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Intensificación de la disputa marítima entre China y Filipinas en el Mar de China Meridional: Análisis de riesgo geopolítico

Categoría
Observación Actual
Publicado
11 de agosto de 2026
Ilustración

Resumen general

China está bloqueando de facto el acceso de los pescadores filipinos a través de la 'reserva natural' establecida en el Bajo de Scarborough, eludiendo así las controversias sobre la violación del derecho internacional. Esta es la estrategia indirecta de control efectivo que China ha adoptado desde que la lógica de los 'derechos históricos' perdió su fundamento jurídico internacional tras el fallo arbitral de La Haya de 2016. Estados Unidos se limita a críticas a nivel de declaraciones, lo que lo hace vulnerable al encuadre chino de 'apoyo meramente verbal', mientras que la ASEAN no cuenta con capacidad de respuesta colectiva debido a los intereses contrapuestos entre sus Estados miembros. En cuanto al desarrollo futuro, el escenario base de una guerra de desgaste de baja intensidad continua tiene la mayor probabilidad, y persiste el riesgo de una escalada accidental durante el uso de medios coercitivos, como en el caso del choque entre la guardia costera y la armada en agosto de 2025. En relación con el gran volumen de tráfico marítimo que atraviesa el Mar de China Meridional, el gobierno y las empresas surcoreanas necesitan supervisar de manera constante la prima de riesgo de las rutas marítimas y los efectos derivados sobre los sectores de la pesca y el transporte marítimo.

Diagrama

I. Análisis de la situación del tema

Intensificación de la disputa marítima entre China y Filipinas en el Mar de China Meridional: análisis de situación

1. Antecedentes y evolución

El Bajo de Scarborough (denominado Huangyan Dao por China) es una formación de arrecife de coral situada a 240 km al oeste de la isla de Luzón[7]. Se encuentra a varios cientos de kilómetros de la China continental[7]. China y Filipinas han disputado durante mucho tiempo la soberanía sobre este arrecife.

En 2016, la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, en la demanda presentada por Filipinas, dictaminó que la afirmación china de la 'línea de nueve puntos' carecía de fundamento jurídico internacional[10][12]. El tribunal determinó que ninguna formación de las Islas Spratly puede tener zona económica exclusiva ni plataforma continental[2]. China calificó este fallo como "nulo y sin efecto vinculante" y se negó a aceptarlo[5]. Inmediatamente después del fallo, China respondió con maniobras militares navales a gran escala[5]. No obstante, es difícil negar que China, que se ha presentado a sí misma como una 'gran potencia responsable', sufrió un daño de imagen al ser vista como un 'Estado que no cumple el derecho internacional'[5].

Desde entonces, la situación en el Mar de China Meridional se ha desarrollado como una confrontación de fuerza, independientemente del fallo. En junio de 2024 se produjo un incidente cerca del Segundo Bajo de Thomas en el que la guardia costera china abordó un buque filipino portando armas blancas[6]. En abril de 2025, la guardia costera china desembarcó en el banco de arena deshabitado de Sandy Cay, en las Islas Spratly, e izó la bandera de las cinco estrellas rojas[16]. Este es el primer caso en más de una década en que China realiza una afirmación oficial y presencial de soberanía sobre una formación no habitada, lo que sugiere que la disputa, que se había centrado en los derechos marítimos, está desplazándose de nuevo hacia una competencia por asegurar formaciones terrestres[16]. El 11 de agosto de 2025, en las aguas del Bajo de Scarborough, un buque de la guardia costera china y un destructor de la armada colisionaron mientras intentaban obstaculizar una operación de la guardia costera filipina, causando la muerte de dos oficiales de la guardia costera[14][15]. China no reconoció oficialmente el incidente, pero recientemente les otorgó a título póstumo la condición de 'mártires caídos en cumplimiento del deber'[14][15].

2. Situación actual

El 8 de agosto de 2026, el Departamento de Estado de Estados Unidos criticó, mediante una declaración, que China está impidiendo el acceso de los pescadores filipinos en las inmediaciones del Bajo de Scarborough[1]. El Departamento de Estado señaló que China está avanzando en sus reclamaciones de soberanía apelando a una lógica ambiental 'sospechosa'[7]. El objeto de esta crítica es la 'Reserva Natural Nacional de Huangyan Dao' establecida por China[9].

El Global Times, medio oficial chino, refutó frontalmente esta postura. Según este medio, Estados Unidos, sumándose a la 'propaganda exagerada' de Filipinas, está tildando la reserva natural de Huangyan Dao como una fuente de 'creación de inestabilidad'[9]. Un experto chino sostuvo que Washington, al alentar las perturbaciones de la paz regional por parte de Manila, en realidad solo ofrece discursos vacíos sin apoyo sustantivo, lo que agrava aún más las tensiones regionales[9]. Este es un encuadre destinado a resaltar que la intervención estadounidense se limita a un 'apoyo meramente verbal', con el fin de poner en duda la eficacia de la línea dura de Filipinas hacia China.

En el ámbito militar, el 1 de agosto de 2026 el Comando del Teatro Sur del Ejército Popular de Liberación realizó ejercicios conjuntos navales y aéreos en las aguas del Bajo de Scarborough[11]. China criticó el hecho de que Filipinas presentara ante las Naciones Unidas un mapa marino para la ampliación de sus derechos sobre el lecho marino en el Mar de China Meridional, calificándolo como "un desafío a la soberanía territorial y a los intereses marítimos"[11]. En el terreno, las tensiones continúan no solo en el Bajo de Scarborough, sino también en las inmediaciones de la isla Pag-asa (denominada Thitu por China). El pescador filipino Joseph relató haber observado, en su zona de pesca habitual cerca de la isla Thitu, cómo buques de la guardia costera china y de la armada del Ejército Popular de Liberación se alineaban en el horizonte en todas direcciones[4]. Periodistas locales y expertos han expresado preocupación por que incluso las formaciones actualmente bajo control efectivo filipino puedan ser erosionadas[4].

La respuesta a nivel de los organismos multilaterales regionales se encuentra prácticamente paralizada. A pesar de que se produjo un enfrentamiento armado entre China y Filipinas durante la reunión de cancilleres, la ASEAN ni siquiera logró emitir una declaración conjunta sobre el reciente incidente marítimo[3]. Este caso reafirma que la capacidad de la ASEAN para alcanzar consensos en la cuestión del Mar de China Meridional es estructuralmente débil[3].

En el ámbito interno de Filipinas, este asunto se está extendiendo también al terreno de la política educativa. Diputados de la Cámara de Representantes presentaron un proyecto de ley para que el Departamento de Educación y la Comisión de Educación Superior desarrollen materiales educativos estandarizados relacionados con el Mar de China Meridional[13]. Aunque el propósito es contrarrestar narrativas de tendencia projekinesa, también se plantea una controversia sobre qué constituye realmente 'enseñar la verdad'[13].

3. Principales actores y posiciones

Filipinas considera como su prioridad máxima el mantenimiento del acceso efectivo al Bajo de Scarborough y a la isla Pag-asa. Se trata tanto de una cuestión de derechos de pesca vinculada al sustento de los pescadores, como de un intento de convertir el activo jurídico que representa el fallo arbitral de 2016 en control efectivo real. La presentación ante las Naciones Unidas del mapa para la ampliación de derechos sobre el lecho marino[11] y el fortalecimiento de la opinión pública interna mediante legislación educativa[13] pueden interpretarse como una estrategia multinivel destinada a acumular simultáneamente legitimidad jurídica internacional y política interna.

China busca institucionalizar el control efectivo bajo el pretexto de la gestión ambiental mediante el establecimiento de la 'reserva natural de Huangyan Dao'[9]. Frente a las críticas estadounidenses, las desacredita calificándolas de meros "discursos vacíos", empleando el encuadre de que el acercamiento de Filipinas a Estados Unidos genera por sí mismo la inestabilidad regional[9]. Al mismo tiempo, adopta una estrategia dual mostrando su superioridad de fuerza sobre el terreno mediante ejercicios conjuntos navales y aéreos y el despliegue permanente de la guardia costera[11][4].

Estados Unidos mantiene el principio de no involucrarse directamente en la disputa de soberanía en sí, pero ha venido conteniendo la expansión del poder chino invocando la libertad de navegación y el apoyo a sus aliados[2]. La reciente declaración del Departamento de Estado se encuentra en línea con esta orientación. Sin embargo, la parte china señala que esta intervención se limita a un 'apoyo verbal' sin garantías de seguridad reales, cuestionando así su eficacia[9].

La ASEAN, a pesar de incluir a la mayoría de los países involucrados en la región, no ha logrado presentar una respuesta conjunta significativa debido a las diferencias de posición hacia China entre sus Estados miembros[3]. Esto demuestra que la gestión multilateral de la cuestión del Mar de China Meridional está siendo absorbida de facto por la confrontación bilateral entre las partes involucradas y por la dinámica de competencia entre Estados Unidos y China.

4. Puntos clave de controversia

En primer lugar, la cuestión de si el establecimiento de una 'reserva natural' puede constituir un fundamento legítimo para restringir los derechos de pesca conforme al derecho internacional del mar. Estados Unidos lo califica como un medio indirecto de reclamación de soberanía[1][7]. China lo justifica como el ejercicio de una facultad soberana de gestión ambiental[9].

En segundo lugar, resurge el problema de la eficacia del fallo arbitral de 2016. La brecha entre el fallo jurídico y el control efectivo sobre el terreno persiste sin reducirse durante casi una década[10][12][5].

En tercer lugar, la posibilidad de que se reavive la competencia por asegurar formaciones terrestres. Como se observa en el caso de Sandy Cay[16], si el foco de la disputa se desplaza de los derechos marítimos a la ocupación física de formaciones, el riesgo de un choque accidental aumentará considerablemente.

En cuarto lugar, el riesgo de que los choques militares accidentales se conviertan en algo recurrente. El accidente mortal por colisión entre buques de la guardia costera y la armada en agosto de 2025[14][15] demuestra que la tensión sobre el terreno ya ha alcanzado una etapa en la que se producen pérdidas humanas.

En quinto lugar, la impotencia institucional de la ASEAN está ampliando el vacío en la gestión de la disputa[3]. En una situación en la que el mecanismo de mediación multilateral no funciona, existe una alta probabilidad de que la disputa sea absorbida como una variable subordinada de la competencia estratégica entre Estados Unidos y China.

II. Análisis en profundidad del tema

Intensificación de la disputa marítima entre China y Filipinas en el Mar de China Meridional: análisis en profundidad

1. Análisis de las causas fundamentales

El detonante aparente de esta disputa es el establecimiento por parte de China de la 'reserva natural'. Sin embargo, esto no constituye un nuevo conflicto, sino una expresión transformada de la disputa de soberanía preexistente. China estableció la 'Reserva Natural Nacional de Huangyan Dao' en el Bajo de Scarborough[9]. Aunque se invocó como pretexto la protección ambiental, el efecto sustancial es la restricción del acceso de los pescadores filipinos[1]. El Departamento de Estado de Estados Unidos calificó esto como una nueva táctica de reclamación de soberanía que invoca una "lógica ambiental sospechosa"[7].

Detrás de este modo de proceder se encuentra el fallo de la Corte de Arbitraje de La Haya de 2016. El tribunal determinó que ninguna formación de las Islas Spratly puede disfrutar de una zona económica exclusiva ni de plataforma continental[10][12]. La propia reclamación china de la 'línea de nueve puntos' perdió su fundamento jurídico internacional[2]. Con este fallo, a China le resultó difícil sostener frontalmente en el escenario internacional su lógica tradicional de 'derechos históricos'. Puede considerarse que, en su lugar, China cambió de rumbo hacia una estrategia de acumulación de control efectivo mediante métodos indirectos, como la protección ambiental, la gestión pesquera y el establecimiento de divisiones administrativas. La designación de la reserva natural es una medida orientada a bloquear el acceso físico de los pescadores filipinos, evitando al mismo tiempo controversias sobre la violación del derecho internacional.

Una causa más profunda radica en el valor geopolítico que poseen el Bajo de Scarborough y la isla Pag-asa (Thitu). El Bajo de Scarborough es una formación de arrecife de coral rica en recursos pesqueros, situada a 240 km de la isla de Luzón[7]. Al estar a varios cientos de kilómetros de la China continental, la reclamación china resulta débil desde la lógica de proximidad geográfica[7]. Sin embargo, la razón por la que China no abandona esta zona radica en su objetivo estratégico de asegurar el control sobre todo el Mar de China Meridional. En las inmediaciones de la isla Pag-asa, ya se ha normalizado la situación en la que los pescadores filipinos faenan rodeados en todas direcciones por buques de la guardia costera china y de la armada del Ejército Popular de Liberación[4].

2. Contexto estructural

Estructura política

La disputa del Mar de China Meridional tiene un fuerte carácter de derivado de la competencia hegemónica entre Estados Unidos y China, más allá de ser un asunto bilateral. "La disputa del Mar de China Meridional es, en un plano directo, un conflicto entre China y los países de la región como Filipinas y Vietnam, pero detrás de ella se encuentra la gran lucha de poder entre Estados Unidos, que ha disfrutado de una posición dominante en el Pacífico occidental, y la China emergente"[2]. Estados Unidos mantiene el principio de no involucrarse en la disputa de soberanía en sí[2]. En cambio, ha optado por contener la expansión del poder chino apelando a la libertad de navegación[2]. Esto se debe a que "si Estados Unidos no logra contener a China en el Mar de China Meridional, considera que perderá su posición hegemónica en la región Asia-Pacífico y la confianza de los países de la región"[2].

La ASEAN no está funcionando como un actor sustantivo dentro de esta estructura. A pesar de que el enfrentamiento armado entre China y Filipinas se produjo durante la reunión de cancilleres, la ASEAN ni siquiera logró emitir una declaración conjunta[3]. Sumado a que los intereses de otros Estados reclamantes en el Mar de China Meridional, como Vietnam y Malasia, se contraponen entre sí, y a la actitud pasiva de los Estados miembros preocupados por sus vínculos económicos con China, la capacidad de respuesta colectiva de la ASEAN está estructuralmente limitada[3].

En el plano interno filipino, se observa una tendencia hacia la institucionalización de la opinión pública de línea dura hacia China. En la Cámara de Representantes se presentó un proyecto de ley para desarrollar materiales educativos estandarizados relacionados con el Mar de China Meridional[13]. Este proyecto expresa explícitamente el propósito de contrarrestar narrativas de tendencia projekinesa[13]. Esto demuestra que, en la política de Manila, la cuestión del Mar de China Meridional se ha convertido en una constante de la política interna.

Estructura económica y de seguridad

El Bajo de Scarborough y las Islas Spratly involucran intereses económicos relacionados con los derechos de pesca y los potenciales recursos del lecho marino. Al mismo tiempo, el Mar de China Meridional posee un valor de seguridad como corredor clave del comercio marítimo mundial. También merece atención la estructura de división de funciones entre la guardia costera china y la armada del Ejército Popular de Liberación. En agosto de 2025, cerca del Bajo de Scarborough, un buque de la guardia costera china y un destructor de la armada colisionaron mientras obstaculizaban una operación de la guardia costera filipina, causando la muerte de dos oficiales de la guardia costera[14][15]. Este modo de operación, en el que la guardia costera y la armada son movilizadas simultáneamente, muestra las características de una 'táctica de zona gris': una forma de ejercer presión que efectivamente incorpora poder militar sin situar en primera línea a las fuerzas regulares.

3. Comparación con precedentes históricos y casos similares

El incidente del Bajo de Scarborough de 2012 constituye el prototipo de la situación actual. En aquel momento, China consolidó de facto el control efectivo sobre esta zona tras el enfrentamiento con Filipinas. El actual establecimiento de la reserva natural puede interpretarse como una medida adicional para consolidar jurídica y administrativamente ese control efectivo.

El patrón de respuesta de China tras el fallo de 2016 también se repite. China declaró el fallo "nulo, sin efecto vinculante, no aceptado y no reconocido", al mismo tiempo que realizó maniobras militares navales a gran escala[5]. Esta vez también se reprodujo el mismo patrón: inmediatamente después de la crítica del Departamento de Estado, el Comando del Teatro Sur del Ejército Popular de Liberación realizó ejercicios conjuntos navales y aéreos en las aguas del Bajo de Scarborough[11]. La forma de responder a las críticas jurídicas internacionales con demostraciones militares se ha consolidado como la gramática estándar de respuesta de China.

El desembarco en Sandy Cay en abril de 2025 constituye un precedente que muestra el cambio de carácter de la disputa. Se trató del "primer acto oficial y presencial de reclamación de soberanía de China sobre una formación no habitada", un caso sin precedentes en más de una década[16]. Esto sugiere que el centro de gravedad se está desplazando de la disputa jurídica sobre derechos marítimos hacia la competencia por la ocupación física de formaciones terrestres[16]. El establecimiento de la reserva natural también se encuentra en la línea de esta tendencia, ya que constituye un intento de ampliar el área de control efectivo mediante meras medidas administrativas, sin necesidad de ocupación física ni choque militar.

4. Variables clave del desarrollo del tema

La primera variable es el nivel de intervención de Estados Unidos. Hasta ahora, Estados Unidos se ha abstenido de intervenir directamente en la disputa de soberanía, manteniendo una respuesta a nivel de declaraciones y operaciones de libertad de navegación[2]. Un experto chino evalúa que este método no es más que un "discurso vacío", argumentando que el apoyo verbal sin respaldo sustantivo solo agrava las tensiones regionales[9]. Si Estados Unidos amplía medidas sustantivas de garantía de seguridad basadas en el tratado de defensa mutua, o si se mantiene en el nivel actual de crítica diplomática, será una variable que determine la intensidad de la respuesta futura de Filipinas.

La segunda variable es la estrategia filipina de recurrir al derecho internacional. Filipinas presentó ante las Naciones Unidas un mapa para la ampliación de derechos sobre el lecho marino del Mar de China Meridional[11]. Esta medida continúa el enfoque de Manila de utilizar de manera sostenida instrumentos jurídicos tras su victoria en el arbitraje de 2016. Dado que China calificó esto como "un desafío a la soberanía territorial y a los intereses marítimos" y respondió con maniobras militares[11], es posible que nuevas medidas jurídicas y diplomáticas de Filipinas actúen como catalizador que determine el nivel de la respuesta física china.

La tercera variable es la posibilidad de gestionar los choques accidentales. El caso de la colisión entre un buque de la guardia costera y un destructor en agosto de 2025, con víctimas mortales[14][15], demuestra que la confrontación física sobre el terreno ya ha alcanzado un nivel en el que se producen pérdidas humanas. El hecho de que China haya otorgado recientemente a título póstumo la condición de 'mártires caídos en cumplimiento del deber' a los oficiales de la guardia costera fallecidos[14][15] sugiere que este incidente está siendo consumido internamente como una narrativa nacionalista. Esta forma de consumo político interno podría actuar como un factor restrictivo que dificulte que China adopte una postura flexible hacia el exterior en caso de que se produzcan incidentes similares en el futuro.

La cuarta variable es la posibilidad de acción colectiva de la ASEAN. Hasta ahora, la ASEAN ha mostrado una postura de impotencia, sin lograr emitir siquiera una declaración conjunta sobre el enfrentamiento entre China y Filipinas[3]. Si otros Estados reclamantes, como Vietnam y Malasia, continúan optando por el silencio entre sus propios intereses económicos con China y el apoyo a Filipinas, es probable que Filipinas se incline cada vez más hacia una mayor dependencia de la cooperación bilateral y minilateral con países extrarregionales como Estados Unidos y Japón, en lugar del marco multilateral regional.

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El contenido posterior al análisis de escenarios está disponible con créditos.

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*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en coreano. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.

Este informe es un análisis en profundidad planificado por un investigador de EAI, basado en una investigación rigurosa asistida por IA y redactado en su versión final por el investigador de EAI.

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