Análisis de los lanzamientos sucesivos de misiles balísticos de Corea del Norte y la ofensiva de encuadre contra la cooperación trilateral entre Corea del Sur, EE. UU. y Japón
Resumen general
Corea del Norte lanzó misiles balísticos en dos ocasiones, el 6 y el 12 de agosto, acompañando estos actos con comentarios que califican la cooperación entre Japón, EE. UU. y Corea del Sur como una "amenaza tripartita". Esto va más allá de una simple reacción de protesta contra el ejercicio UFS y constituye un intento de redefinir la propia cooperación trilateral entre Corea del Sur, EE. UU. y Japón como una entidad amenazante en sí misma. Los canales de mensajería de Corea del Norte están dualizados: una declaración a nombre de Kim Yo-jong dirigida a Japón y otra a nombre del comentarista militar dirigida conjuntamente a EE. UU., Japón y Corea del Sur, lo que sugiere una alta probabilidad de que este enfoque de separación entre Japón y EE. UU. continúe también en futuras fases de negociación. Estados Unidos utilizó la expresión "lanzamiento de misil", mientras que Corea del Sur y Japón emplearon "misil balístico", revelando una diferencia de matiz entre la gestión de la escalada y el refuerzo de la vigilancia. Corea del Sur necesita, además de la gestión de la disuasión militar, establecer con prontitud un sistema de respuesta narrativa a nivel del Ministerio de Asuntos Exteriores y del Ministerio de Unificación para hacer frente de manera directa a la ofensiva de encuadre de Corea del Norte.
I. Análisis de la situación del asunto
Análisis de la situación del asunto: lanzamientos sucesivos de misiles balísticos de Corea del Norte y la ofensiva de encuadre de la cooperación trilateral
1. Antecedentes y evolución
Este lanzamiento de Corea del Norte comenzó el 6 de agosto con un misil balístico de corto alcance disparado desde la zona de Wonsan[2]. Un día antes del lanzamiento se publicó primero un comentario a nombre del comentarista militar de la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA). Este comentario calificó la cooperación entre Japón, EE. UU. y Corea del Sur como "una amenaza tripartita consolidada como una nueva crisis de seguridad"[2]. El ejercicio RIMPAC fue mencionado explícitamente como caso demostrativo de esta consolidación de la amenaza[2].
El segundo lanzamiento se produjo seis días después, en la madrugada del 12 de agosto, desde la zona de Wonsan[14][9]. Este lanzamiento se dirigió hacia el Mar del Este, en dirección a Japón[7][13]. El Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur lo evaluó como una provocación de protesta ante el inminente ejercicio conjunto Escudo de la Libertad Ulchi (UFS)[4]. El UFS es un ejercicio anual de verano habitual que se desarrolla durante 11 días[7][11]. Corea del Norte lo ha calificado como un ensayo de invasión, y existe el precedente de que ha repetido lanzamientos de misiles antes y después de dicho ejercicio[11].
Cabe destacar también que la declaración a nombre de Kim Yo-jong dirigida a Japón y la declaración a nombre del comentarista militar dirigida a EE. UU., Japón y Corea del Sur se dualizaron en paralelo[2]. Kim Yo-jong criticó que Japón se está transformando en un "Estado belicista". Como fundamento citó la primera prueba de lanzamiento de misiles de crucero Tomahawk por parte de Japón y su participación en el ejercicio Balikatan entre EE. UU. y Filipinas[15]. Esto demuestra que los canales de gestión de mensajes de Corea del Norte se operan de forma separada según el país destinatario[2].
2. Situación actual
El gobierno japonés emitió una alerta de emergencia inmediatamente después del lanzamiento del 12 de agosto[1]. La primera ministra Takaichi Sanae ordenó a los ministerios pertinentes la recopilación de información y la notificación rápida a la ciudadanía[1]. Las Fuerzas de Autodefensa de Japón emitieron alrededor de las 6:03 de la mañana una alerta advirtiendo a los buques en el Mar del Este sobre posibles objetos caídos[9]. La agencia de noticias hispanohablante (EFE-AFP) contabilizó este lanzamiento como el sexto caso similar en lo que va del año. El ministro de Defensa, Koizumi Shinjiro, se presentó personalmente a dar la conferencia informativa[17].
También se realizaron llamadas telefónicas entre las autoridades de Corea del Sur, EE. UU. y Japón[4]. El Comando Indo-Pacífico de EE. UU. emitió una declaración inmediatamente después del lanzamiento, reafirmando su compromiso de defensa[16]. Sin embargo, las autoridades estadounidenses se refirieron a esto únicamente como "lanzamiento de misil" y no como "misil balístico", mostrando una diferencia de matiz respecto a las expresiones utilizadas por Corea del Sur y Japón[16]. The Wall Street Journal evaluó este lanzamiento como el más reciente ejemplo de tensión militar entre Corea del Norte y los aliados de Estados Unidos, situándolo dentro de una tendencia de intensificación de conflictos en la región del Indo-Pacífico[13].
3. Principales actores y posiciones
Corea del Norte continúa intentando redefinir la cooperación entre Japón, EE. UU. y Corea del Sur no como la suma de relaciones bilaterales individuales, sino como una categoría de amenaza separada[2]. Kim Jong-un ya había calificado, en el pleno del Partido del Trabajo de diciembre de 2022, el entorno externo como una "nueva guerra fría" y había señalado la cooperación entre Corea del Sur, EE. UU. y Japón como una "OTAN asiática"[10]. Este lanzamiento y esta declaración se encuentran en continuidad con aquella línea. El hecho de que el canal de lanzamiento (respuesta militar) y el canal de declaraciones (Kim Yo-jong/comentarista militar) se operen de forma separada según el país destinatario significa que la gestión de mensajes hacia EE. UU. y hacia Japón funciona en pistas independientes[2].
Japón mantiene una línea de refuerzo de la seguridad desde el establecimiento del gobierno de Takaichi. La prueba de lanzamiento del Tomahawk y la participación en el ejercicio Balikatan en Filipinas son ejemplos de ello[15]. Corea del Norte criticó esto como "un movimiento para adquirir capacidad de ataque preventivo"[15]. Desde la perspectiva del gobierno japonés, la emisión de la alerta de emergencia y la instrucción inmediata de la primera ministra también tienen un componente de exhibición de la capacidad de respuesta rápida frente a la opinión pública nacional[1].
Corea del Sur mantiene la línea de llevar a cabo el ejercicio UFS según lo previsto. Se observa que califica el lanzamiento de Corea del Norte como una provocación de protesta contra el ejercicio y responde con un refuerzo habitual de la postura de preparación[4].
Estados Unidos pone énfasis en reafirmar su compromiso de defensa a través de la declaración del Comando Indo-Pacífico[16]. Sin embargo, el hecho de haberse abstenido de usar la expresión "misil balístico" sugiere una sutil diferencia de matiz en la percepción del asunto entre los tres países[16].
4. Puntos clave
La esencia de este asunto no es una provocación aislada, sino un rechazo estructural de Corea del Norte hacia la institucionalización de la cooperación minilateral entre Japón, EE. UU. y Corea del Sur[2]. El lanzamiento en sí mismo se limita, en términos de magnitud, a un nivel habitual de misil balístico de corto alcance[2]. Sin embargo, al combinarse con el comentario que lo calificó como "amenaza tripartita" publicado el día anterior, se lee como una señal cualitativamente distinta[2]. El hecho de que Corea del Norte haya señalado al RIMPAC como caso demostrativo de la consolidación de la amenaza revela la intención de utilizar el propio ejercicio multilateral como fundamento de una nueva crisis de seguridad[2].
La respuesta centrada en la reafirmación del compromiso de defensa por parte del ejército estadounidense es válida en términos de gestión de la credibilidad de la disuasión extendida, pero se evalúa que resulta pasiva como refutación frontal de la ofensiva de encuadre de Corea del Norte[2]. La estructura en la que el canal dirigido a Japón (Kim Yo-jong) y el canal dirigido a EE. UU., Japón y Corea del Sur (comentarista militar) se operan de forma separada plantea la necesidad de que el diseño de respuesta del gobierno de Corea del Sur también refleje esta dualidad[2].
II. Análisis profundo del asunto
Análisis profundo del asunto: contexto estructural de los lanzamientos sucesivos de misiles balísticos de Corea del Norte
1. Análisis de las causas fundamentales
El factor desencadenante directo de este lanzamiento es el ejercicio conjunto UFS. Corea del Norte lo ha calificado como un ensayo de invasión[11]. El patrón de responder con lanzamientos de misiles antes y después del ejercicio no es nuevo. Sin embargo, esta fase actual no se explica solo como una reacción de protesta al ejercicio. El elemento clave es el comentario del comentarista militar de la KCNA publicado un día antes del lanzamiento. Este comentario calificó la cooperación entre Japón, EE. UU. y Corea del Sur como "una amenaza tripartita consolidada como una nueva crisis de seguridad"[2].
Esta calificación implica que la percepción de amenaza de Corea del Norte ha pasado de lo bilateral a lo trilateral. La lógica de respuesta anterior de Corea del Norte consistía en criticar por separado los ejercicios conjuntos entre Corea del Sur y EE. UU. y la cooperación de defensa entre Japón y EE. UU. Esta vez, utilizando el ejercicio RIMPAC como mediador, agrupó la propia cooperación de los tres países en una única entidad de amenaza[2]. Kim Jong-un ya había calificado, en el pleno del Partido del Trabajo de diciembre de 2022, el entorno externo como una nueva guerra fría, y había señalado la cooperación entre Corea del Sur, EE. UU. y Japón como una OTAN asiática[10]. Este lanzamiento y esta declaración surgen en continuidad con ese marco de percepción.
Si se reduce la causa fundamental a una sola, es el dilema de seguridad de Corea del Norte. A medida que se acelera el ritmo de institucionalización de la cooperación entre Corea del Sur, EE. UU. y Japón, disminuye el margen de Corea del Norte para contrarrestarla mediante respuestas individuales. Park Won-gon, director del Centro de Estudios sobre Corea del Norte del EAI, evalúa que las provocaciones de Corea del Norte "han generado una reacción que impone una carga grave al régimen norcoreano, entre ellas el refuerzo de la postura de preparación de las fuerzas combinadas de Corea del Sur y EE. UU., la mejora de las relaciones entre Corea del Sur y Japón, y el surgimiento de un gran bloque de cooperación militar liderado por Estados Unidos"[5]. Se está produciendo la paradoja de que la estrategia de aumentar la frecuencia de lanzamientos de misiles termina, más bien, consolidando la estructura de disuasión.
2. Contexto estructural
En cuanto a la estructura de seguridad, la cooperación entre Corea del Sur, EE. UU. y Japón está pasando de una disposición paralela de alianzas bilaterales individuales a una etapa de institucionalización multilateral. El cambio en la política de seguridad de Japón acelera esta tendencia. Desde el establecimiento del gobierno de Takaichi, Japón realizó por primera vez una prueba de lanzamiento de misiles de crucero Tomahawk. También participó en el ejercicio Balikatan entre EE. UU. y Filipinas[15]. Kim Yo-jong criticó esto como "un movimiento para adquirir capacidad de ataque preventivo"[15]. El propio refuerzo de las capacidades de defensa de Japón es utilizado por Corea del Norte como fundamento para presentar el esquema triangular entre Corea del Sur, EE. UU. y Japón como algo que va más allá de la suma de amenazas individuales.
En el contexto institucional, si se observa el historial de construcción del sistema de Defensa Antimisiles Balísticos (BMD) de Japón, esta estructura resulta ser antigua. Japón comenzó a cooperar en el desarrollo del BMD a petición de EE. UU. tras el lanzamiento de misiles de Corea del Norte en 1998. En 2003 adoptó el sistema BMD basado en el mar de Estados Unidos[3]. En ese momento se consolidó la línea política japonesa de priorizar la seguridad por encima de la autonomía. El hecho de que la primera ministra Takaichi ordenara de inmediato la alerta de emergencia y la recopilación de información en esta fase del lanzamiento[1] también es una prolongación de esta inercia institucional.
En la estructura política, destaca la dualización de los canales de gestión de mensajes de Corea del Norte. La declaración a nombre de Kim Yo-jong dirigida a Japón y la declaración a nombre del comentarista militar dirigida a EE. UU., Japón y Corea del Sur se realizaron en paralelo[2]. Esto significa que Corea del Norte está diferenciando la intensidad y la lógica de sus críticas según el país destinatario. El canal dirigido a Japón apunta directamente al incremento armamentístico japonés. El canal dirigido a EE. UU., Japón y Corea del Sur cuestiona la propia estructura de cooperación triangular. Esta dualización sugiere la posibilidad de que el enfoque de separación entre Japón y EE. UU. se mantenga también en futuras fases de negociación.
La estructura económica no actúa como una variable directa en esta fase. Sin embargo, cabe tener presente que las restricciones de recursos de Corea del Norte, derivadas de la prolongación del régimen de sanciones, influyen de manera indirecta en la elección de la frecuencia y la magnitud de las provocaciones. La repetición de lanzamientos centrados en misiles balísticos de corto alcance también puede interpretarse como una elección que considera la relación entre el costo y el efecto mensajero.
3. Precedentes históricos y comparación de casos similares
El patrón de provocaciones vinculadas a los ejercicios es recurrente. También en torno al ejercicio Escudo de la Libertad de 2023, Corea del Norte llevó a cabo lanzamientos de misiles mediante diversas plataformas[5]. Existe el precedente de que también se realizaron lanzamientos ante la visita a Japón del entonces presidente Yoon Suk-yeol[10]. La diferencia con la fase actual no radica en la magnitud del lanzamiento en sí, sino en el nivel de encuadre. Un análisis del EAI señala que "el lanzamiento de un misil balístico de corto alcance realizado por Corea del Norte el 6 de agosto de 2026 desde la zona de Wonsan es, en cuanto a su magnitud, de un nivel habitual, pero se interpreta como una señal cualitativamente distinta al combinarse con el comentario publicado el día anterior por la KCNA que calificó la cooperación entre Japón, EE. UU. y Corea del Sur como una 'amenaza tripartita'"[2].
También resulta útil comparar los patrones de provocación de 2022 y 2023. El director Park Won-gon analiza que Corea del Norte espera, a través de provocaciones en diversas plataformas dirigidas específicamente a Corea del Sur y EE. UU., obtener el reconocimiento efectivo de su condición de Estado poseedor de armas nucleares[5]. Esta expectativa se convierte en un incentivo estructural que da lugar a provocaciones repetidas en cada fase de ejercicios. Sin embargo, tal como sugiere la evaluación del Servicio Nacional de Inteligencia de que Kim Jong-un "no puede dormir por las noches"[5], también existe la evaluación de que las provocaciones no están logrando el efecto deseado y, más bien, están sufriendo el efecto contrario de un refuerzo de la disuasión.
La forma de respuesta de Japón también se encuentra en continuidad con el pasado. La inquietud interna en Japón se ha acumulado a raíz de la repetición de caídas dentro de la ZEE japonesa[10]. La emisión de la alerta de emergencia y la instrucción directa de la primera ministra en esta ocasión son una prolongación de esta postura de vigilancia acumulada[1]. Sin embargo, el hecho de que se haya contabilizado este como el sexto caso similar en lo que va del año[17] implica también que, ante el aumento de la frecuencia misma de la emisión de alertas, la sensibilidad de la sociedad japonesa hacia las alertas podría, más bien, ir disminuyendo.
En la forma de reacción de Estados Unidos se observa una diferenciación clara. El Comando Indo-Pacífico de EE. UU., a pesar de reafirmar su compromiso de defensa, se refirió a este lanzamiento únicamente como "lanzamiento de misil" y no como "misil balístico"[16]. Esta diferencia de matiz respecto a las expresiones de Corea del Sur y Japón no es un fenómeno nuevo. Es la prolongación de la práctica que Estados Unidos ha mantenido de adoptar una postura cautelosa a la hora de calificar la naturaleza de los proyectiles. Sin embargo, si esta diferencia de expresión se repite en una fase en la que la cooperación triangular se está institucionalizando, puede dar la impresión de que existe una diferencia de matiz en la percepción compartida de la amenaza entre Corea del Sur, EE. UU. y Japón.
4. Variables clave en el desarrollo del asunto
La primera variable es si se producirán lanzamientos adicionales durante el período del ejercicio UFS. Si Corea del Norte mantiene la frecuencia de lanzamientos durante el período del ejercicio, que dura 11 días, o si pasa a una respuesta meramente verbal, esto determinará la intensidad de la fase futura[7][11].
La segunda variable es si se mantiene la separación entre el canal de Kim Yo-jong y el canal del comentarista militar[2]. Si ambos canales continúan operándose por separado, el gobierno de Corea del Sur necesitará diseñar sus respuestas narrativas distinguiendo entre los asuntos dirigidos a Japón y los dirigidos conjuntamente a Corea del Sur, EE. UU. y Japón. Por el contrario, si llega el momento en que ambos canales se integran, esto debe considerarse una señal de que el nivel de respuesta de Corea del Norte se está elevando.
La tercera variable es la velocidad de refuerzo de las capacidades de defensa del gobierno de Takaichi en Japón. Cuanto más continúen las acciones de Japón, como la prueba de lanzamiento del Tomahawk y la participación en el ejercicio Balikatan[15], mayor será el incentivo de Corea del Norte para seguir utilizándolas como fundamento demostrativo de su teoría de la amenaza triangular. La velocidad de la política japonesa y la intensidad del encuadre de Corea del Norte se encuentran en una relación de refuerzo mutuo.
La cuarta variable es si Estados Unidos cambia su forma de expresión. Si el Comando Indo-Pacífico continúa evitando la expresión "misil balístico"[16], podrían surgir dudas sobre el grado real de cohesión de la coordinación triangular entre Corea del Sur, EE. UU. y Japón. Esto podría, a la inversa, proporcionar un pretexto al encuadre de amenaza triangular de Corea del Norte.
A partir de aquí se necesitan 3 créditos
El contenido posterior al análisis de escenarios está disponible con créditos.
Inicia sesión para seguir leyendo*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en coreano. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.
Este informe es un análisis en profundidad planificado por un investigador de EAI, basado en una investigación rigurosa asistida por IA y redactado en su versión final por el investigador de EAI.