La competencia entre EE. UU. y China por minerales críticos se intensifica en África: estrategia de respuesta para los países aliados
Resumen general
Estados Unidos ha anunciado una inversión de 3.000 millones de dólares a través de iniciativas individuales del Departamento de Estado, el Departamento de Defensa y el Departamento de Energía para contener el dominio chino en la refinación dentro de la cadena de suministro de cobalto de la RDC, pero la velocidad real de ejecución del capital privado no está a la altura de lo anunciado. China, en lugar de emitir declaraciones desde el gobierno central, responde mediante una expansión pragmática impulsada por gobiernos provinciales como Hunan y empresas estatales y privadas, ampliando así el comercio y la inversión minera hacia África. El gobierno de la RDC prioriza la captura del valor agregado nacional mediante la prohibición de exportación de mineral en bruto, construyendo así un poder de negociación autónomo que no depende exclusivamente de Estados Unidos ni de China. En los próximos 12 a 24 meses, lo más probable es que se consolide una competencia paralela entre EE. UU. y China sin un ganador claro, y los aliados de Estados Unidos, incluida Corea del Sur, deberán combinar la obtención de un acceso dual mediante sus capacidades de refinación y procesamiento, una participación selectiva que tenga en cuenta el desfase entre los anuncios de política estadounidenses y su ejecución real, y la construcción de canales bilaterales independientes con los países ricos en recursos. Más que una inversión preventiva apresurada, el principio central de gestión de riesgos debe ser la coordinación del momento de entrada en función del momento real de ejecución de capital de cada proyecto individual.
I. Análisis de la situación del tema
La competencia entre EE. UU. y China por minerales críticos se intensifica en África: análisis de la situación
1. Antecedentes y evolución del tema
La República Democrática del Congo (RDC) representa una proporción abrumadora de la producción mundial de cobalto. El punto de partida de la estrategia mineral estadounidense hacia África radica en el hecho de que las reservas y la red de producción de este cobalto han estado concentradas en manos de empresas chinas durante los últimos veinte años. A lo largo de los gobiernos de Kabila y Tshisekedi, la RDC ha mantenido un desarrollo minero dependiente del capital chino, y como resultado, el dominio chino se ha estructurado en la etapa de refinación del cobalto.
Para romper esta estructura, Estados Unidos ha impulsado el proyecto ferroviario del Corredor de Lobito desde la administración Biden. Se trataba de un intento de conectar el cobalto de la RDC con el puerto occidental de Angola en lugar de Dar es Salam en el este, con el fin de eludir el cuello de botella logístico chino[3]. Esta iniciativa fue una diplomacia de infraestructura orientada a contener a China, pero sobre el terreno se señala que la inversión real del capital privado estadounidense en la RDC no se ha materializado tan rápido como se esperaba[1].
La postura del gobierno de la RDC difiere de la estrategia de seguridad estadounidense. El gobierno de Tshisekedi ha impulsado una estrategia de captura de valor agregado que prohíbe la exportación de mineral en bruto de cobalto y cobre, buscando asegurar las etapas de refinación y procesamiento dentro del país. Esto se interpreta como el cálculo autónomo de un actor local que busca aumentar su poder de negociación a través de la soberanía sobre los recursos, en lugar de alinearse con uno u otro de los dos gigantes.
2. Situación actual
El 7 de agosto de 2026, la administración Trump reunió a más de 200 ejecutivos e inversores del sector minero en el Departamento de Estado y anunció una inversión de 3.000 millones de dólares en proyectos de minerales críticos y baterías[4][11][17]. El presidente Trump declaró en esa ocasión: "Estamos devolviendo a los mineros a sus puestos de trabajo y recuperando el lugar legítimo de Estados Unidos como superpotencia mundial de minerales"[7][11]. La Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Defensa otorgó un préstamo condicionado de 1.400 millones de dólares a Sila Nanotechnologies, fabricante de componentes de baterías de iones de litio[11].
Este anuncio, dado que se produjo antes de la visita del presidente Xi Jinping a Washington en septiembre, tiene un fuerte carácter de mensaje de presión hacia China en cuanto al momento en que se realizó[4]. En la misma línea, el Departamento de Energía de EE. UU. anunció el 7 de agosto el programa PROSPECT, de 100 millones de dólares, destinado a formar mano de obra nacional en minerales críticos[6], y Estados Unidos también implementará a finales de este mes una medida que prohíbe la exportación de chatarra de baterías de iones de litio y desechos de tungsteno[15]. Pequeñas empresas de refinación respaldadas por el Departamento de Defensa, como Phoenix Tailings, continúan experimentando con la extracción de minerales críticos a partir de residuos de minería, aunque se prevé que la construcción de nuevas plantas tarde hasta un año y medio[9].
La respuesta de China se manifiesta no tanto en declaraciones a nivel estatal, sino en una expansión pragmática a nivel de gobiernos provinciales y empresas. La provincia de Hunan anunció un plan de acción trienal para aumentar el volumen de comercio con África hasta 12.000 millones de yuanes (aproximadamente 11.860 millones de dólares) para 2028. Este plan tiene como objetivo establecer diez proyectos representativos en los sectores de la minería y la agricultura moderna en doce países africanos[13]. La visita del presidente mozambiqueño Chapo al fabricante de maquinaria pesada de Changsha, el grupo SANY, es también un ejemplo de esta diplomacia impulsada por gobiernos provinciales[13]. El medio francófono africano Jeune Afrique informó que la inversión china en África se disparó un 254% en el último año, alcanzando los 33.500 millones de dólares en el primer semestre de 2026, y analizó que los destinos de inversión se están diversificando más allá de la infraestructura hacia la energía, la minería y la manufactura[16].
3. Principales actores y posturas
El gobierno de la RDCutiliza como palanca de negociación su posición de ser cortejado tanto por Estados Unidos como por China. La prohibición de exportación de mineral en bruto de cobalto y cobre es una medida derivada de un objetivo autónomo de captura de valor agregado nacional, más que de una intención de contención a China. El hecho de que responda positivamente a la iniciativa del Corredor de Lobito de Estados Unidos, mientras la ejecución real de la inversión se retrasa, es un factor que alimenta el escepticismo dentro de la RDC respecto a la asociación con Estados Unidos[1].
La administración Trumpha elevado los minerales críticos a la categoría de agenda de seguridad, movilizando al Departamento de Estado, al Departamento de Defensa y al Departamento de Energía. La inversión de 3.000 millones de dólares, la prohibición de exportación de chatarra de baterías y el programa de formación de mano de obra convergen todos en un único objetivo: reforzar el poder de negociación frente a China antes de la visita de Xi Jinping[4][6][15]. Sin embargo, se señala que este enfoque, al poner énfasis en la construcción de bases de producción domésticas, resulta relativamente más lento en cuanto a la inyección de capital local en África[1].
Chinaopta por una estrategia de diversificación a través de redes de gobiernos provinciales, como Hunan, y de empresas, en lugar de grandes declaraciones del gobierno central. Se trata de un enfoque pragmático destinado a mantener la ventaja en infraestructura de refinación y procesamiento ya construida, mientras se elude el marco de sanciones y contención occidental[13][16].
Los países africanosoptan por ampliar sus opciones entre la infraestructura y el capital chinos y la asociación de seguridad estadounidense. Arab News evalúa que África, gracias a su población joven, sus reservas de minerales críticos y sus vastas tierras cultivables, ha dejado de ser una periferia y se ha convertido en un escenario central de la competencia internacional[14].
4. Cuestiones clave
La primera cuestión clave es la brecha entre el asegurar mineral en bruto y la capacidad de refinación. La inversión estadounidense se concentra en la extracción y en la construcción de capacidad de refinación nacional, pero resulta difícil sustituir en el corto plazo la ventaja en instalaciones que China ya ha asegurado en la etapa de refinación del cobalto.
La segunda cuestión clave es el punto de choque entre las demandas de captura de valor agregado nacional de los países poseedores de recursos, incluida la RDC, y las estrategias de reestructuración de la cadena de suministro de Estados Unidos y China. La medida de prohibición de exportación de la RDC actúa como una variable que restringe el acceso al mineral en bruto tanto para Estados Unidos como para China.
La tercera cuestión clave es la asimetría en la velocidad de inversión. Mientras la expansión de la inversión china (un aumento del 254%) se manifiesta ya como una cifra en curso, la inversión estadounidense de 3.000 millones de dólares se mantiene en la etapa de anuncio, generando una diferencia notable en la velocidad de ejecución[16][4][1].
II. Análisis profundo del tema
La competencia entre EE. UU. y China por minerales críticos se intensifica en África: análisis profundo
1. Causa fundamental: la brecha estructural en la etapa de refinación
La razón por la que Estados Unidos movilizó 3.000 millones de dólares para contener a China en África es simple: la brecha se ha abierto no en la extracción, sino en la etapa de refinación. La RDC representa la mayor parte de la producción mundial de mineral de cobalto en bruto, pero la capacidad de refinación necesaria para transformarlo en materiales para baterías está concentrada en empresas chinas. Aunque Estados Unidos asegure participaciones en minas, si no cuenta con plantas de refinación, el mineral en bruto terminará fluyendo hacia China de todos modos. Por esta razón, el proyecto del Corredor de Lobito se centró en asegurar una ruta logística alternativa. Aunque es posible cambiar la ruta del volumen de carga mediante ferrocarril, existe la limitación de que resulta difícil sustituir la infraestructura de refinación en sí en el corto plazo[3].
Desde la perspectiva de la RDC, el problema fundamental es diferente. La prohibición de exportación de mineral en bruto de cobalto y cobre por parte del gobierno de Tshisekedi no es un subproducto de la competencia entre EE. UU. y China, sino la extensión de un antiguo objetivo de política que busca retener el valor agregado nacional dentro del país. La RDC utiliza los minerales no como una forma de subordinarse a la estrategia de seguridad de uno u otro bando, sino como una carta de negociación para transformar su estatus de país exportador de mineral en bruto a país procesador. La evaluación local de que la velocidad de la inversión estadounidense en la RDC no cumple con las expectativas puede considerarse el resultado de un desajuste entre este cálculo autónomo de la RDC y el calendario político de Estados Unidos[1].
2. Contexto estructural
Estructura política: la asimetría entre los gobiernos provinciales y el gobierno federal
El enfoque de China hacia África opera no mediante declaraciones unilaterales del gobierno central, sino mediante una expansión pragmática a nivel de gobiernos provinciales. Un ejemplo representativo es que la provincia de Hunan ha elaborado un plan para aumentar el comercio con África hasta 12.000 millones de yuanes para 2028, anunciando que establecerá proyectos representativos en los sectores minero y agrícola en doce países[13]. Esta es una estructura en la que, sin que Beijing intervenga directamente, los gobiernos provinciales, las empresas estatales y las empresas privadas tejen densamente vínculos con África según sus propios intereses. Como ilustra el caso del presidente de Mozambique visitando una empresa de maquinaria pesada de Changsha, los líderes africanos también muestran una clara tendencia a preferir la cooperación práctica con gobiernos provinciales y empresas por encima del gobierno central[13].
En cambio, el enfoque estadounidense se asemeja más a un conjunto de políticas anunciadas de manera individual por el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa y el Departamento de Energía. El anuncio de inversión de 3.000 millones de dólares del Departamento de Estado, el préstamo a Sila Nanotechnologies del Departamento de Defensa y el programa de formación de mano de obra PROSPECT del Departamento de Energía surgieron en momentos distintos y desde departamentos distintos[4][6][11]. Esto es producto del cálculo político de la administración Trump, que buscaba resaltar de manera simultánea los logros de varios departamentos antes de la visita de Xi Jinping, pero al mismo tiempo revela la limitación estructural de que la ejecución de políticas al estilo estadounidense se asemeja más a la promoción de logros individuales que a la coordinación entre departamentos.
Estructura económica: la brecha en la capacidad de movilización de capital y la tolerancia al riesgo
El análisis de Jeune Afrique, según el cual la inversión china en África aumentó un 254% en un año, alcanzando los 33.500 millones de dólares en el primer semestre de 2026, muestra esta brecha en cifras[16]. El capital chino puede suministrar fondos a largo plazo y bajo interés a través de bancos y empresas estatales, y posee una estructura financiera que prioriza asegurar el acceso a recursos a largo plazo por encima de la rentabilidad a corto plazo. En cambio, los 3.000 millones de dólares estadounidenses combinan préstamos condicionados de la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Defensa con la atracción de inversores privados, lo que presupone la verificación de la rentabilidad comercial[11]. El hecho de que una empresa emergente de refinación como Phoenix Tailings, a pesar de recibir un préstamo de 500 millones de dólares del Departamento de Defensa, necesite hasta un año y medio para construir nuevas plantas[9], sugiere que el modelo estadounidense liderado por el sector privado difícilmente puede alcanzar en el corto plazo la carrera de velocidad liderada por el Estado chino.
Estructura de seguridad: la combinación entre la demanda de defensa y la seguridad de la cadena de suministro
La medida por la cual Estados Unidos ha decidido prohibir la exportación de chatarra de baterías de iones de litio y desechos de tungsteno[15] muestra la securitización de la adquisición de defensa, más allá de una simple reestructuración comercial de la cadena de suministro. El hecho de que los minerales críticos extraídos por Phoenix Tailings se utilicen en sistemas de armas, como misiles empleados en la guerra de Irán[9], significa que la competencia por minerales críticos en África se ha elevado ahora a un problema de seguridad en la adquisición para la defensa, y no una mera política industrial. Esto tiene grandes implicaciones también para los países aliados, ya que la competencia estadounidense por asegurar minerales podría transformarse, más allá de la diversificación comercial de la cadena de suministro, en una presión para incorporar a los aliados en la cadena de suministro de defensa nacional.
3. Comparación con precedentes históricos
Esta competencia por minerales críticos en África guarda una similitud estructural con el conflicto entre EE. UU. y China en torno a las tierras raras en la década de 2010. En aquel entonces, China ejerció una influencia sustancial no mediante la extracción de tierras raras, sino monopolizando la tecnología de refinación y separación, mientras que Estados Unidos intentó tardíamente reanudar la producción nacional, pero chocó con limitaciones debido a la falta de capacidad de refinación. La configuración actual en torno al cobalto de la RDC es idéntica. Estados Unidos se encuentra en una posición relativamente favorable para asegurar participaciones en minas, pero no cuenta con la infraestructura necesaria para sustituir a China en la etapa de refinación en el corto plazo.
También merece la pena considerar la experiencia histórica de la Guerra Fría, cuando África se convirtió en escenario de guerras subsidiarias entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En aquella época, ambas potencias apoyaban a los gobiernos africanos no por los recursos, sino por consideraciones ideológicas y de bloque, mientras que los gobiernos locales aprovechaban la vía del no alineamiento para desplegar una estrategia pragmática que les permitía obtener ayuda de ambos lados. El comportamiento actual de la RDC, que avanza en su asociación con Estados Unidos en materia de minerales críticos mientras al mismo tiempo busca asegurar su propio valor agregado mediante la prohibición de exportación de mineral en bruto, guarda relación con esta práctica de cobertura estratégica de los países africanos durante la Guerra Fría[1].
4. Variables clave en el desarrollo del tema
La primera variable es el resultado de la visita del presidente Xi Jinping a Washington en septiembre. Dado que el anuncio de los 3.000 millones de dólares de la administración Trump fue una carta de presión previa a esta visita[4], la intensidad de las medidas de seguimiento de Estados Unidos podría variar según cómo se vinculen las cuestiones comerciales y arancelarias con las cuestiones de minerales críticos en la cumbre.
La segunda variable es si la medida de prohibición de exportación de mineral en bruto de la RDC resulta sostenible en la práctica. En una situación de escasa infraestructura de refinación, prolongar la prohibición de exportación implicaría inevitablemente un golpe a los ingresos fiscales de la propia RDC. Si esta medida funcionará como palanca para atraer más rápidamente la inversión en refinación de uno u otro de Estados Unidos o China, o si por el contrario se convertirá en un contragolpe para la economía de la RDC, es un indicador clave para evaluar la próxima fase.
La tercera variable es la velocidad real de ejecución del capital privado estadounidense. Dado que ya se ha señalado localmente el desfase entre el anuncio del Departamento de Estado y la ejecución real de fondos[1], si proyectos como Sila Nanotechnologies o Phoenix Tailings logran resultados visibles en los próximos seis meses a un año determinará la credibilidad del enfoque estadounidense.
La cuarta variable es la sostenibilidad de la inversión proveniente de los gobiernos provinciales chinos. Según si el plan trienal de Hunan se traduce en proyectos reales o si se queda simplemente en una declaración a nivel provincial, se determinará la eficacia real de la forma en que China mantiene su influencia en África[13].
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Inicia sesión para seguir leyendo*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en coreano. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.
Este informe es un análisis en profundidad planificado por un investigador de EAI, basado en una investigación rigurosa asistida por IA y redactado en su versión final por el investigador de EAI.