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Negociaciones para el fin de la guerra entre Rusia y Ucrania: la reunión de Witkoff y Kushner en el Kremlin

Categoría
Observación Actual
Publicado
6 de septiembre de 2026
Ilustración

Resumen ejecutivo

La reunión del 5 de septiembre en el Kremlin entre los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner resultó únicamente en un acuerdo limitado para detener los ataques mutuos a las capitales durante tres días. En las conversaciones, Putin trazó una línea clara en contra de un alto el fuego integral, y el ejército ruso atacó los aeropuertos de Kiev la noche anterior a la reunión. Esto reafirma el patrón establecido del Kremlin de operar sus canales de negociación y de presión militar por separado. Dado el incentivo del presidente Trump para anunciar logros tempranos, los mensajes optimistas de la Casa Blanca no deben tomarse como evidencia de un progreso sustantivo. Sería prudente que el Gobierno y las empresas de Corea del Sur prioricen los indicadores físicos, como la reanudación de los ataques a las instalaciones energéticas, y se abstengan de comprometer recursos para la reconstrucción o el levantamiento de sanciones hasta que se confirme el resultado de la visita de los enviados a Kiev.

I. Análisis de la situación

Negociaciones para el fin de la guerra entre Rusia y Ucrania: la reunión de Witkoff y Kushner en el Kremlin – Análisis de la situación

1. Antecedentes y acontecimientos

Los enviados especiales del presidente Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, se reunieron con el presidente Putin en el Kremlin de Moscú el 5 de septiembre (hora local) [7][8]. Los dos enviados llegaron con una «propuesta para poner fin a la guerra», que Trump había anunciado el día anterior [11][12]. En sus declaraciones, Trump mencionó que ya había «resuelto ocho guerras» [11].

La visita de los enviados a Moscú fue revelada por primera vez por el presidente Zelenski en su canal de Telegram. Zelenski anunció que «Witkoff y Kushner han decidido visitar Kiev el domingo después de Moscú» [13]. Kirill Dmítriev, quien supervisa las negociaciones sobre Ucrania para el Kremlin, publicó en su cuenta de X poco después de la llegada de los dos enviados a Moscú: «Bienvenidos a Moscú, pacificadores Steve Witkoff y Kushner» [15]. La delegación aterrizó en el aeropuerto Vnúkovo de Moscú a las 11:52 a. m. (hora local) y fue recibida personalmente por Dmítriev antes de dirigirse al Kremlin [15].

Esta reunión tuvo lugar poco después de la visita secreta del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú el 25 de agosto [2]. El uso reiterado de un canal de la CIA y de enviados personales, en lugar de los canales diplomáticos regulares del Departamento de Estado, demuestra que las negociaciones de Estados Unidos con Rusia se basan en una red controlada directamente por la Casa Blanca en lugar de en la burocracia diplomática establecida [2][4].

2. Situación actual

En sus palabras de apertura en la reunión, Putin declaró: «La situación no es sencilla» [10][11]. La televisión estatal rusa transmitió su declaración textualmente [10]. La reunión concluyó después de unas tres horas [11]. Como resultado de las conversaciones, Rusia y Ucrania acordaron suspender los ataques mutuos a sus respectivas capitales durante tres días durante el período de negociación [3][8]. Esta tregua de tres días fue una idea propuesta por primera vez por el lado de Zelenski [9][10].

Sin embargo, Putin trazó una línea clara en contra de cualquier alto el fuego más amplio. La agencia de noticias TASS informó que Putin especificó en su reunión con los enviados que «Rusia no aceptó un alto el fuego integral de tres días más allá de la suspensión de los ataques a la capital» [5]. La agencia italiana ANSA también lo reportó como un acuerdo limitado, afirmando que solo se detendrían los ataques aéreos sobre Moscú y Kiev durante tres días [1].

Los acontecimientos de la noche anterior a la reunión ilustran la naturaleza de este acuerdo con mayor claridad. El presidente Zelenski anunció en la madrugada del sábado que el ejército ruso había atacado dos aeropuertos en Kiev [10]. En otras palabras, se mantuvo la presión militar incluso mientras el canal de negociación estaba activo. Está previsto que los enviados realicen su primera visita a Kiev el domingo 6 de septiembre [8][12].

3. Actores y posturas clave

Rusia (Putin y el Kremlin)está siguiendo una estrategia de sentarse a la mesa de negociaciones limitando al mismo tiempo el alcance de sus propias concesiones. La declaración inicial de Putin de que «la situación no es sencilla» [10] y su limitación de la tregua de tres días a solo una suspensión de los ataques a las capitales [5] pueden interpretarse como señales de que la participación en las conversaciones no significa en sí misma concesiones sustantivas. La ocurrencia simultánea del gesto público de Dmítriev de dar la bienvenida a los enviados como «pacificadores» [15] y la presión física de los ataques al aeropuerto de Kiev la noche anterior [10] sugiere que el Kremlin opera sus canales diplomáticos y militares por separado.

Estados Unidos (Trump, Witkoff y Kushner)mantiene una estructura de negociación centrada en enviados personales en lugar de los canales regulares del Departamento de Estado [2]. El énfasis de Trump en sus logros diplomáticos («resolvió ocho guerras») el día antes de enviar a los delegados [11] sugiere que el momento de las negociaciones puede estar más impulsado por el calendario político interno de Estados Unidos que por la madurez de las conversaciones. Witkoff y Kushner han adoptado un enfoque de diplomacia itinerante, visitando primero Moscú y luego Kiev [13][8].

Ucrania (Zelenski)ha intentado asegurarse cierta iniciativa en la fase de negociación al proponer primero la tregua de tres días [9][10]. Al mismo tiempo, al revelar personalmente el hecho de que los aeropuertos de Kiev fueron atacados la noche anterior a las conversaciones [10], Ucrania está siguiendo una estrategia paralela de resaltar el comportamiento de doble vía de Rusia ante la comunidad internacional.

4. Cuestiones clave

La primera cuestión es el alcance de la tregua. Rusia solo ha aceptado una suspensión de los ataques a la capital [5], y el resumen confirma que su ofensiva contra las instalaciones energéticas ucranianas continúa por separado. Esto significa que el término «tregua de tres días» se aplica en realidad a un área geográfica muy limitada.

La segunda cuestión es la naturaleza dual del canal de negociación. La visita preliminar secreta del director de la CIA [2] y el uso de un canal de enviados personales que elude al Departamento de Estado [2][4] demuestran que las negociaciones de Estados Unidos con Rusia avanzan por un camino diferente a los procedimientos diplomáticos estándar. Esto plantea interrogantes sobre la sostenibilidad institucional de cualquier resultado negociado.

La tercera cuestión es el resultado de la visita a Kiev. Aún no se ha confirmado si el acuerdo limitado alcanzado en Moscú se traducirá en una forma aceptable para la parte ucraniana. La visita de los enviados a Kiev [8][13] será el próximo indicador para esta fase de la diplomacia.

II. Análisis en profundidad

Negociaciones para el fin de la guerra entre Rusia y Ucrania: la reunión de Witkoff y Kushner en el Kremlin – Análisis en profundidad

1. Análisis de las causas fundamentales

El desencadenante aparente para la reanudación de estas negociaciones es el envío de enviados especiales por parte del presidente Trump. Sin embargo, la dinámica que determinó el momento de las conversaciones puede analizarse en tres niveles.

El primer nivel es el calendario político interno de Estados Unidos. El día antes de enviar a los delegados, Trump mencionó que ya había «resuelto ocho guerras» [11]. Esta declaración revela un motivo político interno para añadir a Ucrania a su lista de logros en política exterior, en lugar de una evaluación de la madurez de las negociaciones [2]. El uso reiterado de un canal de enviados personales que involucra la visita secreta del director de la CIA, Ratcliffe, y figuras como Witkoff y Kushner, en lugar de los canales regulares del Departamento de Estado, encaja en el mismo contexto [2][4]. Esto significa una estructura de negociación en la que una red controlada directamente por la Casa Blanca, en lugar del aparato burocrático, tiene la tarea de producir resultados.

El segundo nivel es el cálculo de Rusia en el campo de batalla. La declaración inicial de Putin de que «la situación no es sencilla» [10][11] es una señal de que participar en las negociaciones no implica en sí mismo concesiones. De hecho, Putin limitó la tregua de tres días a una suspensión de los ataques a las capitales [5]. La noche anterior a las conversaciones, las fuerzas rusas atacaron dos aeropuertos en Kiev [10]. Este patrón de separar el canal de negociación del canal de presión militar sigue la misma lógica que el caso posterior al ataque de Novorosíisk, donde Rusia mantuvo su ofensiva con misiles mientras evitaba una respuesta directa a una propuesta para detener los ataques a objetivos civiles en el mar Negro [6].

El tercer nivel es el debilitamiento de la capacidad de negociación de Ucrania. El hecho de que Zelenski propusiera primero la tregua de tres días [9][10] demuestra que Ucrania se encuentra en una posición defensiva a la hora de establecer la agenda de negociación. La continua ofensiva de Rusia contra las instalaciones energéticas significa que la capacidad de Ucrania para ganar tiempo en la mesa de negociaciones está disminuyendo constantemente.

2. Contexto estructural

Estructura políticaLa característica más destacada es la composición del equipo negociador de Estados Unidos. Witkoff es un promotor inmobiliario y Kushner es el yerno y socio comercial de Trump [12]. Ninguno de los dos es un diplomático de carrera del Departamento de Estado. Esto sugiere que la Administración Trump está diseñando sus negociaciones con Rusia como una transacción basada en relaciones personales de confianza. El hecho de que su homólogo en el Kremlin, Kirill Dmítriev, diera la bienvenida públicamente a los dos enviados como «pacificadores» [15] también refuerza la naturaleza personalizada de este canal de negociación. La estructura se asemeja más a la concertación de acuerdos entre individuos de confianza que a negociaciones formales entre Estados.

Estructura económicaEl levantamiento de las sanciones y los fondos para la reconstrucción son puntos potenciales en la agenda. Sin embargo, no hay evidencia de que esta agenda se concretara en la reciente reunión. Teniendo en cuenta que el resultado de la negociación se limitó a un acuerdo localizado para suspender los ataques a las capitales durante tres días, parece que las discusiones sobre sanciones y reconstrucción aún no han entrado en la fase principal de negociación [2].

Estructura de seguridadEste es el núcleo de la cuestión. Rusia continúa su ofensiva sobre las instalaciones energéticas incluso durante la fase de negociación. Esto refleja el juicio del Kremlin de que la presión física en el campo de batalla es la verdadera fuente de su capacidad de negociación. Las percepciones de amenaza divergentes entre los Estados miembros de la OTAN también sustentan esta estructura [4]. Mientras que Alemania y los tres Estados bálticos reaccionan con sensibilidad a las amenazas de Rusia, se informa que países como Rumanía muestran un nivel de tensión relativamente más bajo [4]. Tales divisiones actúan como un factor que retrasa una respuesta occidental unida a Rusia.

3. Precedentes históricos y casos comparativos

El patrón de negociación actual repite una estructura similar a las conversaciones de Estambul de 2022 y las negociaciones de la Iniciativa de Granos del Mar Negro de 2023-2024. En ambos casos, se lograron acuerdos parciales y localizados (un corredor de exportación de granos, la contención de ataques a instalaciones específicas), pero no lograron conducir a un alto el fuego integral o al fin de la guerra. El reciente acuerdo para suspender los ataques a las capitales durante tres días [3][8] entra en la misma categoría. Es una medida simbólica para construir confianza mutua, pero no un acuerdo integral que cubra toda la línea del frente o los ataques a la infraestructura de retaguardia.

El caso posterior al ataque de Novorosíisk, donde Rusia respondió con silencio a una propuesta de cese mutuo de ataques a objetivos civiles en el mar Negro mientras continuaba su ofensiva con misiles [6], es prácticamente el mismo patrón que los ataques al aeropuerto de Kiev la noche anterior a esta reunión [10]. Para el Kremlin, sentarse a la mesa de negociaciones y aliviar la presión militar se gestionan por vías separadas. El hecho mismo de que este patrón se repita sirve de base para juzgar que es poco probable que la actual tregua de tres días se convierta automáticamente en un alto el fuego permanente.

Durante las negociaciones de la primera Administración Trump con Corea del Norte, también hubo un precedente de enviados personales y canales directos entre líderes que eludían la burocracia regular. La experiencia de tener logros concentrados en eventos simbólicos como las cumbres, sin que les siguiera una implementación a nivel de trabajo, es un punto de referencia relevante que podría aplicarse de manera similar al actual canal de Witkoff y Kushner.

4. Variables clave que configuran los acontecimientos futuros

La variable más importante es el resultado de la visita de los enviados a Kiev, programada para el 6 de septiembre [8][12]. Todo lo que se confirmó en Moscú fue una tregua limitada y localizada y la explícita delimitación de Putin [5]. Que el Gobierno de Zelenski acepte esta tregua de tres días como un trampolín para un progreso sustantivo en las negociaciones o la defina como una táctica rusa para ganar tiempo determinará la siguiente fase.

La segunda variable es si continúa la ofensiva contra las instalaciones energéticas. Si se reanudan los ataques a la infraestructura energética incluso mientras se suspenden los ataques a la capital durante tres días, debe interpretarse como una señal de que el Kremlin está operando una estrategia separada para agotar la capacidad de Ucrania de soportar el invierno, independientemente de las negociaciones.

La tercera variable es la gestión de canales dentro de la Administración Trump. Si persiste la falta de coordinación entre el canal de la CIA/enviados personales y el canal regular del Departamento de Estado, podría repetirse una situación en la que Estados Unidos no logre transmitir un mensaje coherente tanto a Rusia como a Ucrania [2][4]. Este es un factor que socava la credibilidad de las propias negociaciones.

La cuarta variable es la brecha en la percepción de la amenaza dentro de Europa. Mientras no se reduzca la diferencia de percepción entre Alemania/los Estados bálticos y Rumanía [4], será difícil para Europa participar en negociaciones lideradas por Estados Unidos con una posición unificada. Esto conlleva el riesgo de que se pueda llegar a un acuerdo sin reflejar suficientemente los intereses de seguridad sustantivos de Europa.

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El contenido posterior al análisis de escenarios está disponible con créditos.

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*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en coreano. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.

Este informe es un análisis en profundidad planificado por un investigador de EAI, basado en una investigación rigurosa asistida por IA y redactado en su versión final por el investigador de EAI.

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