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EAI Comentario: La postura de China tras el fallo sobre el Mar de China Meridional
El 12 de julio, el Tribunal Permanente de Arbitraje (TPA) de La Haya, Países Bajos, dictaminó que las reclamaciones de soberanía de China sobre el Mar de China Meridional, en el contexto de la disputa entre China y Filipinas, carecían de base en el derecho internacional. A pesar de que el resultado era previsible, China reaccionó con firmeza, declarando que la decisión era "nula, sin fuerza vinculante, no aceptada ni reconocida", y llevó a cabo importantes ejercicios militares navales. Si bien es incierto si este fallo podrá ser efectivamente aplicado por China, es innegable que China, que se ha autoproclamado una "gran potencia responsable", ha sufrido un daño irreparable a su imagen al ser percibida como una "gran potencia que no cumple el derecho internacional".
China ha buscado debilitar o superar la contención de Estados Unidos hacia China, definiendo oficialmente la cuestión del Mar de China Meridional como una disputa de soberanía. Sin embargo, inesperadamente, la cuestión se trasladó a un "tema de derecho internacional" que China había evitado, a través de Filipinas. Desde su aparición en la escena internacional a principios de la década de 1970, China ha sufrido críticas por parte del mundo occidental como un "país que no cumple las normas y reglas internacionales" o como un "país que busca el máximo beneficio y el mínimo deber" en organizaciones internacionales, lo que le ha generado una especie de trauma respecto al derecho y las normas internacionales. Quizás debido a esa influencia, cuando Filipinas sometió el caso a arbitraje en 2013, China adoptó una postura de aparente indiferencia, pero en realidad pareció desconcertada por la inesperada presentación de la demanda. A pesar de declarar su "no comparecencia" ante la demanda filipina, China cometió el error de publicar un "Documento de Posición" en diciembre de 2014, que contenía sus argumentos, lo que resultó en que el tribunal lo interpretara como una "contestación".
En resumen, China intentó debilitar la contención de Estados Unidos al enmarcar la cuestión del Mar de China Meridional como una disputa de soberanía, pero como resultado, su imagen internacional se vio gravemente dañada. En particular, el llamado "estilo diplomático de Xi Jinping" (習式外交), que ha buscado proyectar la posición e influencia de China como una G2, a pesar de las dificultades políticas y económicas internas, ha sufrido un golpe. Por lo tanto, la futura postura de China es de gran interés. Surgen voces de preocupación de que si China aumenta su nivel de respuesta ofensiva para compensar este daño, la competencia de poder entre Estados Unidos y China en el Mar de China Meridional podría entrar en una fase crítica. Para encontrar pistas sobre las futuras acciones de China, es necesario examinar fundamentalmente cómo percibe China la cuestión del Mar de China Meridional y cuáles son sus prioridades políticas al respecto.
China define oficialmente la cuestión del Mar de China Meridional como un asunto de soberanía territorial y derechos marítimos, y ha dejado claro que no cederá en absoluto, lo que aparentemente no deja margen para la negociación. Sin embargo, internamente, China considera la cuestión del Mar de China Meridional desde múltiples y complejas perspectivas, más allá de su postura oficial, por lo que es probable que su futura conducta se desarrolle de manera fluida, influenciada por diversas variables.
En primer lugar, la afirmación de China de que la cuestión del Mar de China Meridional es una disputa de soberanía oculta la intención de impedir la intervención de Estados Unidos. China argumenta que las disputas de soberanía son asuntos entre las partes involucradas y deben resolverse mediante diálogo y negociación bilaterales, y que "terceros países" (refiriéndose implícitamente a Estados Unidos) no deben intervenir ni ser objeto de discusiones y fallos internacionales. Es decir, China está más preocupada por la posibilidad de una mayor intervención de Estados Unidos, utilizando el fallo como pretexto, que por el resultado del fallo del Tribunal Permanente de Arbitraje, que ya había previsto. Por lo tanto, la postura de Estados Unidos probablemente seguirá siendo una variable importante en la respuesta de China.
Por otro lado, la forma en que China ha manejado la disputa de soberanía con Japón en el Mar de China Oriental ofrece una pista. El Mar de China Oriental, al igual que el Mar de China Meridional, fue objeto de una disputa de soberanía, y la intervención de Estados Unidos fue un factor clave. Sin embargo, desde la perspectiva de China, el Mar de China Oriental es un caso en el que China no ejerce el control efectivo y donde los sentimientos nacionalistas están fuertemente involucrados, lo que dificulta encontrar una salida. A pesar de que la nacionalización de las islas por parte de Japón, que fue el detonante de la disputa, no se ha revertido, China buscó una salida a través de discusiones de gestión de crisis con Japón. Teniendo en cuenta la naturaleza de la disputa, la disputa del Mar de China Meridional es un asunto en el que China puede ejercer más flexibilidad que en el Mar de China Oriental. Es decir, si Estados Unidos no amplía sus actividades militares en el Mar de China Meridional utilizando el fallo como pretexto, China no tendrá un gran incentivo para empeorar la situación.
Dada la situación política y económica interna actual, ampliar la competencia naval y aérea con Estados Unidos no es una opción racional para China. China ya ha experimentado este dilema con los casos de Filipinas y Vietnam. Su postura firme para debilitar la intervención y las actividades de reconocimiento de Estados Unidos, en cambio, ha exacerbado la inseguridad de los países vecinos de la ASEAN, aumentando su dependencia de Estados Unidos y proporcionando a este último una justificación para intervenir.
La política de China en el Mar de China Meridional tiene como objetivo doble: debilitar la intervención e influencia de Estados Unidos en la región y, al mismo tiempo, expandir su proyección marítima basándose en la cooperación con los países de la ASEAN. La propuesta del "Mar de la Ruta de la Seda del Siglo XXI" (一路), presentada por el presidente Xi Jinping, apunta precisamente a estos dos objetivos simultáneos. En resumen, China busca expandir su proyección marítima, si es posible, eludiendo la contención de Estados Unidos.
Desde el inicio de su mandato, el gobierno de Xi Jinping ha dejado claro que la construcción de una "gran potencia marítima" es una de las tareas importantes para realizar el "Sueño Chino". El Libro Blanco de la Defensa de China de 2013 declaró de manera inusual: "Los océanos son un espacio importante para que China logre un desarrollo sostenible y garantice recursos, relacionados con el bienestar del pueblo y el futuro de la nación. La construcción de una gran potencia marítima es una estrategia de desarrollo nacional importante". Al mismo tiempo, el gobierno de Xi Jinping, a través del lema "Dos Centenarios", ha dejado claro que el objetivo para realizar el Sueño Chino se sitúa en 2049. Los líderes chinos ya habían llegado a un consenso en 2003, a través de un estudio colectivo sobre la "historia del auge y la caída de las grandes potencias", sobre un plan de ascenso estable y sostenible a largo plazo, en lugar de un ascenso precipitado. Y en ese proceso, también previeron que la contención por parte de la potencia establecida, Estados Unidos, y los conflictos resultantes serían inevitables. En otras palabras, la "derrota" en el Mar de China Meridional, que a primera vista podría parecer un evento impactante para China, fue en realidad un resultado totalmente esperado en el contexto de la competencia entre Estados Unidos y China. De hecho, China, previendo un fallo desfavorable sobre el Mar de China Meridional, se preparó de antemano para la publicación de un "Libro Blanco". China continuará persiguiendo el objetivo de convertirse en una gran potencia marítima, pero ha determinado que, aunque la competencia con Estados Unidos sea inevitable, es una opción racional evitar una escalada innecesaria.
Además, para que China se convierta en una gran potencia marítima, es crucial disipar la teoría de la amenaza china que tradicionalmente tienen los países de la ASEAN y ofrecerles incentivos para la cooperación. Para enfatizar que la realización del sueño de una gran potencia marítima no representa una amenaza ni una fuente de inestabilidad para los países vecinos, China ha propuesto las teorías de la "comunidad de intereses" y la "comunidad de destino". La iniciativa de la Ruta de la Seda Marítima es también un intento de concretar las expectativas de los países de la ASEAN sobre los efectos de "goteo" del ascenso de China. China espera poder debilitar la justificación de la intervención estadounidense en la región a través de la construcción de redes económicas con los países de la ASEAN. Sin embargo, una competencia y una tensión excesivas con Estados Unidos en el Mar de China Meridional podrían obstaculizar la iniciativa "Un Cinturón, Una Ruta" (一路), que China está promoviendo ambiciosamente como un nuevo motor de crecimiento, y, en consecuencia, inevitablemente retrasar su calendario de ascenso. En resumen, el principal problema de China en relación con la cuestión del Mar de China Meridional es cómo responder eficazmente a los intentos de Estados Unidos de "contener indirectamente" a China, utilizando a sus aliados en el sudeste asiático como vanguardia.
A pesar de ello, China continuará defendiendo sus reclamos de soberanía territorial y derechos marítimos en el Mar de China Meridional basándose en la "línea de los nueve tramos" (九段線). La construcción de una gran potencia marítima por parte de Xi Jinping y los "actos de soberanía" no retrocederán ante la "presión de Estados Unidos" o una "decisión de arbitraje sin efecto". Al mismo tiempo, es muy probable que China intensifique su ofensiva diplomática hacia la comunidad internacional y los países de la ASEAN. En primer lugar, China se siente muy presionada por la percepción de la comunidad internacional de que ignorar la decisión del Tribunal Permanente de Arbitraje socava el derecho internacional y el orden internacional existentes, y buscará defenderse activamente. Esto se puede observar en la refutación de China a la decisión del Tribunal Permanente de Arbitraje. China contraataca argumentando que la decisión del tribunal en realidad "viola el espíritu del estado de derecho" y "viola las reglas del derecho internacional y las relaciones internacionales". Además, China enfatiza que "apoya firmemente la libertad de navegación", pero argumenta que las "operaciones militares de libertad de navegación" llevadas a cabo por Estados Unidos provocan inestabilidad regional y, por lo tanto, no son aceptables. China es muy sensible a ser percibida como una fuerza de cambio que niega el derecho internacional y el orden internacional actuales, y responderá activamente. Al mismo tiempo, China está lanzando una ofensiva, acusando a Estados Unidos de ser el causante de la inestabilidad en el Mar de China Meridional. Es decir, China ha determinado que es más realista entablar una guerra diplomática dirigida a la comunidad internacional que una confrontación militar directa con Estados Unidos.
Esto también significa que China tiene en cuenta una tercera perspectiva, especialmente la de los países de la ASEAN, en su competencia con Estados Unidos. Por lo tanto, mientras mantiene su voluntad de soberanía sobre el Mar de China Meridional, es probable que China intensifique su ofensiva de diplomacia económica hacia los países de la ASEAN. Además, en este caso, se espera que la iniciativa "Un Cinturón, Una Ruta" gane impulso. Países tradicionalmente amistosos con China como Camboya y Laos, así como países de tendencia neutral como Tailandia e Indonesia, tienen grandes expectativas sobre la iniciativa de la Ruta de la Seda Marítima de China. Recientemente, Myanmar, Vietnam y Filipinas, tras cambios de gobierno, han expresado su voluntad de mejorar las relaciones con China, a diferencia de los gobiernos anteriores, lo que lleva a China a juzgar que el entorno diplomático hacia la ASEAN no es desfavorable.
En resumen, desde la perspectiva de China, la cuestión del Mar de China Meridional no es simplemente una disputa de soberanía, sino una ecuación de alto grado que entrelaza de manera compleja diversos asuntos como la promoción de la Ruta de la Seda Marítima, la realización gradual de una gran potencia marítima, la satisfacción de las expectativas internas de ascenso, el fortalecimiento de las redes con los países de la ASEAN y la competencia de poder y normas con Estados Unidos. En última instancia, la respuesta política de China a la cuestión del Mar de China Meridional se desarrollará de manera fluida, dependiendo de a quién preste más atención: al pueblo chino, a los países de la ASEAN, a Estados Unidos o a la comunidad internacional. Sin embargo, China mantendrá una postura coherente en la persecución de su agenda de ascenso gradual y a largo plazo. Teniendo en cuenta esta compleja realidad, China intentará eludir la confrontación directa con Estados Unidos en la medida de lo posible, y utilizará diversos medios económicos en los que considera tener una ventaja relativa para atraer a los países vecinos, responder a la contención de Estados Unidos y avanzar gradualmente en su ascenso. En este proceso, los países asiáticos se encontrarán cada vez más en una encrucijada de elecciones no deseadas entre Estados Unidos y China, y la presión sobre Corea, que ya soporta la carga de las armas nucleares de Corea del Norte, aumentará considerablemente. ■
Autor
Lee Dong-ryulDirector del Centro de Estudios de China del EAI, Profesor de la Universidad Femenina de Dongduk. Obtuvo un doctorado en Ciencias Políticas en la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Pekín y ha sido miembro asesor de políticas del Ministerio de Unificación y miembro ejecutivo del Comité Conjunto de Expertos China-Corea. Sus principales áreas de investigación incluyen las relaciones exteriores de China, las minorías étnicas de China y el nacionalismo chino. Sus investigaciones recientes incluyen "Cambios y Continuidad en la Política Exterior del Régimen de Xi Jinping", "La política e influencia de China sobre la cuestión nuclear de Corea del Norte: ¿desnuclearización y/o estabilización de la península de Corea?", "Hablando del Futuro de China" (coeditor) y "Disputas Territoriales de China" (coautor).
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*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en coreano. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.