada en Estados Unidos hacia una estructura multipolar de autofortalecimiento. En el foro OTAN-IP4 organizado por EAI se plantearon tres preguntas desde la perspectiva europea: cómo percibe Europa a la OTAN en transformación, cómo percibe la "OTAN 3.0" planteada por la administración Trump, y cómo busca articular vínculos con los países del Indo-Pacífico en el contexto de la guerra entre Rusia y Ucrania[6]. El propio planteamiento de estas preguntas muestra que el cambio de carácter de la OTAN —es decir, el desplazamiento desde un eje único liderado por Estados Unidos hacia un eje europeo propio— ya está sobre la mesa de discusión.

En el plano de la estructura política, la falta de transparencia en las decisiones de personal dentro de la administración estadounidense está actuando como una variable que socava la previsibilidad de la gestión de la alianza. El teniente general Charles Costanza, comandante del V Cuerpo del Ejército de EE.UU. desplegado en Europa, tenía prevista su salida en octubre, pero fue destituido de manera repentina el 7 de agosto[14]. El Ejército de EE.UU. no reveló de manera concreta los motivos de su cese[5][14]. El hecho de que el medio beninés La Nouvelle Tribune informara de este incidente de manera independiente sugiere, en sí mismo, que la repercusión de esta medida de personal fue lo suficientemente inusual como para llamar la atención incluso de medios africanos y no occidentales más allá del ámbito europeo[14]. La inestabilidad del liderazgo de las fuerzas desplegadas en Europa está directamente relacionada con la manera en que los estados miembros de la OTAN evalúan la continuidad de las capacidades militares estadounidenses.

En el plano de la estructura económico-industrial, la industria de defensa europea presenta la vulnerabilidad de la dependencia de materias primas. Roland Berger señala como reto central del sector aeroespacial y de defensa el abastecimiento de materias primas, que constituyen la base de todas las plataformas militares y civiles[3]. Esto significa que Europa no se encuentra en una estructura en la que pueda determinar por sí misma el ritmo del rearme. Al mismo tiempo, SIPRI analiza que los países europeos y la UE están ampliando la investigación de "diseño de doble uso", que atrae hacia el ecosistema de investigación e innovación en defensa a universidades, centros de investigación y empresas derivadas (spin-off) externas a las empresas tradicionales del sector[4]. Se trata de un intento de acelerar el ritmo del rearme, pero al mismo tiempo constituye una estructura que genera nuevos riesgos de control de exportaciones derivados de la militarización de la tecnología civil[4].

3. Precedentes históricos y comparación de casos similares

La analogía histórica más cercana es la situación de vacío hegemónico durante la Gran Depresión de la década de 1930. El proyecto conjunto de EAI y JoongAng SUNDAY resume la situación de la época, citando el análisis de Charles Kindleberger, en una sola frase: "Gran Bretaña no podía, y Estados Unidos no quería"[10]. El diagnóstico es que Gran Bretaña ya no tenía la fuerza para seguir desempeñando el papel de prestamista de última instancia, y que Estados Unidos no quiso asumir esa responsabilidad[10]. En la estructura actual de la OTAN se observa un patrón similar. Estados Unidos sigue poseyendo un poder militar abrumador, pero exige la distribución de la carga para responder a amenazas simultáneas[8], mientras que Europa se encuentra en una fase de transición en la que aún no ha completado su capacidad de autofortalecimiento. Existe una similitud estructural en el sentido de que se trata de un vacío que se produce en el momento en que la potencia hegemónica retrocede en su papel de otorgar orden.

Otro punto de referencia es el modelo de disuasión ampliada liderado por Estados Unidos en los primeros años de la creación de la OTAN durante el inicio de la Guerra Fría. El análisis de EAI sobre disuasión ampliada señala que la política de alianzas de la segunda administración Trump está provocando "el debilitamiento de la OTAN y el movimiento de autofortalecimiento de Europa", y analiza que esto se impulsa sobre un amplio consenso dentro de la administración Trump en torno a poner fin de manera anticipada a la guerra entre Rusia y Ucrania, reformular las relaciones entre Estados Unidos y Rusia, y priorizar los intereses nacionales de Estados Unidos mediante el autofortalecimiento de Europa[15]. Si la OTAN de la Guerra Fría se sustentaba en el paraguas nuclear estadounidense y en la presencia permanente de tropas, en la actualidad esa misma base se ha convertido en objeto de revisión, lo que se acerca más a una ruptura estructural.

También merece ser considerado el caso de la asimetría regional en la política de defensa antimisiles. El análisis de EAI sobre la política de defensa antimisiles balística señala que, tras la Segunda Guerra Mundial, Europa fue siempre el foco estratégico de la política de seguridad estadounidense, pero que, a medida que la importancia estratégica de Asia crecía debido a cambios geopolíticos, económicos y demográficos, la administración Obama anunció a finales de 2011 la estrategia de reequilibrio hacia Asia (pivot to Asia)[13]. La actual presión sobre el reparto de la carga de defensa en Europa puede verse como una fase en la que esta tendencia de reequilibrio se reproduce con mayor intensidad bajo la administración Trump. Sin embargo, existe la diferencia de que, en esta ocasión, en primer plano se sitúa más la ampliación de la carga propia de los aliados que la reasignación de recursos hacia Asia.

4. Variables clave en el desarrollo del asunto

La primera variable es la brecha de velocidad entre las exigencias del Departamento de Defensa de EE.UU. sobre el reparto del gasto en defensa y la capacidad de producción de la industria de defensa europea. Al igual que el Departamento de Defensa exigió a la industria presentar planes de producción en un plazo de 21 días[18], es probable que Estados Unidos espere de los aliados un incremento de capacidades a una velocidad similar. Sin embargo, Europa se enfrenta al cuello de botella del abastecimiento de materias primas[3]. Si esta brecha no se reduce, el desajuste temporal entre las promesas de ampliación del gasto en defensa y la efectiva conversión en capacidades reales podría reproducir la desconfianza dentro de la alianza.

La segunda variable es la estabilidad de la cadena de mando de las fuerzas estadounidenses desplegadas en Europa. Si el caso del cese repentino del comandante del V Cuerpo resulta ser una medida de personal aislada o, en cambio, una señal de una reestructuración de la cadena de mando de las fuerzas estadounidenses en Europa, esto determinará la confianza futura de los estados miembros de la OTAN hacia Estados Unidos[5][14]. Si persiste la situación de que no se revele el motivo del cese, es probable que la percepción de incertidumbre entre los aliados se acumule[14].

La tercera variable es el equilibrio entre la intensidad de la amenaza híbrida rusa y la capacidad de respuesta europea. Cuál de los dos lados —los ataques híbridos diarios señalados por el general Breuer[16] o los experimentos de innovación rápida de las startups de defensa de los países bálticos[1]— logre mayor ventaja determinará la eficacia real del discurso europeo de autofortalecimiento. Si los experimentos de los países bálticos no llegan a traducirse en un efecto disuasorio real, la credibilidad misma del discurso europeo de autofortalecimiento podría verse socavada.

La cuarta variable es la dirección de la redefinición institucional de la OTAN. El punto de inflexión clave es si la discusión sobre la "OTAN 3.0" planteada por EAI acabará derivando hacia una dirección en la que se mantenga la estructura de disuasión ampliada liderada por Estados Unidos y solo se amplíe el papel de Europa, o hacia una reestructuración en la que Europa adquiera facultades propias de mando y planificación[6]. Según hacia qué lado se decida esta dirección, cambiarán los incentivos de inversión de las empresas de defensa europeas y las prioridades de asignación del presupuesto de defensa de los distintos gobiernos.

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El contenido posterior al análisis de escenarios está disponible con créditos.

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*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en coreano. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.

Este informe es un análisis en profundidad planificado por un investigador de EAI, basado en una investigación rigurosa asistida por IA y redactado en su versión final por el investigador de EAI.

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