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El Futuro de Asia Oriental tras la Crisis Económica Mundial: El Papel de China y Corea del Sur para la Región

Categoría
Otros
Publicado
9 de diciembre de 2009
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Desde la normalización de las relaciones diplomáticas en 1992, se considera generalmente que las relaciones entre la República de Corea (ROK) y China se han convertido en una de las más importantes de la región de Asia Oriental. Esta relación positiva se refleja en objetivos políticos convergentes, como la desnuclearización de Corea del Norte y el mantenimiento de la estabilidad en la región. Si bien la desconfianza en las relaciones de seguridad persiste, ambas partes han trabajado para superar estos obstáculos en el desarrollo de una asociación estratégica más estrecha, como lo demuestran el creciente comercio y los flujos de capital humano. Quizás estos lazos se reflejan mejor en la reciente mejora de las relaciones bilaterales al nivel de Asociación Cooperativa Estratégica en mayo de 2008. Sin embargo, en el último año, los acontecimientos se han desarrollado rápidamente con la Crisis Económica Mundial sin precedentes y la escalada de la crisis nuclear norcoreana. Los acontecimientos han provocado un gran debate y discusión sobre el futuro de Asia Oriental, el papel que desempeñará en el futuro y, en particular, cómo se posicionarán Corea del Sur y China a la luz de los importantes acontecimientos del último año.

El 23 de noviembre de 2009, el East Asia Institute y el Center for International & Strategic Studies coorganizaron una mesa redonda de la MacArthur Asia Security Initiative entre las dos instituciones centrales como un esfuerzo de investigación colaborativa para desarrollar recomendaciones políticas que mejoren las relaciones entre Corea del Sur y China. La discusión se centró más en las perspectivas a largo plazo sobre el futuro de la región y las posiciones cambiantes de China y Corea del Sur. Una de las principales preguntas que plantearon las discusiones fue: ¿qué sucederá en Asia Oriental después de la Crisis Económica Mundial? Relacionadas con esto, surgieron otras preguntas: ¿cómo interactuarán Estados Unidos y China? ¿Cuáles son las opciones políticas de China hacia Corea del Norte para resolver la crisis nuclear? Y, finalmente, ¿cómo se desarrollarán las relaciones ROK-China en el entorno posterior a la crisis?

A continuación, se presenta un resumen de los puntos principales derivados de la discusión de la mesa redonda entre todos los participantes de China y Corea del Sur.

1) Las conversaciones a seis bandas siguen siendo importantes, pero insuficientes

La desnuclearización de la Península de Corea sigue siendo el objetivo principal de Corea del Sur y China. Ambas reconocen que esto es importante para la estabilidad regional. Sin embargo, cualquier esfuerzo diplomático tendría que provenir de las conversaciones a seis bandas que ambos países han promovido activamente. Por lo tanto, lograr que Corea del Norte regrese a las conversaciones seguirá siendo la tarea principal para Seúl y Beijing. Además, necesitamos desarrollar un marco multilateral más profundo para abordar asuntos integrales relacionados con los problemas de Corea del Norte.

2) China puede beneficiarse de un papel más fuerte en la resolución de la crisis nuclear norcoreana, pero es prudente

Uno de los principales desafíos de política exterior para China es cómo resolver la crisis nuclear norcoreana. Debido a sus estrechos contactos políticos con el régimen norcoreano, China tiene una ventaja negociadora sobre otros países involucrados. Beijing está en una buena posición para reiniciar las conversaciones a seis bandas y completar la fase final de desnuclearización, según lo acordado por todas las partes en el acuerdo de septiembre de 2005. Tal logro podría ser un verdadero éxito diplomático para China, contribuyendo a su ascenso pacífico. Al resolver una crisis tan prolongada y compleja, podría servir como modelo para otros países y ayudar a resolver otras disputas internacionales, mejorando así el poder blando diplomático de China.

Aun así, China sigue siendo reacia a asumir un papel más proactivo en la crisis nuclear norcoreana. Beijing no desea ver una Corea del Norte nuclear, pero tampoco quiere abandonar el régimen. El temor es que si Beijing ejerce demasiada presión sobre Pyongyang, podría provocar resultados no deseados. China, como única amiga de Corea del Norte, tiene que caminar por la línea fina y considerar las vulnerabilidades que siente el régimen norcoreano.

3) El debate interno de China debe tenerse en cuenta sobre el futuro de las relaciones estratégicas China-RPDC

La dificultad para China de afirmar un papel diplomático más fuerte en el mundo es el debate de política interna. Comprender estas opiniones contribuirá a mejorar las relaciones con China y a entender el papel que puede desempeñar. Los debates políticos en China son duros y complejos. Esto refleja una creciente confianza y, al mismo tiempo, muestra un grado de desconfianza inherente hacia Estados Unidos. Las relaciones estratégicas de China con Corea del Norte son objeto de mucha discusión en los círculos políticos. Aquellos que apoyan un cambio en el enfoque de Beijing hacia Pyongyang tienen que lidiar con los argumentos políticos a favor de Corea del Norte. Estas opiniones a favor reflejan parte de la desconfianza al considerar a Estados Unidos como un desafío estratégico directo mayor a largo plazo que Corea del Norte.

Será importante considerar estos debates en China y las dificultades que plantean para Beijing al idear cualquier cambio de política hacia Pyongyang.

4) Una Alianza ROK-EE. UU. inteligente es compatible con unas Relaciones ROK-China estratégicamente cooperativas

Si bien existe una relación vibrante entre Corea del Sur y China, persisten las diferencias en cuestiones políticas y de seguridad, legado del período de la Guerra Fría. Algunas opiniones en China consideran la alianza ROK-EE. UU. como un impedimento para unas relaciones ROK-China más estrechas. Sin embargo, esta observación no tiene en cuenta los cambios en la alianza ROK-EE. UU. hacia una alianza inteligente. Como alianza del siglo XXI, la alianza ROK-EE. UU. es más que una simple postura militar de la era de la Guerra Fría, sino una convergencia de ideas, objetivos e intereses. En este sentido, es posible que Corea del Sur tenga una relación estrecha con China mientras mantiene una alianza con otra gran potencia.

5) La institucionalización de redes de diálogo mejorará las Relaciones ROK-China

Con el fin de lograr una mayor integración y un mayor entendimiento entre Seúl y Beijing, particularmente en lo que respecta a las cuestiones de seguridad, hay dos áreas que necesitan mejorar. La primera es la necesidad de abordar y hacer frente a la falta de información de alta calidad a nivel gubernamental sobre las percepciones, intereses y estrategias de política exterior de cada uno. Esta falta de información de calidad es la fuente de percepciones erróneas en las relaciones ROK-China. La segunda es en los canales de comunicación, donde se necesita una mejora para aumentar los contactos. Ambas áreas podrían ser el foco de la colaboración entre académicos para desarrollar canales de diálogo institucionalizados. El diálogo de Vía I y Vía II puede ayudar a superar las percepciones erróneas inherentes entre los dos países. Un diálogo mejorado significa examinar qué une a China y Corea del Sur, así como cómo pueden aprender a vivir y aceptar las diferencias entre ellos.

6) China necesitará proponer una visión para el orden mundial posterior a la crisis

La sabiduría convencional es que Estados Unidos está en declive y que China, junto con otras potencias como India y Brasil, están en ascenso. Está claro que Beijing tendrá los recursos para asumir un papel internacional mucho más importante. Sin embargo, para hacerlo, requerirá una comprensión de las nuevas formas de poder en el mundo. En una era de complejidad donde Estados Unidos no es totalmente dominante ni completamente irrelevante, China tendrá que mostrar más innovación en su diplomacia. Debería desarrollar una diplomacia basada en un mundo de complejidad en lugar de los viejos conceptos tradicionales de poder. A pesar de esto, será difícil ver a China asumir un papel más asertivo en el escenario internacional. Como se mencionó anteriormente, hay poca voluntad de asumir un papel más fuerte, ya que Beijing se enfoca más en sus propios desafíos internos, como las disparidades económicas en el país y la estabilidad interna en regiones sensibles, por ejemplo, Tíbet y Xinjiang.

7) El G-20 marca el camino a seguir, no el G-2

La Crisis Económica Mundial y el aumento de la importancia de China en los asuntos internacionales y las instituciones globales resultaron en debates y conversaciones sobre un G-2. A pesar del optimismo de algunos académicos sobre esta idea, existe un gran escepticismo, particularmente por parte de China, hacia el G-2. Una de las razones principales de esto se debe a la diferencia en las capacidades entre Estados Unidos y China. Teniendo en cuenta el papel que Washington espera que Beijing desempeñe internacionalmente en cuestiones ecológicas, de seguridad y comerciales, hay una falta de convergencia entre ambas partes. Las propias necesidades internas y los desafíos políticos de China le impiden abordar plenamente los desafíos globales que se esperan de ella por parte de Estados Unidos. Para Beijing, el G-20 sigue siendo el marco institucional más favorecido para resolver los problemas globales en el mundo posterior a la crisis. El apoyo en Seúl al G-20 también es fuerte. Corea del Sur, como potencia media, está invirtiendo en el G-20, donde puede equilibrar los diferentes intereses entre países en desarrollo y desarrollados.

Conclusión

La discusión de la mesa redonda abordó algunos de los principales problemas que han afectado a China y Corea del Sur durante el último año, entre ellos la Crisis Económica Mundial sin precedentes y la escalada de la crisis nuclear norcoreana. China y Corea del Sur comparten en realidad mucho en común para abordar estos importantes desafíos, pero las viejas percepciones erróneas impiden contactos y coordinación más profundos. Desde China todavía existe un grado de desconfianza sobre la alianza de Corea con Estados Unidos y desde la perspectiva de Corea del Sur existe preocupación por la rápida acumulación militar de China que acompaña a su ascenso. Se acordó que tales percepciones erróneas tendrían que resolverse para facilitar una mayor cooperación en la resolución de la crisis nuclear y la gestión del mundo posterior a la crisis. Si bien hubo desacuerdos sobre el grado en que China debería involucrarse más internacionalmente, particularmente con respecto a Corea del Norte, ambas partes sintieron que el G-2 no es la respuesta para el mundo posterior a la crisis. Se favorecieron enfoques multilaterales más sólidos entre los participantes, como el G-20, que ha contado con un fuerte apoyo tanto de Corea del Sur como de China.

Los participantes chinos se mostraron reacios a que China participara más directamente en la resolución de la crisis nuclear de Corea del Norte, prefiriendo enfoques más multilaterales a través de las conversaciones a seis bandas. Algunos de los participantes coreanos creían que si China resolvía activamente la crisis nuclear de Corea del Norte, esto beneficiaría diplomáticamente a China y contribuiría a su ascenso pacífico. Ambos coincidieron en que las conversaciones a seis bandas son vitales y requerirán que Corea del Norte regrese y cumpla sus compromisos acordados para la desnuclearización.■


Participantes Coreanos

Chaesung Chun

Young-Sun Ha

Byung-Kook Kim

Sook-Jong Lee

Sun-Shik Min

Seong Yeol Oh

Participantes Chinos

Jishe Fan

Jisi Wang

Tiejun Yu

Dongming Zhang

Feng Zhu

*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en inglés. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.

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