Análisis de la reunión en el Kremlin sobre las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania: la estructura de negociación de doble vía y la respuesta de Corea del Sur
Resumen ejecutivo
Durante la reunión del 5 de septiembre en el Kremlin con los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner, Rusia y Ucrania acordaron suspender los ataques mutuos a sus capitales durante tres días mientras duraran las conversaciones. Sin embargo, el presidente Putin limitó el alcance del acuerdo al trazar una línea en contra de cualquier alto el fuego más amplio. El hecho de que las fuerzas rusas atacaran dos aeropuertos en Kiev la noche anterior a la reunión reafirma la estrategia establecida del Kremlin de operar canales separados para la negociación y la presión militar. Las declaraciones del presidente Trump sobre sus logros diplomáticos el día antes de enviar a los enviados sugieren que el momento de estas conversaciones probablemente esté más impulsado por el calendario político interno de Estados Unidos que por la madurez de las negociaciones. Este enfoque, que utiliza una vía de la CIA y de los enviados personales que elude los canales regulares del Departamento de Estado, pone de relieve una característica estructural de la política exterior estadounidense. El escenario más probable a corto plazo es una fase de ceses al fuego locales paralelos y presión militar, con perspectivas limitadas de un avance directo hacia un fin integral de la guerra. Es aconsejable que el gobierno y las empresas surcoreanas desarrollen un marco de evaluación basado en indicadores tangibles en lugar de declaraciones públicas, y que pospongan cualquier compromiso significativo de recursos para la reconstrucción o las discusiones sobre el alivio de las sanciones hasta que los resultados de la visita posterior de Witkoff y Kushner a Kiev sean claros.
I. Análisis de la situación
Conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania: un análisis situacional de la reunión de Witkoff y Kushner en Moscú
1. Antecedentes y desarrollos
El 5 de septiembre (hora local), los enviados especiales del presidente Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, se reunieron con el presidente Putin en el Kremlin en Moscú [7][8]. Llegaron con una «propuesta para poner fin a la guerra», según lo anunciado por Trump el día anterior [1][11]. En ese anuncio, Trump también afirmó haber «resuelto ocho guerras» [11].
Esta reunión puede considerarse una continuación de los esfuerzos que comenzaron con la visita secreta del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú el 25 de agosto [6]. La activación de un canal de inteligencia, en lugar de los canales regulares del Departamento de Estado, muestra que la Casa Blanca tenía la intención de asegurar el liderazgo de las negociaciones a través de una vía separada [6]. El período transcurrido desde entonces se ha caracterizado por una mezcla de presión militar y flexibilidad diplomática, como el ataque del ejército ucraniano a la base de la Flota del Mar Negro en Novorosíisk el 12 de agosto y la posterior propuesta de Ucrania de un cese mutuo de ataques a objetivos civiles en el Mar Negro [4].
El presidente Zelenski confirmó personalmente a través de Telegram que Witkoff y Kushner tenían previsto visitar Kiev el domingo después de su reunión en Moscú [13]. Los dos enviados llegaron al aeropuerto de Vnúkovo en Moscú y fueron recibidos por Kiril Dmítriev, el principal negociador de Putin sobre Ucrania, quien los acompañó al Kremlin [15].
2. Situación actual
La reunión duró aproximadamente tres horas [11]. Según los medios estatales rusos, Putin dijo en sus comentarios de apertura: «La situación no es simple» [5][10]. Tras las conversaciones, varios medios de comunicación informaron que Rusia y Ucrania habían acordado abstenerse de atacar las capitales del otro durante tres días durante el período de negociación [3][8][12]. Sin embargo, las interpretaciones sobre el alcance de este acuerdo de alto el fuego varían. La agencia de noticias TASS informó que Putin declaró explícitamente en la reunión que «no estaba de acuerdo con un amplio alto el fuego de tres días más allá de la suspensión de los ataques a las capitales» [5]. Esto difiere en tono de la narrativa de un «alto el fuego general de tres días» reportada en los medios occidentales.
El Kyiv Independent caracterizó la visita como un «intento de reanudar las estancadas negociaciones para el fin de la guerra» [16]. La Associated Press ofreció una evaluación similar, calificándola de un esfuerzo por «reactivar las conversaciones estancadas» [7]. Sin embargo, el presidente Zelenski reveló que las fuerzas rusas habían bombardeado dos aeropuertos en Kiev la misma noche anterior a la reunión [10]. La agencia de noticias italiana ANSA informó que esto tuvo lugar «después de una intensificación de la potencia de fuego contra Kiev» [1]. Esto sirve como una reconfirmación de la estrategia de doble vía, en la que la ofensiva de Rusia contra objetivos energéticos y de infraestructura se mantiene simultáneamente con la reanudación de las negociaciones.
The Guardian informó que el viaje marcaría la «primera visita a Kiev» de Witkoff y Kushner [8], lo que sugiere que los esfuerzos del equipo negociador de Estados Unidos se han centrado principalmente en Moscú hasta ahora.
3. Actores y posiciones clave
Rusia (Putin): Putin adoptó una postura cautelosa desde el principio, enfatizando la dificultad de las negociaciones en sus comentarios de apertura [5][10]. Si bien aceptó la medida limitada de suspender los ataques a las capitales, trazó una línea clara en contra de cualquier alto el fuego más amplio [5]. Esto puede interpretarse como una táctica de negociación típica: participar en conversaciones mientras se mantiene la superioridad militar para asegurar los términos más favorables para Rusia. La bienvenida personal de Dmítriev a los enviados en el aeropuerto, donde los llamó «pacificadores» [15], indica que el Kremlin también está aprovechando activamente este canal para la gestión de su imagen exterior.
Estados Unidos (Trump, Witkoff, Kushner): Trump destacó su historial de negociación el día antes de la reunión al anunciar una «propuesta para poner fin a la guerra» [11]. La combinación de Witkoff (un exenviado para Oriente Medio) y Kushner (su yerno con amplios contactos comerciales) indica que las negociaciones están siendo impulsadas por un canal basado en la confianza personal de Trump, no en el aparato regular del Departamento de Estado. Esto es consistente con el uso anterior de un canal de inteligencia a través del director de la CIA, Ratcliffe, lo que refleja un patrón recurrente de la Casa Blanca de eludir al Departamento de Estado y a los aliados europeos para entablar conversaciones directas con Rusia [6].
Ucrania (Zelenski): Ucrania fue la parte que propuso inicialmente un alto el fuego durante las conversaciones [9]. El presidente Zelenski mostró su participación activa en el proceso de negociación al publicitar personalmente el itinerario de viaje de los enviados [13]. Sin embargo, su rápido anuncio de los daños causados por el bombardeo de los aeropuertos de Kiev la noche anterior a la reunión [10] puede verse como una señal que arroja dudas sobre la sinceridad de Rusia.
4. Cuestiones clave
Primero, existe una brecha de interpretación entre Rusia y los medios occidentales sobre el alcance del alto el fuego. La diferencia entre la medida limitada de «suspender los ataques a las capitales» y la lectura más amplia de un «alto el fuego general de tres días» [5][8] probablemente se convertirá en un importante punto de discordia durante el proceso de finalización del texto de cualquier acuerdo futuro.
Segundo, la búsqueda simultánea de negociaciones y acción militar. Dado que la ofensiva de Rusia, incluidos los ataques a instalaciones energéticas, continuó el día de la reunión [1][4], no está claro si estas conversaciones conducirán a una hoja de ruta tangible para poner fin a la guerra o se limitarán a discusiones exploratorias.
Tercero, la dualidad de los canales de negociación de Estados Unidos. La operación paralela de un canal de inteligencia (Ratcliffe) y un canal de enviados presidenciales personales (Witkoff y Kushner) [6] está alimentando preocupaciones de que el Departamento de Estado, los aliados europeos y Ucrania puedan ser excluidos de los detalles de las negociaciones.
II. Análisis en profundidad
Análisis en profundidad de las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania: causas estructurales y variables clave
1. Causas fundamentales: ¿por qué ahora y por qué este canal?
La reciente reunión en el Kremlin no debe verse como un evento diplomático aislado. La transición a una fase de negociación, después de más de cuatro años de guerra, está siendo impulsada por tres presiones simultáneas.
Primero, hay señales de que la guerra de desgaste en el campo de batalla está llegando a sus límites. El 12 de agosto, las fuerzas ucranianas atacaron la base de la Flota del Mar Negro en Novorosíisk con cohetes y drones marítimos, dañando cuatro buques de guerra rusos [4]. La operación tuvo como objetivo la última base importante de la marina rusa tras la pérdida funcional de Sebastopol en Crimea [4]. Al mismo tiempo, Ucrania propuso a Rusia un cese mutuo de ataques a objetivos civiles en el Mar Negro [4]. Este uso concurrente de ataques militares y propuestas diplomáticas sugiere que Ucrania está cambiando su enfoque de lograr una victoria puramente militar a construir una ventaja negociadora.
Segundo, hay indicios de que Rusia está calculando internamente los costos de una escalada continua. En sus comentarios de apertura, Putin describió la situación como «no simple» [5][10]. Esta declaración no debe interpretarse como modestia retórica, sino como un reconocimiento franco del complejo terreno de negociación que enfrenta Rusia. Si bien Rusia aceptó la medida limitada de detener los ataques mutuos a las capitales, rechazó explícitamente un alto el fuego más amplio [5]. Esto refleja un cálculo destinado a sostener la fase de negociación mediante una concesión menor, preservando al mismo tiempo plenamente sus herramientas de presión militar.
Tercero, la motivación política interna de la administración estadounidense. El día antes de enviar a sus enviados, el presidente Trump afirmó haber «resuelto ocho guerras» [11]. Esto demuestra que el cálculo político personal de Trump —buscar añadir las negociaciones para el fin de la guerra a su lista de logros diplomáticos— está influyendo directamente en el momento oportuno. Es por eso que la reunión se evalúa como altamente relevante en las áreas temáticas de la política interna y exterior de Estados Unidos. El hecho de que la visita secreta del director de la CIA, Ratcliffe, a Moscú el 25 de agosto precediera al uso de los canales regulares del Departamento de Estado [6] respalda aún más la opinión de que la Casa Blanca tiene la intención de eludir al Departamento de Estado y centralizar el control de las negociaciones con los enviados personales del presidente, Witkoff y Kushner.
2. Contexto estructural
Estructura de seguridad: la doble vía de negociación y ataques. La estructura más distintiva confirmada por esta reunión es la operación paralela y completamente separada de los canales de negociación y los ataques militares. La noche antes de las conversaciones, las fuerzas rusas bombardearon dos aeropuertos en Kiev [10]. Los medios italianos informaron que esto sucedió «después de una intensificación de la potencia de fuego contra Kiev» [1]. Esto sigue un patrón en el que Rusia acuerda suspender los ataques a la capital en la mesa de negociaciones mientras continúa su ofensiva contra las instalaciones energéticas y de infraestructura hasta el último minuto. Esta misma estructura se observó durante fases anteriores de diálogo entre Trump y Putin. Por ejemplo, el mismo día que Trump negó que Putin tuviera la intención de atacar a la OTAN, un dron ruso llevó a cabo un ataque de precisión contra la sede del SBU en Kiev [2]. El enfoque del Kremlin de «operar canales separados para la negociación y la presión física» se ha convertido así en una estrategia establecida, no solo en una táctica de una sola vez.
Estructura política: canales multinivel y preocupaciones por la marginación de Europa y Ucrania. Las negociaciones de Estados Unidos con Rusia muestran un patrón de tres canales que se activan secuencialmente a lo largo del tiempo: el Departamento de Estado, la CIA y los enviados personales del presidente. Si la visita secreta del director de la CIA, Ratcliffe, fue para un contacto exploratorio [6], el canal Witkoff-Kushner fue responsable de presentar la propuesta real. El problema es que ninguna capital europea fue informada del viaje de Ratcliffe con antelación [6]. El viaje actual de Witkoff y Kushner también priorizó Moscú, con Kiev programada como la siguiente parada [8][13]. La descripción de The Guardian de esta como la «primera visita a Kiev» de los enviados [8] confirma que el enfoque del equipo negociador de Estados Unidos ha estado en Moscú. Esto crea un riesgo estructural de que la arquitectura real de las negociaciones se esté construyendo sobre un eje Washington-Moscú, con Ucrania y Europa relegados a ser notificados del resultado.
Estructura económica: la continuación de los ataques a la energía. La ofensiva de Rusia contra la infraestructura energética de Ucrania es una variable separada que continúa independientemente del proceso de negociación. Esto deja a Ucrania con la carga de los costos de reconstrucción de la posguerra y la necesidad de gestionar una crisis energética invernal, incluso si se alcanza un acuerdo de paz. Aunque este tema se evaluó como de relevancia relativamente baja en el dominio de la seguridad emergente y no tradicional —ya que la reunión en sí no priorizó la seguridad energética—, es probable que esta variable vuelva a ser prominente durante la fase de implementación de cualquier acuerdo.
3. Comparación con precedentes históricos
La fase de negociación actual comparte similitudes estructurales con varios precedentes históricos. Durante la firma de los Acuerdos de Minsk en 2014-2015, hubo una desconexión significativa entre el alto el fuego acordado y el cese real de los combates. Un patrón recurrente en ese momento implicaba informes simultáneos de la firma del acuerdo mientras los bombardeos continuaban en el terreno. El actual acuerdo limitado para una «suspensión de tres días de los ataques mutuos a las capitales» es una medida simbólica y parcial en lugar de un alto el fuego integral, que se asemeja mucho a una repetición de los acuerdos parciales al estilo de Minsk.
La estructura de canales de esta reunión también se asemeja a la diplomacia de enviados especiales de la era de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. No es una táctica nueva utilizar canales de inteligencia o enviados personales de un presidente como solución alternativa cuando los canales diplomáticos regulares están estancados. Lo distintivo en este caso, sin embargo, es que los enviados personales son el socio comercial de Trump (Witkoff) y su yerno (Kushner), en lugar de funcionarios de carrera del Departamento de Estado. Esto sugiere que la lealtad y el acceso personal al presidente, en lugar de la experiencia profesional, fueron los criterios principales para formar el canal, marcando una clara distinción con casos pasados de diplomacia de enviados especiales centrada en el Departamento de Estado.
La táctica de negociación de «combinar conversaciones con presión militar», ejemplificada por el ataque a Novorosíisk, ha sido un patrón recurrente a lo largo de la guerra desde 2022 [4]. Ucrania ha utilizado con frecuencia la táctica de lanzar operaciones militares simbólicas inmediatamente antes de una nueva fase de negociaciones para asegurar una posición de negociación más fuerte. La estrecha sincronización entre la reanudación de las conversaciones y el ataque a la Flota del Mar Negro en este caso puede verse como otra instancia de este patrón.
4. Variables clave que moldean los acontecimientos
Variable 1: interpretaciones divergentes sobre el alcance del alto el fuego de tres días. La agencia de noticias TASS informó explícitamente que Putin «no estaba de acuerdo con un amplio alto el fuego de tres días más allá de la suspensión de los ataques a las capitales» [5]. Muchos medios de comunicación occidentales, por otro lado, informaron del acuerdo con un matiz más cercano a un «alto el fuego general de tres días» [3][8][12]. Esta brecha interpretativa podría proporcionar en sí misma un pretexto para el colapso de futuras conversaciones. Desde el punto de vista de la política interna rusa, la declaración de Putin puede verse como un esfuerzo por minimizar el alcance de la concesión para aplacar a los partidarios de la línea dura a nivel nacional.
Variable 2: el resultado de la visita a Kiev. La siguiente fase dependerá de cómo responda el presidente Zelenski a los términos que Witkoff y Kushner han traído de Moscú. Zelenski ya ha señalado su disposición a participar al confirmar personalmente la visita a través de Telegram [13]. Sin embargo, el bombardeo ruso de los aeropuertos de Kiev la noche anterior a la reunión de Moscú [10] podría erosionar la confianza de Ucrania en el proceso de negociación.
Variable 3: la posible exclusión de Europa. Como lo confirmó la visita de Ratcliffe [6], si se repite el patrón de no informar a los principales países europeos sobre las negociaciones con antelación, podría profundizar las fisuras en los mensajes de la OTAN sobre Rusia. Este tema está directamente ligado a la seguridad de la alianza y multilateral, y una reacción adversa europea o una respuesta independiente podría surgir como una variable clave durante la fase de implementación de cualquier acuerdo.
Variable 4: el calendario político de Trump. Si Trump busca concluir apresuradamente un acuerdo para reclamarlo como una victoria diplomática, existe el riesgo de que la velocidad para llegar a un acuerdo se priorice sobre los intereses de Ucrania y Europa. Esto podría resultar en un resultado donde la conveniencia política del momento del anuncio eclipse la sostenibilidad a largo plazo del acuerdo en sí.
Para el gobierno y las empresas surcoreanas, sería prudente evitar una interpretación simplista de esta reunión como una señal de que la guerra está a punto de terminar. En cambio, un enfoque más racional sería medir el progreso real de las negociaciones monitoreando dos indicadores clave a corto plazo: si el alto el fuego de tres días se implementa realmente y el resultado de la visita de los enviados a Kiev. Además, dada la característica estructural de que el canal de negociación prioriza a Moscú, una estrategia eficaz de gestión de riesgos para las empresas surcoreanas sería abordar las discusiones sobre la participación en los proyectos de reconstrucción de Ucrania por etapas, esperando hasta que la respuesta de Kiev sea clara.
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Inicia sesión para seguir leyendo*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en coreano. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.
Este informe es un análisis en profundidad planificado por un investigador de EAI, basado en una investigación rigurosa asistida por IA y redactado en su versión final por el investigador de EAI.