Reanudación de las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania: Evaluación de la gira de Witkoff-Kushner y respuestas políticas
Resumen ejecutivo
La visita a Moscú y Kiev de los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner confirmó el restablecimiento de un canal de negociación, pero no logró un avance sustantivo. Putin describió la situación de la negociación como «no es sencilla», mientras que Zelenski mencionó la posibilidad de que la guerra continúe hasta el invierno. El cese de tres días de los ataques aéreos sobre las capitales fue más un mecanismo para gestionar el período de negociación que un alto el fuego integral, y el Kremlin continúa operando sus vías de negociación y de presión militar por separado. El hecho de que esta gira se llevara a cabo a través de un canal de la CIA y de enviados personales, en lugar de los canales habituales del Departamento de Estado, sugiere que el momento de las negociaciones está más impulsado por el calendario político interno de Estados Unidos que por la madurez de la situación para un acuerdo. El Gobierno y las empresas de Corea del Sur deben mantener un sistema de seguimiento basado en indicadores físicos. Si bien los preparativos para la participación en proyectos de reconstrucción pueden proceder bajo la premisa de empresas conjuntas con compañías de las tres naciones europeas clave, las decisiones relativas al alivio de sanciones o al compromiso de recursos deben aplazarse hasta que se confirme si las negociaciones trilaterales se convocarán realmente.
I. Análisis de la situación
Reanudación de las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania: Un análisis de la gira de Witkoff-Kushner
1. Antecedentes y acontecimientos
El 5 de septiembre, los enviados especiales del presidente Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, mantuvieron una reunión con el presidente Putin en el Kremlin de Moscú que duró más de tres horas [2][18]. Esta visita se produjo tras un viaje secreto a Moscú del director de la CIA, John Ratcliffe, el 25 de agosto [6]. Esto indica que se activó un canal que involucra a la CIA y a enviados personales, en lugar de los canales habituales del Departamento de Estado [6].
El día antes de enviar a los emisarios, Trump comentó que ya había «resuelto ocho guerras» [4][6]. La visita de los enviados a Moscú fue revelada por primera vez por Zelenski en su canal de Telegram [4][7]. Kirill Dmitriev, que supervisa las negociaciones a nivel de trabajo del Kremlin, dio la bienvenida a la delegación a su llegada con una publicación en X describiéndolos como «pacificadores» [4].
La noche anterior a la reunión, las fuerzas rusas atacaron dos aeropuertos en Kiev [4][6]. En la reunión del Kremlin, celebrada justo después de estos ataques, Putin, en sus comentarios iniciales, describió la situación de la negociación como «no es sencilla» [2][11]. Tras las conversaciones, las fuerzas rusas acordaron detener los ataques aéreos sobre ambas capitales, Moscú y Kiev, durante tres días [2][11]. Esto se acerca más a una medida de fomento de la confianza localizada durante el período de negociación que a un alto el fuego integral [4].
2. Situación actual
El 6 de septiembre, Witkoff y Kushner llegaron a Kiev en tren y se reunieron con el presidente Zelenski [1][16]. Esta fue la primera visita a Ucrania de los enviados especiales de Trump desde que comenzó la guerra [10][15]. Después de tres reuniones, Zelenski anunció que Ucrania, Estados Unidos y los países europeos se reunirían de nuevo en las próximas semanas para explorar estrategias de negociación [5].
Tras la reunión, Zelenski declaró que «por ahora», existe la posibilidad de que la guerra continúe hasta el invierno [3][14]. Según se informa, Witkoff instó tanto a Rusia como a Ucrania a hacer «concesiones» [9]. Aunque tanto Witkoff como Zelenski ofrecieron valoraciones positivas de las conversaciones, no se anunció ningún avance hacia el fin de la guerra [3][10].
Los consejeros de seguridad nacional del Reino Unido, Francia y Alemania también estuvieron presentes en la reunión de Kiev [2]. Esto sugiere que las futuras discusiones sobre garantías de seguridad y reconstrucción podrían gestionarse dentro de un marco multilateral que involucre a Europa, en lugar de un canal bilateral Washington-Moscú [2]. El lunes, Witkoff habló positivamente de las reuniones de Moscú y Kiev, sugiriendo la posibilidad de reanudar las negociaciones trilaterales [12].
El periódico canadiense The Globe and Mail señaló que el impulso de la administración Trump para poner fin a la guerra se había debilitado en los últimos seis meses, eclipsado por la guerra con Irán [10]. La Deutsche Welle de Alemania, citando a expertos, evaluó que, si bien la gira fue un intento de reavivar una diplomacia estancada, las expectativas de un avance eran bajas dados los combates en curso, los desacuerdos fundamentales sobre las concesiones y la confianza de Rusia en su superioridad en el campo de batalla [13].
3. Análisis de los actores clave
Rusia (Putin y el Kremlin): Putin mantuvo abierto el canal de negociación mientras aplicaba simultáneamente presión militar, como al atacar los aeropuertos de Kiev justo antes de las conversaciones [4][6]. Su declaración describiendo la situación como «no es sencilla» puede interpretarse como una indicación de que está marcando una línea en contra de un alto el fuego amplio [2][11]. La entusiasta bienvenida extendida a los enviados por los funcionarios de trabajo del Kremlin (Dmitriev) puede verse como una señal de su intención de mantener el propio canal de negociación [4].
Ucrania (Zelenski): Zelenski reveló preventivamente la visita de los enviados, enfatizando la transparencia en el proceso de negociación [4][7]. Al mismo tiempo, gestionó las expectativas de un fin inminente de la guerra con su comentario de que «la guerra continuará hasta el invierno» [3][14]. Su inclusión de los consejeros de seguridad nacional de tres países europeos en la reunión refleja el interés de Ucrania en protegerse contra un acuerdo bilateral entre Estados Unidos y Rusia sobre garantías de seguridad que excluya a Europa [2].
Estados Unidos (Trump, Witkoff y Kushner): El día antes de enviar a los emisarios, Trump destacó sus propios logros diplomáticos [4][6]. Esto sugiere que el momento de las negociaciones puede estar más impulsado por el calendario político interno de Estados Unidos que por la madurez de la situación para un acuerdo [6]. Witkoff ofreció una evaluación general positiva de la gira Moscú-Kiev y mencionó la posibilidad de reanudar las conversaciones trilaterales, pero esto parece ser en gran medida un esfuerzo de gestión de mensajes para compensar la falta de resultados concretos [9][12].
Europa (Reino Unido, Francia y Alemania): La presencia de sus consejeros de seguridad nacional en la reunión de Kiev puede interpretarse como un intento europeo de llevar las discusiones sobre garantías de seguridad y reconstrucción a un marco multilateral [2]. Esto está motivado por la preocupación de que ser excluidos de un canal bilateral liderado por Estados Unidos podría disminuir su influencia en los proyectos de reconstrucción y en la futura arquitectura de seguridad.
4. Cuestiones clave
Las diferencias entre Rusia y Ucrania sobre cuestiones territoriales y la naturaleza de las garantías de seguridad no se han reducido. La descripción de Putin de la situación como «no es sencilla» sugiere que Rusia se mantiene en su postura de línea dura en asuntos territoriales [2][11]. También queda por determinar si el marco de garantías de seguridad se decidirá bilateralmente entre Washington y Moscú o dentro de un marco multilateral que incluya a Europa [2].
El patrón repetido de operar canales de negociación y de presión militar en paralelo es también una cuestión clave. El contraste entre el ataque a los aeropuertos de Kiev la noche anterior a las conversaciones y el cese de tres días de los ataques aéreos inmediatamente después demuestra que el Kremlin no ha abandonado su influencia militar ni siquiera durante las negociaciones [4][11]. También existen interpretaciones contradictorias sobre si la afirmación optimista de Trump acerca de la «falta de intención de Putin de atacar a la OTAN» es una base para un progreso real en las negociaciones o simplemente un mensaje para una audiencia política interna [6].
II. Análisis en profundidad
Reanudación de las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania: Contexto estructural y análisis en profundidad
1. Análisis de las causas fundamentales
La razón fundamental por la que esta gira terminó sin un avance reside en la asimetría del propio marco de negociación. Rusia está utilizando su superioridad en el campo de batalla como palanca en las conversaciones [13]. Expertos citados por la Deutsche Welle de Alemania señalaron los combates en curso, los desacuerdos fundamentales sobre las concesiones y la confianza de Rusia en su ventaja en el campo de batalla como razones para las bajas expectativas [13]. La disposición del Kremlin a aceptar únicamente medidas de fomento de la confianza localizadas, al tiempo que traza una línea en contra de un alto el fuego amplio, también está relacionada con esta percepción de superioridad [4][6].
Por el lado ucraniano, un factor fundamental que obstaculiza el progreso es la preocupación de que poner fin a la guerra sin garantías de seguridad pueda convertirse en el preludio de una futura invasión. La declaración de Zelenski de que «por ahora» la guerra continuará hasta el invierno no es simple pesimismo, sino que puede leerse como una señal de que Ucrania no aceptará un fin temprano de la guerra sin garantías de seguridad aseguradas [3][14]. Un análisis anterior del EAI evaluó esta situación como «un estancamiento continuo en el que ambas partes están ganando tiempo mientras se aferran a sus posiciones existentes» [2].
El calendario político interno de la administración Trump es otra causa fundamental. El comentario de Trump el día antes de enviar a los emisarios de que ya había «resuelto ocho guerras» sugiere que el momento de las negociaciones está siendo impulsado por el calendario político interno de Estados Unidos en lugar de por la madurez de la situación para un acuerdo [4][6]. La evaluación del periódico canadiense The Globe and Mail de que el impulso para poner fin a la guerra en Ucrania se ha debilitado en los últimos seis meses a medida que los recursos diplomáticos se centraban en la guerra con Irán es coherente con este contexto [10].
2. Contexto estructural
Estructura política: El hecho de que el canal de negociación opere a través de una línea de la CIA y de enviados personales, en lugar de los canales regulares del Departamento de Estado, revela una característica estructural de la estrategia de política exterior de Estados Unidos [6]. Witkoff es un promotor inmobiliario y Kushner es el yerno de Trump [3]. Esto crea una estructura en la que la lógica de gestionar los logros políticos personales de Trump determina el ritmo y la dirección de las negociaciones, eludiendo los procedimientos estándar de la burocracia del Departamento de Estado. El hecho de que la visita secreta del director de la CIA, Ratcliffe, a Moscú el 25 de agosto sirviera como trabajo preparatorio para esta gira también apoya esta interpretación estructural [6].
Estructura de seguridad: La presencia de los consejeros de seguridad nacional del Reino Unido, Francia y Alemania en la reunión de Kiev sugiere que el centro de gravedad de las discusiones sobre garantías de seguridad podría desplazarse de un canal bilateral Washington-Moscú a un marco multilateral que involucre a Europa [2]. Esto refleja un juicio europeo de que las garantías de seguridad para Ucrania no pueden establecerse únicamente sobre la base de seguridades unilaterales de Estados Unidos. El mero hecho de que estos tres países europeos hayan comenzado a participar directamente a nivel de trabajo presagia la posibilidad de que los futuros paquetes de reconstrucción, alivio de sanciones y garantías de seguridad se estructuren como un consorcio multilateral en lugar de ser determinados por una única potencia negociadora [2].
Estructura económica: Rusia está repitiendo un patrón de operar sus canales de negociación y de presión militar por separado [4][6]. La secuencia de atacar los aeropuertos de Kiev la noche anterior a las conversaciones y luego detener los ataques aéreos durante tres días ilustra esta estructura de doble vía [4][11]. Esto implica que, en lugar de aceptar el alivio de las sanciones o los incentivos económicos como señales de progreso en las negociaciones, Rusia tiene la intención de mantener la situación del campo de batalla como una variable sustantiva en las conversaciones.
3. Precedentes históricos y casos comparativos
El patrón demostrado por esta gira no es significativamente diferente de la estructura que se ha repetido desde el colapso de las negociaciones de Estambul en 2022. No es la primera vez que el Kremlin emplea la táctica de mantener abiertos los canales de negociación mientras aplica simultáneamente presión militar [4][6]. El centro de pensamiento estadounidense Institute for the Study of War (ISW), citado por el medio letón Delfi, planteó la pregunta clave para medir el éxito de esta gira como «¿Está Rusia dispuesta a aceptar la paz?», la misma pregunta que se ha formulado repetidamente desde el comienzo de la guerra [17].
Los intentos de mediación de Estados Unidos en el pasado han seguido una trayectoria similar. La observación de The Globe and Mail de que «el impulso de la administración Trump para poner fin a la guerra se había debilitado en los últimos seis meses, eclipsado por la guerra con Irán» muestra un patrón recurrente de subordinación de las negociaciones de paz de Ucrania a otras prioridades de la política exterior estadounidense [10]. Rondas anteriores de conversaciones mediadas por Estados Unidos también arrojaron resultados sustantivos mínimos en comparación con la retórica política de Trump. A este respecto, el periódico The National, con sede en los Emiratos Árabes Unidos, evaluó que «las rondas anteriores de conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos han producido pocos resultados» [15].
El acuerdo de tres días para detener los ataques aéreos mutuos es similar al patrón de «medida de fomento de la confianza localizada» visto en muchos conflictos pasados. Como señaló un análisis anterior del EAI, esto es «de naturaleza más cercana a una medida de fomento de la confianza localizada durante el período de negociación que a un resultado de la negociación» [2]. Dado que tales medidas provisionales a menudo han tenido como objetivo mantener el propio canal de negociación en lugar de conducir a un fin sustantivo de las hostilidades, este caso puede clasificarse en la misma categoría.
4. Variables clave que configuran los acontecimientos futuros
La primera variable es si la participación de los tres países europeos en un marco multilateral se traduce en un poder de decisión real [2]. La estructura futura de las negociaciones dependerá de si la presencia de sus consejeros de seguridad nacional sigue siendo meramente simbólica o evoluciona a un nivel en el que puedan influir en los términos reales de las garantías de seguridad.
La segunda variable es si Rusia continúa con su enfoque de doble vía [4][6]. El hecho de que se reanuden las ofensivas contra instalaciones energéticas o ciudades importantes mientras los canales de negociación están activos será un indicador físico de la sinceridad de las conversaciones.
La tercera variable es el calendario político interno de Estados Unidos [6][10]. Si el incentivo de Trump para anunciar un logro temprano prevalece sobre las negociaciones sustantivas, es probable que se repita la desconexión entre los mensajes optimistas de la Casa Blanca y la realidad militar sobre el terreno.
La cuarta variable es si la reunión trilateral entre Estados Unidos, Europa y Ucrania, que Zelenski anunció que tendría lugar en las próximas semanas, realmente se celebra [5]. Que esta reunión se materialice y aborde una agenda concreta será el punto de inflexión que determine si la reciente gira fue un evento aislado o un verdadero punto de partida para la reanudación de las negociaciones.
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Inicia sesión para seguir leyendo*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en coreano. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.
Este informe es un análisis en profundidad planificado por un investigador de EAI, basado en una investigación rigurosa asistida por IA y redactado en su versión final por el investigador de EAI.