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Política de Seguridad Energética de China y las Relaciones entre EE. UU. y China

Categoría
Documento de trabajo
Publicado
16 de julio de 2012
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Competencia Estratégica EE. UU.-ChinaEl auge de China y la nueva civilización en el Asia-Pacífico

Autor

Byung Kwang Park, Instituto de Estrategia de Seguridad Nacional


Resumen

El propósito de este artículo es evaluar y predecir las relaciones entre EE. UU. y China en materia de energía, que sigue siendo un tema contencioso entre los dos estados en su lucha por el liderazgo mundial. Durante los próximos diez a veinte años, el conflicto y la competencia en materia de energía entre Estados Unidos y China serán feroces debido a limitaciones estructurales. Sin embargo, aún no es fácil determinar si las políticas asertivas de seguridad energética y los consiguientes esfuerzos agresivos para asegurar recursos energéticos de los dos países conducirán a un juego de suma cero. Esto se debe a que las relaciones entre EE. UU. y China tienen el potencial de compromiso y cooperación, así como de competencia y confrontación. Estados Unidos y China comparten intereses comunes en el mantenimiento de un precio razonable del petróleo, la seguridad de las líneas de comunicación marítimas y un entorno político y económico internacional estable. Además, los dos países pueden fortalecer el marco estratégico para el desarrollo de nuevas energías.

Sin embargo, es necesario un nuevo paradigma en las áreas “técnica” y “normativa” que ayude a frenar la actual competencia hegemónica por la energía. En primer lugar, se requiere un nuevo desarrollo de recursos energéticos para ayudar a reemplazar la dependencia de los combustibles fósiles mediante el uso de fuentes de energía renovables y alternativas. Además, la diplomacia energética de China debe alinearse con las normas internacionales. Beijing también debe tener precaución en sus intercambios energéticos con lo que la comunidad internacional, incluidos los Estados Unidos, define como “estados canallas”, ya que esto puede resultar en una creciente desconfianza y, por lo tanto, aumentar las posibilidades de conflicto.

La comunidad internacional también debe mantener la cooperación con China en lugar de considerar su agresiva diplomacia energética como un desafío estratégico. Además, para prevenir confrontaciones sobre cuestiones energéticas, la comunidad internacional también debe involucrar a China para que pueda adoptar las normas de la comunidad internacional. De esta manera, la competencia energética en curso entre Estados Unidos y China permitirá eventualmente una nueva forma de cooperación estratégica entre los dos países.


El texto completo en coreano está disponible aquí

*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en inglés. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.

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