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Desafíos de seguridad compartidos en las regiones del Indo-Pacífico y Europa-Atlántico: una perspectiva coreana
Nota del editor
Oh Inhwan, investigador principal del EAI, diagnostica el orden mundial actual no como una nueva Guerra Fría ni como una multipolaridad, sino como un 'orden híbrido inestable' en el que Estados Unidos y China compiten sin un acuerdo estratégico. El autor explica que el reconocimiento explícito de esta realidad puede liberar la asociación entre la OTAN y los cuatro países del Indo-Pacífico (IP4) de la idea errónea de ser una 'OTAN asiática', y en cambio, servir como base para que las potencias intermedias colaboren en la corrección de las deficiencias del orden internacional anterior. El Dr. Oh recomienda que la asociación OTAN-IP4 profundice la cooperación sustantiva en áreas como el ecosistema de la industria marítima y las tecnologías emergentes, y aumente la transparencia en la participación con China para prevenir la fragmentación del mundo y fortalecer la conectividad.
| Presentación del Hub 'Hub de Desafíos de Seguridad Compartidos en el Indo-Pacífico y Europa-Atlántico' es una red virtual que conecta a los países de la OTAN interesados en promover la comprensión de los desafíos compartidos entre las dos regiones con grupos de expertos y universidades de Corea, Japón, Australia y Nueva Zelanda. Esta iniciativa de diplomacia pública cuenta con el apoyo de la sede de la OTAN y está abierta a las partes interesadas de ambas regiones. Las instituciones, institutos de investigación, empresas u organizaciones interesadas pueden ponerse en contacto con el Dr. Pietro De Matteis, Oficial de Diplomacia Pública para el Indo-Pacífico en la sede de la OTAN (dematteis.pietro@hq.nato.int). Las instituciones que participan actualmente en la red son: - Corea: East Asia Institute (EAI), Graduate School of International Studies de la Universidad Yonsei, Universidad Hankuk de Estudios Extranjeros, Instituto Sejong. - Japón: Laboratorio de Investigación de Información de Seguridad Económica del Centro de Investigación Avanzada de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Tokio, Instituto de Investigación de Asuntos Internacionales de Japón (JIIA), Centro de Investigación Estratégica de Keio de la Universidad de Keio. - Australia: Australian Strategic Policy Institute (ASPI), National Security College de la Universidad Nacional de Australia. - Nueva Zelanda: Centre for Strategic Studies, New Zealand Institute of International Affairs, Asia New Zealand Foundation. |
■ Ver el artículo original en el sitio web de ASPI
El orden mundial actual no está regresando a una nueva Guerra Fría ni a un orden de esferas de influencia, como se menciona fácilmente en algunos círculos. A pesar de la reorganización de las cadenas de suministro bajo políticas de 'de-risking', el mundo, incluidos Estados Unidos y China, sigue profundamente integrado económicamente, a diferencia de la era de la Guerra Fría. La retórica de la multipolaridad tampoco captura con precisión el panorama actual. Excluyendo a Estados Unidos y China, es difícil identificar polos con un peso estratégico comparable al de EE. UU. y China. Si bien Rusia puede ser una potencia heredada con armas nucleares estratégicas y una esfera de influencia regional, no se puede decir que tenga un peso estratégico comparable al de Estados Unidos o China.
En cambio, el orden que podemos observar actualmente es un orden híbrido inestable, que representa un estado en el que los diferentes principios de organización defendidos por Estados Unidos, China y Rusia compiten sin un acuerdo estratégico. El reconocimiento explícito de esta realidad es un punto de partida crucial para la asociación OTAN-IP4. Esta comprensión invalida la desinformación que etiqueta a la OTAN-IP4 como una 'OTAN asiática' o política de bloques, y al mismo tiempo fortalece la base para la cooperación. Sobre la base de este reconocimiento, las potencias intermedias del Indo-Pacífico y Europa-Atlántico pueden esforzarse por remodelar conjuntamente el orden mundial en una dirección que corrija las deficiencias del pasado.
A pesar de las diferentes percepciones de amenazas en las dos regiones, las potencias intermedias que más se han beneficiado del orden posterior a la Guerra Fría se enfrentan al desafío común de reajustar el orden mundial. La asociación OTAN-IP4 proporciona una plataforma para realizar una cooperación funcional en áreas de seguridad, defensa, resiliencia industrial, tecnologías emergentes y regulación de IA. Además, los miembros de la OTAN-IP4 y la OTAN continúan interactuando con China a nivel bilateral y multilateral. Aumentar la transparencia en la participación con China, al tiempo que se fortalece la cooperación concreta dentro de la OTAN-IP4 en áreas como el ecosistema de la industria marítima, la protección de infraestructuras críticas, la ciberseguridad y los estándares tecnológicos, debilitará la desinformación y hará que la asociación OTAN-IP4 contribuya significativamente a conectar las diversas regiones del mundo. ■
Este artículo ha sido elaborado con el apoyo de la OTAN y la responsabilidad de su contenido recae en el autor.
■ Oh Inhwan_Investigador principal del EAI, profesor adjunto en el Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Seúl.
■ Responsable y editor:Lee Sangjun_Investigador del EAI
Para consultas: 02 2277 1683 (ext. 211) | leesj@eai.or.kr
*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en coreano. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.