La visita de Wang Yi a Corea del Sur y la declaración de una 'recuperación completa' en las relaciones entre la República de Corea y China: intenciones de China y respuesta de Corea del Sur
Resumen ejecutivo
La visita de Wang Yi no debe interpretarse como una maniobra de China para tomar la iniciativa en la resolución de la cuestión de la península de Corea, sino más bien como una decisión de contener su papel de mediador entre Estados Unidos y Corea del Norte, al tiempo que insta a Washington a cambiar su política hostil hacia Pionyang. La respuesta estereotipada del Ministerio de Asuntos Exteriores chino sugiere que Pekín no tiene intención de expandir agresivamente su papel en esta situación. La declaración de la administración de Lee Jae-myung sobre una 'recuperación completa' en las relaciones entre la República de Corea y China probablemente seguirá siendo una declaración de principios diplomáticos en lugar de un cambio de política sustantivo. El núcleo del problema no reside en un cambio en el papel de China, sino en el vacío estructural en los canales de consulta entre Corea del Sur y Estados Unidos. Si bien gestionar las relaciones con China y restaurar los canales entre la República de Corea y Estados Unidos son ambos importantes, el Gobierno debería priorizar la reconstrucción de la confianza con Estados Unidos antes de buscar un compromiso paralelo y manejable con China. Para las empresas, es más racional utilizar las señales de flexibilización de los controles de exportación a China para la gestión de riesgos a corto plazo, como los ajustes de inventario y logística, en lugar de como base para una inversión a largo plazo.
I. Análisis de la situación actual
La visita de Wang Yi y la declaración de una 'recuperación completa' en las relaciones entre la República de Corea y China: un análisis de la situación actual
1. Antecedentes y acontecimientos
El reciente viaje del ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, a Seúl fue su primera visita bilateral a Corea del Sur en cinco años [1][14]. El momento en sí es digno de mención. La visita de Wang se confirmó inmediatamente después de que el presidente Trump ordenara abruptamente una reducción de los ejercicios militares conjuntos entre la República de Corea y Estados Unidos a través de Truth Social el 16 de agosto, el día en que estaba previsto que comenzara el ejercicio Ulchi Freedom Shield (UFS) [2]. Esta decisión de reducir las maniobras se tomó sin consulta previa con el Gobierno surcoreano [2]. Trump citó como razones las cargas de costes y su "buena relación" con Kim Jong-un [2]. También expresó su descontento con la negativa de la administración de Lee Jae-myung a una solicitud de cooperación militar relacionada con Irán [2].
Un día antes de este anuncio, el presidente Lee Jae-myung, en su discurso del Día de la Liberación, había propuesto "consultas entre las partes interesadas para una declaración del fin de la guerra" [2][15]. Algunos medios de comunicación surcoreanos interpretaron la decisión de Trump de reducir la escala de los ejercicios como una respuesta a esta propuesta [15]. El Partido del Poder Popular criticó la medida, afirmando que Estados Unidos había "ignorado por completo a Corea del Sur" [2]. La revista estadounidense de política exterior *Foreign Policy* llegó a plantear la pregunta: "¿Está Estados Unidos eligiendo a Corea del Norte en lugar de a Corea del Sur?" [2].
Con la visita de Wang Yi ocurriendo en la misma semana, surgió una dinámica en la que Corea del Sur, Estados Unidos y China parecían estar moviéndose simultáneamente en la cuestión de la península de Corea [15]. El periódico *Hankyoreh* describió la visita de Wang como un preludio a una serie de cumbres diplomáticas, incluida la visita de Xi Jinping a Estados Unidos a finales de septiembre, la cumbre de la APEC en Shenzhen en noviembre y la cumbre del G20 en Miami en diciembre [15]. Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, solo ofreció un comentario estereotipado sobre el anuncio de la reducción de las maniobras, declarando: "Hemos tomado nota de los informes pertinentes" [16]. A esto le siguieron evaluaciones de que Pekín no estaba en posición de explotar activamente la situación [2].
2. Situación actual
En sus declaraciones de apertura en una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores, Cho Hyun, el 19 de agosto, Wang Yi abordó directamente la cuestión de la península de Corea [1]. Su mensaje central fue que "Estados Unidos debería cambiar su política hostil de larga data hacia Corea del Norte" [1]. El *Nihon Keizai Shimbun* informó de esta declaración junto con la descripción de Wang como "la forma fundamental de resolver las tensiones en la península de Corea" [13]. El comentario coincidió con un momento en que Trump había insinuado la posibilidad de una reunión con Kim Jong-un [13].
Al día siguiente, 20 de agosto, Wang Yi realizó una visita al presidente Lee Jae-myung en la Casa Azul [9][12]. En esta reunión, el presidente Lee mencionó sus cumbres consecutivas con el presidente Xi Jinping el año pasado y este año, enfatizando la "recuperación completa" de las relaciones entre la República de Corea y China [9]. El presidente Lee solicitó una comunicación estrecha entre Corea del Sur y China sobre la cuestión de la península de Corea [9]. El *Global Times* informó de esto como "un nuevo avance" resultante de las visitas recíprocas entre los dos jefes de Estado con solo dos meses de diferencia [12].
Por otra parte, el ministro Cho Hyun pidió a Wang que China desempeñara un "papel constructivo" para traer a Corea del Norte de vuelta al diálogo [14]. Esta solicitud se produce mientras Pionyang niega que se estén llevando a cabo contactos de alto nivel [14]. El *South China Morning Post* informó que Wang instó al Asesor de Seguridad Nacional, Wi Sung-lac, a que Corea del Sur asegurara su "autonomía estratégica", evitara la confrontación de bloques y desarrollara relaciones tanto con Estados Unidos como con China simultáneamente [4]. Esto fue, en efecto, un mensaje de Pekín a la administración de Lee Jae-myung para que no se viera forzada a elegir bando [4].
3. Actores clave y posturas
Ministerio de Asuntos Exteriores de China (Wang Yi): El mensaje de Wang Yi fue doble. Externamente, marcó un límite a desempeñar el papel de mediador entre Estados Unidos y Corea del Norte [1]. Se distanció de los esfuerzos de mediación concretos, repitiendo únicamente la exigencia estereotipada de que Estados Unidos "cambie su política hostil" [1][13]. En cambio, su mensaje a Corea del Sur fue proactivo. Destacó la recuperación completa de la asociación de cooperación estratégica y, simultáneamente, exigió que Corea del Sur no eligiera bando y profundizara sus relaciones con China [4][9]. Esto contrasta con la respuesta estereotipada del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino inmediatamente después de que se anunciara la reducción de las maniobras [16]. Esto se alinea con la interpretación de que Pekín optó por llenar discretamente el vacío creado por la fisura en la alianza entre la República de Corea y Estados Unidos, en lugar de provocarla directamente [2].
Gobierno de Corea del Sur (Presidente Lee Jae-myung, Ministro Cho Hyun): La administración de Lee Jae-myung mencionó públicamente la 'recuperación completa' de las relaciones entre la República de Corea y China, destacando su logro en la normalización de los lazos con Pekín [9]. Al mismo tiempo, el ministro Cho Hyun solicitó el papel constructivo de China para traer a Corea del Norte de vuelta al diálogo, aclarando que el enfoque de Seúl hacia Pekín no está separado de la gestión de su alianza con Washington, sino que es un canal complementario para resolver la cuestión de la península de Corea [14]. Sin embargo, como esto coincidió con un vacío en el canal de consulta entre la República de Corea y Estados Unidos debido a la reducción de los ejercicios conjuntos, el acercamiento a China podría percibirse como un intento de llenar el déficit de confianza con Estados Unidos [2].
Estados Unidos (Administración Trump): La decisión de reducir la escala de los ejercicios sin consulta previa se considera un reflejo del juicio personal de Trump, que prioriza la reanudación del diálogo con Kim Jong-un [2][7]. Medios de comunicación extranjeros como el *Daily Sabah* señalaron el cortejo directo de Washington a Corea del Norte, un aliado clave de Pekín, como parte del trasfondo de la visita de Wang Yi [7]. Este incidente expuso un vacío estructural en el sistema de consulta previa entre la República de Corea y Estados Unidos y se convirtió en un factor que alimentó la desconfianza dentro de Corea del Sur con respecto a la gestión de la alianza [2].
Corea del Norte: Corea del Norte no ha expresado su postura directamente en esta situación. A pesar de los gestos conciliadores de Trump, ha mantenido su postura de negar cualquier contacto de alto nivel [14]. Considerando casos pasados en los que las relaciones entre Corea del Norte y China han actuado como una variable en la diplomacia de la península de Corea, el silencio de Pionyang sugiere que está manteniendo su propio cálculo, separado del mensaje de China a Estados Unidos ("cambie su política hostil") [10].
4. Cuestiones clave
En primer lugar, la negativa de Wang Yi a mediar no es una postura pasiva, sino una elección calculada. China tiene un historial de no desempeñar un papel tan activo como Corea del Sur ha esperado durante las pasadas crisis nucleares norcoreanas [10]. En 2016, cuando la narrativa del papel de China se puso a prueba durante el cuarto ensayo nuclear, Pekín se abstuvo de la intervención activa que Seúl había solicitado [10]. Esta vez también, Wang repitió una retórica destinada a presionar a Estados Unidos, evitando al mismo tiempo una participación sustantiva en la mediación [1][13].
En segundo lugar, la sustancia de la declaración de 'recuperación completa' parece limitada. Si bien el progreso formal, como las visitas consecutivas a cumbres y una reunión de ministros de Asuntos Exteriores, es claro [9][12], no se ha confirmado ningún órgano consultivo sustantivo ni medidas de implementación entre Corea del Sur y China sobre la cuestión de la península de Corea. El interés de Pekín se centra en asegurar la 'autonomía estratégica' de Corea del Sur, es decir, que evite elegir un bando [4].
En tercer lugar, el riesgo real en esta situación no es la expansión diplomática de China en sí misma, sino el vacío estructural en el canal de consulta entre la República de Corea y Estados Unidos [2]. El hecho de que la reducción de los ejercicios se anunciara sin coordinación previa con Corea del Sur se señala como un problema más fundamental que las discusiones sobre lazos más estrechos entre la República de Corea y China [2]. Si la visita de Wang Yi servirá como una oportunidad para llenar este vacío o seguirá siendo un contacto gestionado limitado a cuestiones prácticas probablemente se determinará por la serie de cumbres diplomáticas que seguirán: la visita de Xi Jinping a Estados Unidos en septiembre, la cumbre de la APEC en noviembre y la cumbre del G20 en diciembre [15].
II. Análisis en profundidad
La visita de Wang Yi y la declaración de una 'recuperación completa' en las relaciones entre la República de Corea y China: un análisis en profundidad
1. Análisis de las causas fundamentales
Aunque la razón aparente de esta visita fue la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la República de Corea y China, el verdadero detonante fue la decisión del presidente Trump de reducir la escala de los ejercicios militares conjuntos entre la República de Corea y Estados Unidos [2]. El hecho de que esta decisión se tomara sin consulta previa con el Gobierno surcoreano influyó directamente en los cálculos de Pekín [2]. Se puede interpretar que China no perdió la oportunidad cuando Washington expuso una fisura en su gestión de la alianza [11]. El *South China Morning Post* evaluó la situación, afirmando que la "decisión de Estados Unidos ha causado ansiedad entre sus socios regionales, abriendo un espacio estratégico para que China diluya la red de alianzas regionales de Estados Unidos" [11].
Sin embargo, la reacción inicial del Ministerio de Asuntos Exteriores chino fue cautelosa. Inmediatamente después del anuncio de Trump, el portavoz Lin Jian ofreció solo una respuesta estereotipada, declarando: "Hemos tomado nota de los informes pertinentes" [16]. Pekín no estaba en posición de explotar inmediatamente la situación [2]. Esta cautela es coherente con la naturaleza de los mensajes que Wang transmitió durante su visita. Wang no se ofreció a actuar como mediador entre Estados Unidos y Corea del Norte. En cambio, limitó sus comentarios a instar a que "Estados Unidos debería cambiar su política hostil de larga data hacia Corea del Norte" [1][13]. Esto significa que, en lugar de erigirse como actor principal en la resolución de la cuestión de la península de Corea, China ha elegido la posición de observador y fuente de presión, exigiendo un cambio de política a Estados Unidos.
La causa fundamental de esta dinámica reside en las prioridades estratégicas de Pekín frente a Estados Unidos. El consejo de Wang al Asesor de Seguridad Nacional, Wi Sung-lac, de "asegurar la autonomía estratégica, evitar la confrontación de bloques y desarrollar relaciones tanto con Estados Unidos como con China simultáneamente" [4] muestra que el enfoque de Pekín está menos en la cuestión de la península de Corea en sí y más en desvincular a Corea del Sur de la red de contención liderada por Estados Unidos contra China. Para China, mediar en la cuestión nuclear norcoreana es una carta que conlleva más riesgos que beneficios. Si interviene para mediar y no produce resultados, se enfrenta a críticas. Si tiene éxito, el canal de diálogo directo entre Washington y Pionyang se fortalece, lo que podría en realidad disminuir la influencia de Pekín.
2. Contexto estructural
Estructura política
La postura de política exterior de la administración de Lee Jae-myung constituye un eje de la situación actual. En su discurso del Día de la Liberación, el presidente Lee propuso "consultas entre las partes interesadas para una declaración del fin de la guerra" [2][15]. Esta propuesta se produjo un día antes del anuncio de Trump de reducir la escala de los ejercicios [15]. La secuencia de los acontecimientos fue que el Gobierno surcoreano reveló primero su intención de ampliar los canales de consulta multilaterales sobre la cuestión de la península de Corea, tras lo cual Estados Unidos y China respondieron a su manera. La solicitud del ministro Cho Hyun a Wang de un "papel constructivo" para traer a Corea del Norte de vuelta al diálogo [14] es una extensión de esta tendencia.
Sin embargo, el panorama político interno impone limitaciones a este enfoque. El Partido del Poder Popular criticó la reducción de los ejercicios militares por parte de Trump, afirmando que "ignoró por completo a Corea" [2]. Con la visita de Wang Yi a Corea del Sur y la declaración de una "recuperación completa" en las relaciones ocurriendo al mismo tiempo, existe el riesgo de que los gestos conciliadores del Gobierno hacia China puedan ser percibidos como un intento de compensar los fracasos en la gestión de su relación con Estados Unidos. Esto conduce a una doble carga para el Gobierno: debe destacar públicamente los logros de la visita de Wang [9] y, al mismo tiempo, enviar mensajes separados a Estados Unidos para reconstruir la confianza.
Estructura económica
Aunque no se menciona directamente en la situación actual, la interdependencia económica entre la República de Corea y China actúa como una variable de fondo. La evaluación del *Global Times* de la visita como "un nuevo avance", enfatizando las dos cumbres entre Xi y Lee [12], refleja la intención de Pekín de consolidar las mejoras en las relaciones políticas como una justificación para expandir la cooperación económica. La propia declaración de 'recuperación completa' puede funcionar como una señal para resolver las tensiones económicas persistentes desde la disputa del THAAD.
Estructura de seguridad
El vacío institucional en la alianza entre la República de Corea y Estados Unidos es el núcleo estructural. El hecho de que la reducción de los ejercicios se anunciara sin consulta previa con Corea del Sur [2] expuso la posibilidad de decisiones unilaterales por parte de Washington en cuestiones como el reparto de los costes de defensa, la operación de las Fuerzas de Estados Unidos en Corea y la disuasión extendida. Mientras exista este vacío, se crea una estructura en la que Pekín puede resaltar las fisuras en la confianza entre la República de Corea y Estados Unidos con meras declaraciones diplomáticas, sin tomar ninguna acción militar por separado. La visita de Wang Yi en sí misma es el resultado de aprovechar este vacío, no el resultado de que China despliegue nuevos activos de seguridad.
3. Precedentes históricos y comparación con casos similares
La narrativa del 'papel de China' que se extendió en Corea del Sur después de la asistencia de la presidenta Park Geun-hye al desfile del Día de la Victoria de China en 2015 es un precedente que muestra un patrón similar [10]. En ese momento, el Gobierno surcoreano evaluó que las relaciones entre la República de Corea y China se habían desarrollado hasta ser las "mejores de la historia" y elevó las expectativas sobre un papel activo de China en la cuestión nuclear norcoreana [10]. Sin embargo, durante el cuarto ensayo nuclear de Corea del Norte en enero de 2016, China no desempeñó el papel que Corea del Sur había esperado [10]. Esta experiencia confirmó que "las expectativas del Gobierno surcoreano sobre el papel de China eran una esperanza arbitraria" [10], y pronto desencadenó una fase de presión sobre China que condujo al despliegue del THAAD y al fortalecimiento de la cooperación en seguridad entre la República de Corea, Estados Unidos y Japón [10].
La delimitación explícita de Wang Yi sobre la posibilidad de mediación durante esta visita [1][13] puede verse como una lección aprendida de este precedente. Pekín ya ha experimentado los costes políticos del fracaso después de asumir el papel de mediador. En cambio, instar a un cambio de política de Estados Unidos es un enfoque de bajo coste que asegura una presencia sin la carga de la responsabilidad por el resultado.
El período desde 2018 también es digno de referencia. A medida que los Juegos Olímpicos de Pyeongchang dieron lugar a una serie de cumbres intercoreanas y entre Estados Unidos y Corea del Norte, surgió brevemente una narrativa de 'marginación de China' [10]. Sin embargo, la cumbre entre Corea del Norte y China, que había estado suspendida durante siete años después de la llegada al poder de Xi Jinping, se reanudó abruptamente en marzo de 2018, y las relaciones entre los dos países se restablecieron rápidamente [10]. Trump respondió planteando sospechas de la influencia de China entre bastidores y, en última instancia, la cumbre de Hanói entre Estados Unidos y Corea del Norte terminó en fracaso [10]. Este caso muestra un patrón en el que China ha restaurado su presencia a través del canal separado de fortalecer las relaciones entre Corea del Norte y China cada vez que Estados Unidos ha intentado liderar las negociaciones con Corea del Norte por su cuenta. En la situación actual, la exigencia de Wang Yi de que Estados Unidos cambie su política hostil hacia Corea del Norte, poniendo así freno a un diálogo entre Estados Unidos y Corea del Norte que lo excluye, sigue una lógica similar.
4. Variables clave que configuran los acontecimientos futuros
La primera variable es si una reunión entre Trump y Kim Jong-un realmente se materializa. Trump afirmó que Kim Jong-un había "respondido" a su acercamiento [7], pero Pionyang niega oficialmente cualquier contacto de alto nivel [14]. Si se lleva a cabo una reunión, creará una dinámica en la que la cuestión de la península de Corea se discutirá con la exclusión de China, poniendo a Pekín en una posición en la que deberá buscar otras cartas para frenar este desarrollo.
La segunda variable es la serie de cumbres diplomáticas: la visita de Xi Jinping a Estados Unidos a finales de septiembre, la cumbre de la APEC en Shenzhen en noviembre y la cumbre del G20 en Miami en diciembre [15]. Es muy probable que durante estos eventos se establezca un marco más amplio para las relaciones entre Estados Unidos y China. La cuestión de la península de Corea probablemente será tratada como una subvariable de esta relación entre Estados Unidos y China, y el mensaje de Wang Yi durante su reciente visita tiene el carácter de un movimiento preliminar realizado teniendo en cuenta esta agenda de más alto nivel.
La tercera variable es si el canal de consulta entre la República de Corea y Estados Unidos puede ser restaurado. La clave es si la falta de consulta previa revelada durante la decisión de reducción de los ejercicios [2] se remedia institucionalmente. Si este vacío se deja sin abordar, podrían repetirse situaciones en las que Pekín pueda resaltar la brecha entre Seúl y Washington de manera similar, sin tomar ninguna medida proactiva por su parte.
La cuarta variable es la medida en que la administración de Lee Jae-myung acoge la demanda de 'autonomía estratégica' [4] en sus políticas reales. La trayectoria de la reacción de Washington y de las relaciones entre la República de Corea y Estados Unidos dependerá de si el Gobierno gestiona la expansión de la cooperación económica y la comunicación sobre la cuestión de la península de Corea con China a un nivel retórico, o si avanza hacia la codificación de una política de equilibrio entre Estados Unidos y China.
A partir de aquí se necesitan 3 créditos
El contenido posterior al análisis de escenarios está disponible con créditos.
Inicia sesión para seguir leyendo*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en coreano. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.
Este informe es un análisis en profundidad planificado por un investigador de EAI, basado en una investigación rigurosa asistida por IA y redactado en su versión final por el investigador de EAI.