La gira del secretario de Estado Rubio por América Latina y la formación de la alianza ‘Escudo de las Américas’: Implicaciones y recomendaciones de política
Resumen ejecutivo
La gira del secretario de Estado Rubio por Colombia, Ecuador y Perú y el lanzamiento de la alianza “Escudo de las Américas” demuestran el giro de la segunda administración Trump hacia la implementación de su estrategia prioritaria para el Hemisferio Occidental. Esto sigue a una serie de desarrollos por fases, incluyendo la operación para arrestar a Nicolás Maduro, la formación de la alianza liderada por el Comando Sur de los Estados Unidos y el anuncio del secretario de Defensa Hegseth de la expansión de las operaciones terrestres. El mayor alineamiento de los gobiernos de derecha de la región, como los de Colombia, Perú y Ecuador, con Estados Unidos proporciona el telón de fondo para estas acciones. Sin embargo, Colombia está siguiendo un enfoque de doble vía, ampliando la cooperación con Estados Unidos en minerales críticos y energía nuclear, al tiempo que mantiene sus proyectos de infraestructura de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Esto sugiere que es poco probable que la competencia estratégica entre Estados Unidos y China conduzca a un realineamiento inmediato de bloques en la región. Las discusiones sobre la eliminación de aranceles probablemente procederán como negociaciones condicionales y por fases, vinculadas a compromisos de seguridad, como la reducción del cultivo de coca. El gobierno de Corea del Sur y las empresas coreanas deberían adoptar una estrategia para asegurar un acceso dual mediante el establecimiento de canales bilaterales independientes con Colombia, Perú y Ecuador en los sectores de recursos naturales e infraestructura.
I. Análisis de la situación actual
La gira del secretario de Estado Rubio por América Latina y la formación de la alianza ‘Escudo de las Américas’: Un análisis
1. Antecedentes y desarrollos
Esta gira es coherente con una serie de medidas adoptadas desde que la segunda administración Trump codificó el Hemisferio Occidental como una prioridad en su Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025 [3]. La operación de enero de 2026 para arrestar al presidente Maduro y el establecimiento del “Escudo de las Américas” liderado por el Comando Sur de los Estados Unidos ya han sido identificados como ejemplos de esta política en acción [3]. Posteriormente, el secretario de Defensa Hegseth anunció en el Foro A3C en Panamá una expansión de las operaciones terrestres contra los cárteles, marcando una escalada por fases del compromiso de seguridad de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental, desde el mar hacia la tierra [6].
El cambio en el panorama político de Colombia fue el catalizador inmediato de la gira. Tras la salida del expresidente Petro, la nueva administración bajo el presidente de la Espriella ha girado hacia un alineamiento con la postura de línea dura de la administración Trump [12]. El diario español ABC evaluó que Colombia ha entrado ahora en una fase de “aceptar la línea dura de Trump” [12]. En su visita, la primera de un funcionario de nivel ministerial al gobierno de de la Espriella apenas un mes después de su investidura, el secretario Rubio exigió directamente una reducción en la superficie de cultivo de coca y el seguimiento de las redes financieras de las organizaciones de narcotráfico [12].
En Ecuador, ya se había establecido un marco de cooperación en seguridad, economía e inteligencia durante una reunión con el presidente Noboa en septiembre pasado, por lo que esta visita fue principalmente una revisión de seguimiento [9][14]. Perú, que recibía a su primer funcionario estadounidense de alto nivel desde la investidura del presidente Fujimori, fue anunciado como nuevo miembro del “Escudo de las Américas” [10][4].
2. Situación actual
Durante la primera parada de su gira en Barranquilla, Colombia, el secretario Rubio discutió sobre seguridad, comercio y cooperación regional con el presidente de la Espriella [11]. El South China Morning Post identificó la participación de Colombia en la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR) y la firma de acuerdos sobre minerales críticos y cooperación en energía nuclear civil como puntos clave de la agenda de la reunión [13]. Un funcionario del gobierno colombiano, hablando bajo condición de anonimato, confirmó que la inversión de China en infraestructura crítica estaba en la agenda [13]. Esto sugiere que Colombia está siguiendo una estrategia de equilibrio, buscando asegurar la cooperación con Estados Unidos en minerales críticos y energía nuclear sin romper por completo sus lazos con China.
En Ecuador, las conversaciones con el gobierno de Noboa se llevaron a cabo bajo el lema de “construir una seguridad verdadera y promover el crecimiento económico” [9]. El Universo informó que la visita sirvió como una revisión de la implementación de los acuerdos de cooperación en materia de lucha contra el narcotráfico y migración alcanzados el año pasado [14].
En Lima, Perú, el secretario Rubio anunció en una entrevista con el diario local El Comercio que Perú era bienvenido al “Escudo de las Américas”, declarando: “Estamos sincronizando nuestros esfuerzos para proteger nuestro hemisferio de amenazas transnacionales y regionales” [4][7]. Designó a Perú como “ahora un aliado principal extra-OTAN” [4]. El anuncio se hizo junto al presidente Milei de Argentina, el presidente Paz de Bolivia, el presidente Chaves de Costa Rica, el presidente Noboa de Ecuador, el presidente Bukele de El Salvador, el presidente Ali de Guyana, el presidente Asfura de Honduras, el presidente Mulino de Panamá, el presidente Peña de Paraguay y el presidente Abinader de la República Dominicana [1]. El País de Uruguay describió la alianza como una “iniciativa de lucha contra el crimen transnacional convocada por la administración Trump para reunir a los gobiernos de derecha de la región” [4].
3. Actores y posiciones clave
El Departamento de Estado de EE. UU. (Secretario Rubio)busca institucionalizar un bloque de gobiernos de derecha bajo el pretexto de combatir el crimen transnacional. El Hürriyet Daily News de Turquía caracterizó directamente el propósito de la gira como “consolidar la influencia de Estados Unidos” [15]. Desde la perspectiva del Departamento de Estado, Colombia es un punto de apoyo recuperado tras la salida del gobierno izquierdista de Petro, mientras que Ecuador y Perú son socios con los que puede profundizar e institucionalizar los lazos de cooperación existentes.
El Gobierno de de la Espriella en Colombiaen sus inicios, necesita urgentemente reconstruir las relaciones con Estados Unidos. Su objetivo es obtener incentivos económicos, como la cooperación en minerales críticos y energía nuclear y la posibilidad de eliminación de aranceles, a cambio de aceptar las demandas de Estados Unidos de reducir el cultivo de coca y reprimir las redes financieras del narcotráfico [12][13]. Al mismo tiempo, mantiene un enfoque de doble vía, buscando beneficios prácticos tanto de Estados Unidos como de China en lugar de desmantelar abruptamente los proyectos de infraestructura existentes con China (como el metro de Bogotá) [8][13].
El Gobierno de Noboa en Ecuadorcomo nación amiga con un marco establecido de cooperación en seguridad, economía e inteligencia, utiliza esta visita como una oportunidad para reafirmar su rumbo político actual [9][14].
El Gobierno de Fujimori en Perúbusca mejorar su posición internacional en cooperación de seguridad al unirse al “Escudo de las Américas” y adquirir el estatus de aliado principal extra-OTAN [10][4]. Sin embargo, Perú también tiene activos existentes en su cooperación logística con China a través del Puerto de Chancay, lo que significa que su integración con Estados Unidos no significa una ruptura completa de las relaciones con China [8].
Chinaaunque no es un actor explícito en esta gira, se ha convertido en un tema de facto en las discusiones, ya que su participación en la IFR y sus inversiones en infraestructura estuvieron en la agenda de las reuniones con Colombia y Perú [13][8]. Un análisis anterior del EAI señaló una dinámica asimétrica en la que China ha estado acumulando “ganancias irreversibles” a través de inversiones tangibles a nivel subnacional, mientras que Estados Unidos se ha basado en “anuncios de políticas” [8].
El bloque de gobiernos de derecha en la región(incluyendo a Milei de Argentina, Bukele de El Salvador y Peña de Paraguay) busca simultáneamente asegurar una justificación para fortalecer la seguridad interna y obtener apoyo económico y de seguridad a través de un mayor alineamiento con Estados Unidos al participar en el “Escudo de las Américas” [1].
4. Cuestiones clave
Primero, no está claro si el “Escudo de las Américas” se convertirá en un órgano sustantivo de mando e integración operativa o si seguirá siendo una coalición laxa basada en declaraciones políticas. La cuestión de su nivel de institucionalización, planteada desde la propuesta inicial del Comando Sur de Estados Unidos, sigue sin resolverse incluso después de la adhesión de Perú [3].
Segundo, una cuestión clave es si las discusiones sobre la eliminación de aranceles con Colombia y los acuerdos sobre minerales críticos y energía nuclear procederán a la etapa de implementación. Esto será una prueba de la eficacia de los incentivos económicos que Estados Unidos ofrece a los gobiernos de derecha de la región en los ámbitos del comercio y la seguridad económica [13].
Tercero, la medida en que Colombia y Perú puedan mantener su enfoque de doble vía —participando en un bloque de seguridad liderado por Estados Unidos mientras mantienen la cooperación económica existente con China— es un punto clave a observar en la creciente competencia entre Estados Unidos y China en América Latina [8][13].
Cuarto, la justificación de la lucha contra las organizaciones de narcotráfico está funcionando como parte de una estrategia más amplia de intervención en el Hemisferio Occidental, que abarca la expansión de las operaciones terrestres e incluso el cambio de régimen (el arresto de Maduro). En este contexto, también debe examinarse el potencial de fricción con países que han retenido su participación plena (como Costa Rica en ciertos temas y México con su enfoque independiente) [6].
II. Análisis en profundidad
La gira del secretario de Estado Rubio por América Latina y la formación de la alianza ‘Escudo de las Américas’: Un análisis en profundidad
1. Análisis de las causas fundamentales
Las fuerzas que impulsan esta gira no son singulares. Es el resultado de una intersección entre los cálculos estratégicos de Washington y los cambios políticos internos en los países de la región.
La causa por parte de Estados Unidos se reduce a una cuestión de asignación de recursos. La segunda administración Trump codificó el Hemisferio Occidental como una prioridad en su Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025 [3]. Esto no fue una declaración abstracta, sino que significó un reajuste real de presupuestos y despliegues de tropas. A través de una serie de acciones, desde la operación para arrestar a Maduro hasta el establecimiento del “Escudo de las Américas”, el Comando Sur de Estados Unidos ha demostrado una iniciativa para poner en orden su propio patio trasero [3]. La lógica de este marco es clara: reducir los recursos diplomáticos y militares consumidos en el Hemisferio Occidental liberará capacidad para contener a China en el Asia-Pacífico [3]. El anuncio del secretario de Defensa Hegseth en el Foro A3C en Panamá de que las operaciones contra los cárteles se expandirían del mar a la tierra es una extensión de esta misma lógica [6].
La causa por el lado regional es el giro a la derecha en el panorama político. En Colombia, la agenda izquierdista del expresidente Petro ha sido reemplazada por el presidente de la Espriella, quien está acortando rápidamente la distancia con Washington [12]. El diario español ABC evaluó que Colombia ha entrado en una fase de “aceptar ahora la línea dura de Trump” [12], lo que también implica que la posición de los partidarios de la línea dura en seguridad se ha fortalecido en la política interna colombiana. El presidente Fujimori de Perú y el presidente Noboa de Ecuador comparten la característica de ser líderes de derecha que han hecho de la lucha contra las organizaciones de narcotráfico y el crimen transnacional una prioridad nacional. La lista de líderes que se reunieron para el lanzamiento del “Escudo de las Américas”, incluyendo a Milei de Argentina, Bukele de El Salvador y Peña de Paraguay, también muestra que esta alianza es una red ideológicamente homogénea de gobiernos de derecha [1].
Esta gira representa la convergencia de estas dos causas. Estados Unidos necesitaba reasignar sus recursos, y los gobiernos de derecha de la región buscaron una palanca para resolver sus problemas internos de seguridad y económicos a través de lazos más estrechos con Estados Unidos. Sin esta alineación de intereses, el “Escudo de las Américas” habría quedado en mera retórica.
2. Contexto estructural
Estructura de seguridad: Expansión de la intervención a través de los cárteles de la droga
El “Escudo de las Américas” es nominalmente una alianza para combatir el crimen transnacional [4][7]. En la práctica, sin embargo, se acerca más a una institucionalización del radio operativo del ejército estadounidense. En Colombia, lo que el secretario Rubio exigió al presidente de la Espriella fue la rápida reducción de la superficie de cultivo de coca y el seguimiento de las redes financieras de las organizaciones de narcotráfico [12]. Esto tomó más la forma de una exigencia de implementación que de una propuesta de cooperación. Cuando se combina con el plan del secretario de Defensa Hegseth de expandir las operaciones terrestres [6], el “Escudo de las Américas” tiene el potencial de funcionar como un mecanismo para asegurar el consentimiento político de los países miembros, proporcionando así una justificación legal y diplomática para las operaciones militares de Estados Unidos.
Sin embargo, esta estructura de seguridad no es uniforme. Mientras que Colombia ha aceptado operaciones conjuntas, y Panamá, la República Dominicana y Trinidad y Tobago han sido incorporados al marco de cooperación, Costa Rica y Ecuador no han especificado claramente su nivel de participación [6]. El hecho de que la visita a Ecuador concluyera con la retórica algo vaga de “construir una seguridad verdadera” también sugiere que el gobierno de Noboa se mantiene cauto ante un nivel de alineamiento que implicaría operaciones terrestres [9].
Estructura económica: Competencia paralela entre EE. UU. y China por los minerales críticos
La seguridad no fue el único punto sustantivo de la agenda en las conversaciones con Colombia. El South China Morning Post informó que la reunión abordó no solo la participación de Colombia en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, sino también la firma de acuerdos de cooperación en minerales críticos y energía nuclear civil [13]. Un funcionario del gobierno colombiano confirmó extraoficialmente que la inversión de China en infraestructura crítica estaba en la agenda [13]. Esto indica que Colombia está siguiendo una estrategia dual de aceptar lazos de seguridad más estrechos con Estados Unidos sin desmantelar por completo su relación económica con China.
Este marco es un patrón recurrente en toda América Latina. China ha estado acumulando ganancias irreversibles a través de inversiones tangibles a nivel subnacional, como el metro de Bogotá y el Puerto de Chancay en Perú, mientras que Estados Unidos ha tendido a quedarse atrás en el despliegue real de capital, limitándose a menudo a acciones a nivel de políticas como advertencias de seguridad en telecomunicaciones o alivio de sanciones [8]. El hecho de que se planteara la posibilidad de eliminar aranceles en las conversaciones con Colombia debe entenderse en este contexto. Puede verse como un intento de compensar la dependencia económica de Colombia de China ofreciendo beneficios comerciales a cambio de cooperación en seguridad.
Estructura política: La fragilidad del alineamiento ideológico
Aunque los gobiernos reunidos bajo el “Escudo de las Américas” comparten un denominador común de derecha, las bases de apoyo de los regímenes individuales no son estables. El gobierno de de la Espriella en Colombia lleva solo un mes en el poder [12]. Los gobiernos de Fujimori en Perú y Noboa en Ecuador tampoco están libres de conflictos políticos internos. En otras palabras, el fundamento institucional de esta alianza está directamente vinculado a la supervivencia política de los líderes individuales, creando una vulnerabilidad estructural en la que un cambio de gobierno podría sacudir la cohesión misma de la alianza.
3. Precedentes históricos y casos comparativos
El manejo de la crisis venezolana entre Gran Bretaña y Estados Unidos a finales del siglo XIX ofrece un punto de comparación útil. En ese momento, Gran Bretaña reconoció de facto la esfera de influencia de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental a raíz de la disputa fronteriza venezolana y, a cambio, transfirió su carga de seguridad en Asia a Japón a través de la Alianza Anglo-Japonesa [3]. El marco actual es estructuralmente similar a este precedente, ya que es un intento de Estados Unidos de asegurar recursos para contener a China en el Asia-Pacífico poniendo en orden su propio patio trasero con el “Escudo de las Américas” [3]. Sin embargo, también hay una clara diferencia. El caso del siglo XIX fue un ajuste de esferas de influencia entre grandes potencias, mientras que el caso actual es una alianza asimétrica en la que Estados Unidos incorpora a los gobiernos de derecha de la región como socios menores.
La operación para arrestar a Maduro y el acuerdo petrolero venezolano también sirven como precedentes relevantes. Estados Unidos llevó a cabo una intervención militar directa contra el líder de un estado soberano sin la aprobación de organizaciones internacionales [3] y posteriormente aseguró sus intereses a través de la cooperación energética con el gobierno interino de Rodríguez [2]. Este precedente sugiere que el “Escudo de las Américas” podría no permanecer como un mero órgano consultivo, sino que podría evolucionar hacia un marco con la capacidad de llevar a cabo medidas de línea dura dentro de los estados miembros cuando sea necesario.
También se justifica una comparación con la Organización de los Estados Americanos (OEA) de la era de la Guerra Fría y el sistema del Tratado de Río. En ese momento, Estados Unidos formó alianzas de seguridad con regímenes de derecha en la región bajo la bandera del anticomunismo. Sin embargo, estas alianzas, entrelazadas con los problemas de legitimidad de los regímenes individuales, finalmente se convirtieron en un terreno fértil para el sentimiento antiestadounidense. Aunque el “Escudo de las Américas” presenta la nueva justificación de la lucha contra los cárteles de la droga, persiste el riesgo de que la expansión del radio operativo del ejército estadounidense pueda desatar controversias sobre la violación de la soberanía en la política interna de cada país, al igual que en casos pasados.
4. Variables clave que configuran los desarrollos futuros
La primera variable es si la expansión de las operaciones terrestres se implementará realmente. Si las operaciones terrestres centradas en los cárteles anunciadas por el secretario de Defensa Hegseth se lanzan efectivamente [6], los países participantes en el “Escudo de las Américas” tendrán que soportar la carga política de las operaciones militares estadounidenses en su territorio. Las decisiones que tomen los países que han retenido su participación plena, como Costa Rica y Ecuador, serán una prueba de la cohesión sustantiva de la alianza [6].
La segunda variable es cómo Colombia gestiona su relación con China. Si Colombia puede continuar su participación en la Iniciativa de la Franja y la Ruta mientras busca simultáneamente la cooperación con Estados Unidos en minerales críticos y energía nuclear [13], o si se verá obligada a elegir uno sobre el otro bajo la presión de Washington, será una piedra de toque para la trayectoria futura de la competencia entre Estados Unidos y China en América Latina [8].
La tercera variable es la estabilidad política interna de los regímenes participantes. Si los gobiernos de de la Espriella, Fujimori y Noboa enfrentan crisis políticas durante sus mandatos, el “Escudo de las Américas” se enfrentará al desafío de asegurar la sostenibilidad institucional más allá de ser un activo político para regímenes individuales. Si se produce un cambio de gobierno mientras su nivel de institucionalización es bajo, una reorganización de la propia alianza puede ser inevitable.
La cuarta variable es si los incentivos comerciales, incluida la eliminación de aranceles, se concretarán. Si los beneficios comerciales ofrecidos a cambio de la cooperación en seguridad no se traducen en políticas reales, los países participantes comenzarán a cuestionar la capacidad de Estados Unidos para cumplir sus promesas. Esto, a su vez, podría convertirse en un catalizador para un cambio del centro de gravedad de vuelta hacia las inversiones tangibles de China [8].
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Inicia sesión para seguir leyendo*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en coreano. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.
Este informe es un análisis en profundidad planificado por un investigador de EAI, basado en una investigación rigurosa asistida por IA y redactado en su versión final por el investigador de EAI.