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[ADRN Issue Briefing] Harnessing AI to Strengthen South Korean Democracy

Categoría
Comentario e Informe Temático
Publicado
15 de abril de 2026
Proyectos relacionados
Red de Investigación sobre Democracia en Asia

Nota del editor

Sunghack Lim, profesor de la Universidad de Seúl, examina cómo la IA plantea amenazas crecientes tanto a la democracia procesal como a la sustantiva en Corea del Sur, desde la manipulación electoral mediante deepfakes hasta el sesgo algorítmico y la desigualdad estructural. Reconoce las respuestas procesales tempranas, como el modelo de detección de deepfakes de IA y la Ley Básica de IA, pero argumenta que las políticas que abordan la erosión epistémica, la deriva tecnocrática y la creciente desigualdad siguen en gran medida en la etapa de discusión. En este contexto, Lim pide un cambio decisivo de la política de IA de Corea del Sur, impulsada por el desarrollo, hacia la gobernanza democrática, proponiendo plataformas de deliberación cívica, asambleas de ciudadanos digitales y marcos sólidos de auditoría de IA como caminos concretos a seguir.

ADRN Issue Briefing Sunghack Lim.jpg
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Background: AI and the Crisis of Democracy in the Digital Age

El campo de la Inteligencia Artificial (IA) ha evolucionado de ser una mera herramienta computacional a una fuerza omnipresente que impacta profundamente la vida diaria humana, el discurso público y la toma de decisiones políticas. El advenimiento de la IA generativa y la transición acelerada hacia la IA agentiva significan un momento crucial para la gobernanza contemporánea. Para la República de Corea, una nación que cuenta con una infraestructura digital de clase mundial y una sociedad civil vibrante, la difusión de las tecnologías de IA ha superado el punto de no retorno. La Encuesta de Residentes del Área Metropolitana de Seúl de 2025 captura una marcada dualidad en las actitudes públicas hacia la IA (Gobierno Metropolitano de Seúl 2025). Una encuesta sobre la percepción pública de las amenazas potenciales a la seguridad social reveló que los deepfakes, las noticias falsas generadas por IA y las fugas de datos personales eran consideradas las amenazas más graves, mientras que, al mismo tiempo, hubo una abrumadora expresión de apoyo a la implementación de servicios públicos impulsados por IA, incluida la detección de puntos ciegos de bienestar y plataformas de políticas personalizadas.

Las discusiones en círculos académicos y políticos sobre el nexo entre la inteligencia artificial (IA) y la democracia se han caracterizado históricamente por un paradigma tecno-pesimista y centrado en la regulación, con un enfoque predominante en los peligros potenciales asociados con el capitalismo de vigilancia, el sesgo algorítmico y la manipulación electoral. Si bien estas preocupaciones son válidas, un enfoque exclusivo en la mitigación de riesgos ya no es suficiente. Para garantizar la vitalidad continua de las instituciones democráticas, es imperativo undergoes un cambio de paradigma, alejándose de un estado de pesimismo incondicional y hacia el diseño institucional activo que aprovechará el potencial democratizador de la inteligencia artificial. Este cambio debe ir acompañado del desarrollo de salvaguardias sólidas para mitigar las amenazas potenciales a las instituciones democráticas planteadas por la inteligencia artificial.

Para analizar el impacto de la IA de manera sistemática, este informe distingue entre dos niveles de gobernanza democrática. La democracia procesal se basa en las reglas institucionales que rigen la adquisición y transferencia de poder. Dichas reglas abarcan elecciones, el estado de derecho y la equidad administrativa. La democracia sustantiva desplaza el enfoque de las reglas procesales a los resultados, planteando preguntas sobre si los ciudadanos poseen las condiciones necesarias para una participación significativa, un juicio autónomo, una deliberación continua y la igualdad socioeconómica. En la siguiente discusión, el autor se basará en el trabajo de Jungherr (2023) para mapear estos elementos en tres niveles analíticos: el nivel individual (autogobierno), el nivel grupal (igualdad) y el nivel institucional (elecciones). Cabe señalar que el nivel del sistema (competencia entre sistemas políticos) se ha dejado de lado, ya que está fuera del alcance del análisis.

Threats to Electoral Integrity: Procedural Democracy Under Siege

La piedra angular de la democracia procesal es el sistema electoral, que facilita la adquisición y transferencia del poder político a través de un proceso justo y transparente. La IA generativa representa una amenaza directa y creciente para esta base. El advenimiento de la tecnología deepfake ha inaugurado una nueva era de producción automatizada a gran escala de audio y video fabricados hiperrealistas, con el potencial de distorsionar las percepciones de los votantes, dañar la reputación de los candidatos y erosionar la confianza pública en los resultados electorales (Hong 2024). La magnitud de esta amenaza no es meramente especulativa; es una realidad tangible. Durante las recientes elecciones primarias regionales integradas de Jeonnam-Gwangju, las autoridades de Corea del Sur descubrieron 1.600 casos de proselitismo ilícito que empleaban deepfakes generados por IA, lo que demuestra el potencial de la IA generativa para ser utilizada como una herramienta para acelerar una crisis cognitiva de la verdad (Hankookilbo 2026).

Una segunda amenaza a la integridad del sistema electoral surge a través de un canal diferente, aunque igualmente corrosivo: la financiación política. La legitimidad democrática del sistema electoral se basa en la premisa de que todos los ciudadanos participan en condiciones aproximadamente iguales y que el proceso de adquisición y transferencia del poder político se rige por votos, no por riqueza. La integridad del proceso electoral se ve fundamentalmente socavada cuando fluye capital sustancial e ininteligible de la industria tecnológica a las campañas electorales. El resultado es una deriva hacia la plutocracia, una condición en la que los recursos financieros en lugar de las preferencias agregadas de los ciudadanos determinan quién gana el cargo y quién gobierna los intereses (Jackson y Woolley 2025). En Corea del Sur, la prohibición legal de las donaciones políticas corporativas y organizacionales es más estricta que en países como Estados Unidos, mitigando así el riesgo asociado. Sin embargo, cabe señalar que el cortafuegos institucional no es impenetrable. Las corporaciones eluden la ley a través de la "división de donaciones" (jjogaegi huwon), una estrategia que implica la distribución de fondos a través de una red de pequeñas contribuciones individuales, evadiendo así la detección.

Policy Recommendations: Safeguarding Procedural Democracy

La recomendación política principal es el establecimiento de una "Infraestructura de Defensa de IA de Interés Público". Los avances tecnológicos recientes han permitido a Corea del Sur dar un paso significativo en el ámbito de la integridad electoral. En previsión de las recientes elecciones locales, el Ministerio del Interior y Seguridad (MOIS) y el Servicio Forense Nacional (NFS) han iniciado el despliegue de un avanzado "Modelo de Detección de Deepfakes de IA". Este innovador modelo integra el análisis de flujo global y la detección de artefactos locales, logrando una notable tasa de precisión del 97%, según informó Yonhap News en 2026. Los organismos de gestión electoral deben adoptar proactivamente tecnologías análogas y exigir la implementación de estándares de marca de agua digital y procedencia de contenido para todo el contenido político generado por IA. La Comisión Electoral Nacional de Corea del Sur ha instituido una prohibición integral sobre la utilización de contenido deepfake generado por inteligencia artificial (IA) con fines de campaña durante el período de 90 días anterior al día de las elecciones. Esta prohibición abarca audio, imágenes y video sintéticos indistinguibles de la realidad (Comisión Electoral Nacional 2025).

La segunda recomendación se refiere a la regulación de las finanzas políticas. Según IDEA Internacional (2026), los organismos electorales de todo el mundo están comenzando a adoptar la auditoría de inteligencia artificial (IA). Por ejemplo, la Comisión Electoral del Reino Unido está explorando el reconocimiento óptico de caracteres (OCR) y el procesamiento del lenguaje natural (NLP) para escanear facturas financieras e identificar casos de incumplimiento, mientras que el Instituto Nacional Electoral de México ha implementado un monitoreo de gastos casi en tiempo real. Es imperativo que la Comisión Electoral Nacional (NEC) de Corea del Sur priorice la implementación de estas iniciativas, particularmente a la luz de la vulnerabilidad de Corea del Sur al contenido de campañas electorales digitales y asistidas algorítmicamente difundido en YouTube. La supervisión de patrones financieros ocultos a través del análisis algorítmico tiene el potencial de mitigar la influencia corporativa indirecta y revitalizar la confianza pública en la integridad electoral.

La tercera recomendación pide la implementación de un "Modelo de IA para la Integridad Electoral" dedicado para abordar el desafío más amplio de asegurar el proceso electoral en su conjunto. En el contexto electoral contemporáneo, existe una prevalencia creciente de amenazas coordinadas y transfronterizas que van desde el fraude interno hasta la desinformación orquestada por entidades extranjeras. Estas amenazas tienen el potencial de hacer que las defensas fragmentadas sean inadecuadas (Hong 2024). La funcionalidad del modelo se caracterizaría por su capacidad para monitorear y analizar continuamente patrones de datos anómalos en tiempo real. Esta capacidad posicionaría al modelo como un sistema integral de alerta temprana, lo que significaría un compromiso con la resiliencia democrática que va más allá de una mera mejora técnica.

Substantive Democracy: The Individual and Group Levels

1. Current Status and Risks: Self-Rule and Equality

Si bien el establecimiento de mecanismos procesales es imperativo, no es suficiente por sí solo. La democracia sustantiva plantea la cuestión de si los ciudadanos realmente poseen la capacidad de autogobernarse y participar en igualdad de condiciones. Los peligros potenciales que plantea la inteligencia artificial (IA) se manifiestan de dos maneras distintas pero interconectadas. A nivel individual, la IA tiene la capacidad de disminuir la agencia epistémica y el juicio autónomo. A nivel grupal, sirve para exacerbar las desigualdades estructurales existentes en la participación y la representación.

1.1 Individual Level: Erosion of Self-Rule

La democracia sustantiva se basa en el principio de "autogobierno", que postula que los ciudadanos poseen la información y el juicio independientes necesarios para tomar decisiones políticas autónomas. La amenaza potencial de la inteligencia artificial (IA) al autogobierno no es a través de la coerción abierta, sino más bien a través de la erosión más insidiosa de las condiciones epistémicas que facilitan el autogobierno genuino.

El primer mecanismo se refiere a la erosión de la autonomía informativa individual a través de la configuración algorítmica. El advenimiento de la inteligencia artificial ha llevado a un diluvio de información sin precedentes, sin embargo, el diseño de los algoritmos de recomendación no está orientado a la promoción de la verdad. En cambio, estos algoritmos están diseñados para captar la atención. El resultado es que los algoritmos dirigen a los individuos hacia contenido con el que ya están de acuerdo, creando así burbujas de filtro que aíslan a los ciudadanos de la evidencia que los contradice. Además, estos algoritmos muestran contenido provocador de oponentes políticos para maximizar la participación, reforzando así las cámaras de eco. El quid de la cuestión no reside en la recepción de información sesgada por parte de los ciudadanos, un fenómeno que ha persistido desde los albores de la política. La operación de la curación algorítmica se caracteriza por su invisibilidad y su amplia naturaleza, lo que lleva a una erosión gradual de la realidad fáctica compartida que constituye la base de la deliberación democrática.

El segundo mecanismo es la deriva gradual hacia la tecnocracia. La democracia se basa en un acto deliberado de confianza, a saber, la creencia de que el juicio distribuido de los ciudadanos comunes es más legítimo que la autoridad concentrada de cualquier experto. Este fenómeno es particularmente relevante en el contexto de la IA, donde la confianza inherente depositada en el sistema puede ser una fuente de presión. A medida que los sistemas de IA exhiben una aptitud notable para anticipar tendencias intrincadas, se precipita una transformación epistemológica sustancial. La pregunta subyacente de si se debe permitir que los ciudadanos comunes determinen el momento de los procesos de optimización impulsados por IA parece ser válida. La tecnocracia, sin embargo, no surge a través de la coerción; más bien, se caracteriza por una lógica seductora de eficiencia. Cuando la política se conceptualiza como un problema de optimización, la deliberación cívica parece irracional, y el autogobierno democrático se erosiona gradualmente a medida que el poder se traslada del electorado a una élite tecnocrática no electa (König 2023).

1.2 Group Level: Deepening Inequality

A nivel grupal, el valor central es la igualdad sustantiva, que implica más que solo el principio de "una persona, un voto". También implica igualdad de acceso a la voz política, la representación y los recursos públicos. Las consecuencias estructurales de la IA en este contexto son de particular importancia, sin embargo, a menudo son invisibles, ya que sirven para exacerbar las divisiones sociales existentes en lugar de generar nuevas.

Los dos primeros mecanismos a través de los cuales la IA exacerba la desigualdad están arraigados en un problema estructural compartido y, por lo tanto, deben entenderse en conjunto. Los modelos de aprendizaje automático se entrenan con conjuntos de datos históricos, es decir, registros de sociedades que participaron formal y sistemáticamente en la discriminación. Este sesgo se manifiesta en un patrón paradójico de desequilibrio de visibilidad, en el que el mismo grupo marginado puede estar simultáneamente demasiado ausente en algunos conjuntos de datos y demasiado presente en otros. La subrepresentación de grupos demográficos en los datos de entrenamiento para servicios públicos es un problema significativo que puede conducir a la exclusión sistémica del bienestar, el empleo y el acceso financiero. El modelo algorítmico no puede reconocer y servir a estos grupos, lo que resulta en sesgos sistémicos y marginación. Esta invisibilidad puede resultar en exclusión sistémica de servicios públicos impulsados por IA o tratamiento sesgado en procesos de contratación automatizados. Por el contrario, los grupos históricamente marginados a menudo están sobrerrepresentados en ciertos conjuntos de datos, como los registros delictivos. Esta sobrerrepresentación significa que están desproporcionadamente sujetos a las consecuencias adversas de la policía predictiva o la sentencia asistida por IA. Además, son susceptibles a la redistribución electoral sesgada, lo que puede tener un impacto significativo en su representación e influencia política.

El tercer mecanismo opera a través de la economía. En contraste con los dos anteriores, esta preocupación particular se refiere a la forma en que la inteligencia artificial (IA) influye en las condiciones materiales de la participación democrática. A medida que las corporaciones adoptan cada vez más la automatización impulsada por IA, esto ha llevado al desplazamiento de trabajadores, una erosión del poder de negociación de la fuerza laboral y una contracción de los ingresos, socavando así las bases socioeconómicas que son cruciales para el sustento de la democracia sustantiva. La ola actual se caracteriza por su amplio alcance, lo que la distingue de las tendencias de automatización anteriores. Si bien la automatización históricamente ha afectado al trabajo manual, la IA generativa ahora representa una amenaza para las profesiones de cuello blanco y de conocimiento. Este fenómeno se ejemplificó durante la huelga de guionistas de Hollywood de 2023, que puso de relieve el potencial de la IA generativa para alterar no solo la fuerza laboral, sino también el sector creativo. La concentración de la prosperidad generada por la inteligencia artificial (IA) entre un grupo selecto de expertos tecnológicos tiene el potencial de exacerbar la desigualdad económica y política al crear un ciclo de refuerzo mutuo. Aquellos que poseen los recursos necesarios para influir en el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) tienden a obtener una influencia política desproporcionada. En contraste, aquellos que son desplazados no solo experimentan una pérdida de ingresos, sino también la posición cívica que la seguridad económica puede facilitar.

2. Overcoming Risks and Harnessing AI for Substantive Democracy

Si no se aborda, la trayectoria actual de la IA continuará remodelando las sociedades democráticas de maneras que concentran el poder de la información, limitan el alcance del juicio político y afianzan las desigualdades existentes. Sin embargo, esta trayectoria no es inevitable. La capacidad tecnológica que hace que la IA sea una amenaza potencial para la democracia sustantiva puede, bajo diferentes condiciones institucionales, convertirse en un recurso para fortalecer la democracia. En este caso, la IA pasaría de ser un instrumento de manipulación cognitiva, dominación tecnocrática y desigualdad estructural a una infraestructura democrática para el empoderamiento, la inclusión y la deliberación aumentada.

2.1 Restoring Individual Self-Rule

El primer paso en esta investigación es identificar las condiciones bajo las cuales la distorsión de la agencia epistémica por procesos algorítmicos queda sin control. Los algoritmos de recomendación que influyen en el contenido consumido por millones de ciudadanos son opacos, operando de una manera que no está sujeta a escrutinio público ni a supervisión democrática. Para abordar estas preocupaciones, los gobiernos deben hacer cumplir los requisitos de transparencia algorítmica y exigir auditorías externas independientes y regulares de las principales plataformas digitales. Sin embargo, la transparencia por sí sola no es suficiente para fomentar la deliberación genuina; simplemente identifica problemas sin establecer las condiciones necesarias para un diálogo constructivo. En este contexto, Civic Tech emerge como una entidad fundamental. En lugar de utilizar la inteligencia artificial (IA) para manipular preferencias, los gobiernos pueden reutilizarla como un instrumento de deliberación aumentada. Un ejemplo particularmente esclarecedor lo proporciona la iniciativa vTaiwan de Taiwán, que utiliza el algoritmo Pol.is. Esta iniciativa mapea el panorama del argumento público, agrupa innumerables posiciones, identifica acuerdos entre partidos y revela un "consenso aproximado" mientras margina los intercambios tóxicos (Yang 2026). En contraste con el enfoque maximalista de los algoritmos comerciales, que priorizan la participación emocional, la arquitectura de vTaiwan fomenta el intercambio razonado, reconstruyendo así las condiciones epistémicas necesarias para el autogobierno.

El primer paso en esta investigación es identificar las condiciones bajo las cuales la distorsión de la agencia epistémica por procesos algorítmicos queda sin control. Los algoritmos de recomendación que influyen en el contenido consumido por millones de ciudadanos son opacos, operando de una manera que no está sujeta a escrutinio público ni a supervisión democrática. Para abordar estas preocupaciones, los gobiernos deben hacer cumplir los requisitos de transparencia algorítmica y exigir auditorías externas independientes y regulares de las principales plataformas digitales. Sin embargo, la transparencia por sí sola no es suficiente para fomentar la deliberación genuina; simplemente identifica problemas sin establecer las condiciones necesarias para un diálogo constructivo. En este contexto, Civic Tech emerge como una entidad fundamental. En lugar de utilizar la inteligencia artificial (IA) para manipular preferencias, los gobiernos pueden reutilizarla como un instrumento de deliberación aumentada. Un ejemplo particularmente esclarecedor lo proporciona la iniciativa vTaiwan de Taiwán, que utiliza el algoritmo Pol.is. Esta iniciativa mapea el panorama del argumento público, agrupa innumerables posiciones, identifica acuerdos entre partidos y revela un "consenso aproximado" mientras margina los intercambios tóxicos (Yang 2026). En contraste con el enfoque maximalista de los algoritmos comerciales, que priorizan la participación emocional, la arquitectura de vTaiwan fomenta el intercambio razonado, reconstruyendo así las condiciones epistémicas necesarias para el autogobierno.

2.2 Ensuring Group-Level Equality

Dado que la inteligencia artificial (IA) perpetúa la desigualdad estructural a través de un sesgo arquitectónico acumulado en lugar de un solo acto de discriminación, las respuestas políticas de primer y segundo nivel grupal deben abordar simultáneamente el momento y la dirección de la intervención. Con respecto al momento, los gobiernos deben pasar de un modelo de detección post hoc a un modelo de auditoría de derechos humanos ex ante. Estas evaluaciones se realizan meticulosamente antes del despliegue de cualquier sistema de IA en servicios públicos. Están diseñadas para identificar y rectificar patrones discriminatorios antes de que se mecanice a gran escala. Además, buscan incorporar valores democráticos como la igualdad, la no discriminación y la transparencia como requisitos de ingeniería desde la fase de diseño inicial en lugar de aspiraciones éticas abordadas al final. La IA explicable (XAI) permite a la sociedad civil y a los organismos de auditoría independientes examinar de forma continua cómo se clasifican y tratan los grupos demográficos, lo que convierte la rendición de cuentas algorítmica en un control democrático continuo en lugar de un ejercicio retrospectivo (Marque et al. 2024; Maeng 2024).

La tercera recomendación a nivel grupal aborda la amenaza más políticamente controvertida que plantea la IA: la reestructuración del mercado laboral que concentra las ganancias económicas entre una élite reducida mientras desplaza a los trabajadores cuyo trabajo hizo posible ese progreso. Es evidente que la seguridad económica sirve como el elemento fundamental para la participación política. En consecuencia, los individuos que han experimentado una disminución en sus ingresos y poder de negociación experimentan simultáneamente una reducción material en su capacidad de autogobierno. Es imperativo que la política intervenga en dos puntos distintos para abordar eficazmente este problema. Primero, es deber de los gobiernos incentivar a las corporaciones a diseñar sistemas de IA en torno al concepto de complementariedad humano-IA. Esto implica la mejora y reasignación de tareas humanas, en lugar del desplazamiento total de la mano de obra humana. Segundo, los gobiernos deben asignar recursos al desarrollo de programas de alfabetización en IA y recualificación en todos los sectores ocupacionales, desde la manufactura de cuello azul hasta el trabajo de conocimiento de cuello blanco. Al mismo tiempo, deben explorar mecanismos redistributivos, como un "Impuesto de Riesgo" sobre el desarrollo de IA de vanguardia, que podría redirigirse hacia el establecimiento de redes de seguridad social universales (Elbaum y Mallaby 2026). El principio fundamental es evidente: si las ganancias de productividad logradas por la inteligencia artificial se derivan colectivamente, basándose en la investigación pública, la infraestructura y la mano de obra de los ciudadanos, entonces la riqueza que generan debe distribuirse democráticamente.

Conclusion

Este informe ha examinado las crecientes amenazas que plantea la inteligencia artificial (IA) tanto a la democracia procesal como a la sustantiva, y cómo estas amenazas se están desarrollando en Corea del Sur. A nivel procesal, se están llevando a cabo respuestas significativas: La implementación de tecnología de detección de deepfakes basada en IA en previsión de las recientes elecciones locales significa una creciente conciencia de los riesgos que plantea la inteligencia artificial para la integridad de las elecciones. Sin embargo, cuando se evalúa en términos de democracia sustantiva, los avances siguen siendo limitados. Las políticas que abordan la erosión de la agencia epistémica, la deriva hacia la tecnocracia y la profundización de la desigualdad estructural siguen estando en gran medida en la etapa de discusión. La existencia de esta discrepancia se puede atribuir a dos factores estructurales. El desarrollo de la IA en Corea del Sur ha sido predominantemente impulsado por intereses industriales, que han dado prioridad al avance tecnológico sobre la gobernanza democrática. Los rápidos avances en IA han superado la capacidad de la sociedad para regular eficazmente sus implicaciones, lo que resulta en una discrepancia entre el ritmo de la evolución tecnológica y la supervisión social. El Plan de Acción de IA de la República de Corea demuestra una doble inclinación, mostrando fortaleza en la promoción de la aceleración del desarrollo y la adopción de IA, mientras exhibe una debilidad relativa en la abordaje de sus implicaciones democráticas.

Sin embargo, hay motivos para un optimismo cauteloso. En marzo de 2026, el Consejo Presidencial de Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial estableció una nueva Subcomisión de Democracia de IA, encargada de la protección de los valores democráticos y la promoción de una IA inclusiva. Este es un desarrollo significativo, pero es imperativo distinguir entre los conceptos de creación institucional y eficacia institucional. Es deber del gobierno surcoreano traducir el mandato de la Subcomisión en obligaciones vinculantes y exigibles. El incumplimiento de esto resultará en el modo de falla bien documentado de construir marcos de gobernanza sofisticados mientras se permite que el desarrollo de IA impulsado por la industria proceda sin obstáculos.

Entre las democracias que se enfrentan a este desafío, Corea del Sur está en una posición única para establecer un modelo pionero para la gobernanza democrática de la IA. Las siguientes tres fortalezas respaldan esta afirmación: primero, la presencia de infraestructura digital de clase mundial; segundo, la existencia de una ciudadanía digitalmente alfabetizada y cívicamente comprometida; y tercero, una capacidad demostrada para la innovación institucional rápida. Para desarrollar un marco de gobernanza que sea tecnológicamente sofisticado y democráticamente legítimo, Corea del Sur debería integrar plataformas deliberativas como vTaiwan y diseñar servicios públicos inclusivos impulsados por IA. Al hacerlo, Corea del Sur podrá posicionarse como un líder global creíble en una región donde el liderazgo es urgentemente necesario.

Las ramificaciones de este compromiso militar se extienden mucho más allá de las fronteras territoriales de Corea del Sur. En toda Asia, la emergencia del autoritarismo digital —un modelo de gobernanza caracterizado por el uso de la vigilancia impulsada por IA, el control social algorítmico y la gestión centralizada de la información como instrumentos de dominación política— sugiere una nueva tendencia en la gobernanza que es cada vez más exportable. Sin embargo, este modelo carece actualmente de una alternativa democrática comparable en alcance. Es en este punto que la oportunidad de Corea del Sur trasciende a una responsabilidad. Si Corea del Sur logra desarrollar un marco de "IA para la Democracia" que sea tanto centrado en el ser humano como tecnológicamente sofisticado, demostrará algo de profunda importancia regional: que el avance tecnológico y los valores democráticos no están en tensión, sino que se refuerzan mutuamente. En una región donde esa proposición es cada vez más cuestionada, la capacidad de Corea del Sur para encarnar esa demostración puede resultar ser su exportación democrática más consecuente.■

References

Elbaum, Sebastian y Sebastian Mallaby. 2026. "El Trilema de la IA: Cómo Regular una Tecnología Revolucionaria."Foreign Affairs. February 13.
https://www.foreignaffairs.com/united-states/ai-trilemma.

Hankookilbo. 2026. "1,600 Illegal Deepfake Campaign Violations Detected in Jeonnam-Gwangju (In Korean)." March 31.
https://www.hankookilbo.com/news/article/amp/A2026033111070004376.

Hong, Seokhan. 2024. "Los Riesgos de la Inteligencia Artificial en las Elecciones y Respuestas Normativas (En Coreano)."Public Law 53 (2): 185–213.

International IDEA. 2026. Harnessing Artificial Intelligence to Enhance Political Finance Oversight. Stockholm: International IDEA.

Jackson, Dean and Samuel Woolley. 2025. "AI's Real Dangers For Democracy." Journal of Democracy 36 (4): 139–150.

Jungherr, Andreas. 2023. "Artificial Intelligence and Democracy: A Conceptual Framework." Social Media + Society 9 (3): 1–14.

König, Pascal D. 2023. "Concepciones Ciudadanas de la Democracia y Apoyo a la Inteligencia Artificial en el Gobierno y la Política."European Journal of Political Research 62 (4): 1280–1300.

Marques, Marta Sofia, Maria Anastasiadou, and Vitor Santos. 2024. "Marco para la Aplicación de Técnicas de Inteligencia Artificial Explicable al Servicio de la Democracia."Transforming Government: People, Process and Policy 18 (4): 638–656.

Comité Nacional Electoral. 2026. "Contenidos Clave de la Enmienda Parcial a las Leyes de Relaciones Políticas (Aprobada por la Sesión Plenaria, 20 de diciembre de 2023): Disposiciones sobre Deepfakes, Subsidios de Recomendación de Candidatas y Asuntos Relacionados (En coreano)."
https://www.nec.go.kr/site/nec/ex/bbs/View.do?cbIdx=1130&bcIdx=196646.

Seoul Metropolitan Government. 2025. 2025 Seoul Survey. Seoul: Seoul Metropolitan Government.

El Consejo Presidencial de Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial. 2026. Plan de Acción de IA de la República de Corea (2026–2028). Seúl: El Consejo Presidencial de Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial.

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Yonhap News. 2026. "Detección de Deepfakes en Elecciones Locales: El Sistema de IA Identifica Incluso la Manipulación de IA Generativa (En coreano)." 10 de marzo. https://www.yna.co.kr/view/AKR20260310090151530.

Yun, Soo-Jeong. 2021. "Artificial Intelligence and Democracy (In Korean)." Journal of Constitutional Court Research 8 (2): 3–27.



Sunghack Lim is a Professor at the University of Seoul.


■ Edited by Jaehyun Im, Research Associate

    For inquiries: 02 2277 0746 (ext. 209) | jhim@eai.or.kr

Archivos adjuntos

  • Lim_Harnessing AI for Korea Democracy_260415_ADRN Issue Briefing.pdf

*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en inglés. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.

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