El impulso de la India por la autosuficiencia en semiconductores de IA y las fisuras en la hegemonía tecnológica global
Resumen ejecutivo
El impulso de la India por desarrollar sus propios semiconductores de IA se origina en una percepción arraigada de que la dependencia tecnológica equivale a una vulnerabilidad en materia de seguridad, una lección aprendida después de que Estados Unidos se negara a exportar un superordenador a la India en 1985 y que ahora se revive en la era de la IA. El gobierno de Modi está invirtiendo 15.400 millones de dólares en su programa Semicon 2.0, aplicando una estrategia de cobertura para resistir la presión tanto de Estados Unidos como de China para alinearse con sus respectivas plataformas de IA. Sin embargo, dada la necesidad inherente de la industria de semiconductores de una inversión de capital a largo plazo y de la acumulación tecnológica, es probable que persista durante algún tiempo una brecha significativa entre los anuncios de políticas y las capacidades reales de producción en masa. Dado que es más probable que la India se establezca como un nodo clave en una cadena de suministro diversificada en lugar de lograr una autosuficiencia completa, Corea del Sur debería considerar a la India como un socio alternativo en la cadena de suministro y una fuente de demanda para la cooperación en GPU y servicios de fundición. La tendencia de que la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China se extienda a las políticas industriales de terceros países tiene implicaciones significativas para las propias estrategias de seguridad comercial y tecnológica de Corea del Sur.
I. Análisis de la situación actual
El impulso de la India por desarrollar semiconductores de IA nacionales: un análisis de la situación actual
1. Antecedentes y desarrollos
El impulso de la India por la autosuficiencia en semiconductores no es una tendencia reciente. En octubre de 1985, Estados Unidos se negó a vender un superordenador a la India, alegando preocupaciones sobre su posible desvío para el desarrollo de armas nucleares[1]. Esto llevó al gobierno indio a establecer el Centro para el Desarrollo de la Computación Avanzada (C-Dac) en marzo de 1988[1]. En agosto de 1991, el C-Dac logró desarrollar el primer superordenador autóctono de la India, el Param-8000[1]. Esta experiencia sirve como el caso arquetípico que cimentó la convicción en los círculos políticos indios de que la dependencia tecnológica externa se traduce directamente en vulnerabilidad de seguridad.
Casi 40 años después, esta experiencia histórica se repite en el ámbito de los semiconductores de IA. El gobierno indio proyecta que su dependencia de las importaciones de semiconductores aumentará a 240.000 millones de dólares anuales para 2035[8]. Sobre esta base, el gobierno del primer ministro Narendra Modi está acelerando sus políticas para fomentar la industria de los semiconductores[8]. El enfoque de estas políticas se ha expandido más allá de la simple sustitución de importaciones para abarcar la creación de capacidades autóctonas en todo el proceso, desde el diseño y la fabricación hasta el empaquetado.
2. Situación actual
El Ministerio de Electrónica y Tecnología de la Información de la India (MeitY) ha lanzado la segunda fase de su iniciativa de desarrollo de semiconductores, el programa Semicon 2.0, con un presupuesto de 1,28 billones de rupias (aproximadamente 15.400 millones de dólares)[5][8]. Con el objetivo de atraer fábricas modernas que utilicen obleas estándar de 12 pulgadas, el programa se ha alejado de los grandes subsidios gubernamentales directos, ofreciendo en su lugar incentivos en efectivo de hasta el 40%[5]. Los requisitos de elegibilidad se han endurecido, restringiendo el apoyo a fabricantes de probada solvencia capaces de invertir al menos 200.000 millones de rupias (2.100 millones de dólares) de su propio capital[5]. Tras la primera fábrica comercial del Grupo Tata, el gobierno busca ahora la inversión de empresas globales con el objetivo de atraer una segunda fábrica para 2031[5].
Nikkei Asia, al informar sobre los agresivos movimientos de la India, también transmitió opiniones de expertos que señalan el "riesgo del recién llegado"[8]. La preocupación es que, debido a que la industria de los semiconductores requiere una inversión de capital a gran escala y a largo plazo, así como una acumulación tecnológica, existe una brecha significativa entre los anuncios de políticas y la capacidad real de producción en masa[8]. Dentro de la India, el cambio del gobierno de los subsidios directos a un modelo centrado en atraer capital privado puede interpretarse como una lección política aprendida de experiencias pasadas en las que el apoyo financiero a gran escala no logró producir resultados tangibles y oportunos.
Mientras tanto, el intento de la India de lograr la autosuficiencia en semiconductores se está llevando a cabo en paralelo en industrias electrónicas adyacentes, como la de los teléfonos inteligentes. El ministro de Electrónica y Tecnología de la Información, Ashwini Vaishnaw, anunció que a través de un programa de fabricación de teléfonos móviles de 6,25 billones de rupias, podría surgir una marca de teléfonos inteligentes autóctona india para mediados de 2027[12]. Esto es una respuesta al dominio de las marcas chinas en el mercado indio durante la última década y se alinea con una agenda nacional más amplia para asegurar "marcas nacionales y propiedad intelectual nacional" no solo en los semiconductores, sino en toda la industria electrónica.
3. Actores y posiciones clave
El Gobierno indio enmarca esta política como una tarea esencial desde una perspectiva de seguridad económica. Como lo demuestra la iniciativa de desarrollar sistemas SCADA autóctonos para su red eléctrica, la vigilancia contra las ciberamenazas de China sustenta la política más amplia del gobierno de localizar la infraestructura crítica[16]. La autosuficiencia en semiconductores es una extensión de esta lógica de seguridad.
Estados Unidos y China compiten por atraer a la India a sus respectivos ecosistemas de plataformas de IA. El Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) analiza que la India se enfrenta a un doble desafío: necesita inversión y asociaciones extranjeras para abordar las vulnerabilidades estructurales de su ecosistema de IA nacional, mientras que simultáneamente necesita gestionar sus relaciones tanto con Washington como con Pekín[4]. Esto sugiere que es probable que la India siga una política de cobertura estratégica para obtener beneficios prácticos de ambas partes, en lugar de alinearse completamente con alguno de los dos bandos.
Las grandes empresas tecnológicas globales Las acciones de las grandes empresas tecnológicas globales son otra variable que influye en los cálculos políticos de la India. Empresas como Google, Amazon, Microsoft, Meta y OpenAI están desarrollando sus propios chips de IA para reducir su dependencia de las GPU de Nvidia[10]. Esta tendencia de alejamiento de Nvidia señala una diversificación de la cadena de suministro de semiconductores de IA, actualmente concentrada en unas pocas empresas, lo que aumenta las esperanzas entre los recién llegados como la India de que se pueda estar abriendo una ventana para entrar en el mercado. Al mismo tiempo, la intensificación de la competencia entre las empresas líderes por desarrollar hardware propio —como ilustran los informes de que Anthropic consideró adquirir la empresa emergente de chips de IA MatX[14]— también supone un riesgo para los nuevos participantes como la India, ya que podría ampliar aún más la brecha tecnológica.
Países clave en la cadena de suministro como Taiwán y los Países Bajos Las posiciones de estos países también ponen de manifiesto las limitaciones de las ambiciones de autosuficiencia de la India. La existencia de ASML, el único proveedor de equipos de litografía ultravioleta extrema (UVE), demuestra un cuello de botella estructural, probando que la autosuficiencia en semiconductores avanzados no puede lograrse únicamente mediante la voluntad política de una sola nación[13]. Además, con empresas como la taiwanesa Powertech preparándose para la producción en masa de empaquetado a nivel de panel para 2027[15], Taiwán también lidera la carrera en empaquetado avanzado, lo que dificulta que la India cierre esta brecha a corto plazo.
4. Cuestiones clave
La primera cuestión clave es la brecha entre los anuncios de políticas y las capacidades de ejecución. Si bien la escala financiera y los objetivos de Semicon 2.0 son claros, el "riesgo del recién llegado" identificado por Nikkei Asia plantea preguntas fundamentales sobre si la autosuficiencia es realmente factible, dada la falta de una base tecnológica acumulada en diseño, materiales y equipos por parte de la India[8].
La segunda cuestión es el posicionamiento de la India entre Estados Unidos y China. Aunque la India necesita inversión extranjera para construir su ecosistema de IA nacional, se enfrenta a la presión tanto de Washington como de Pekín para integrarse en sus respectivas plataformas[4]. Esto significa que el impulso de la India por la autosuficiencia en semiconductores no es meramente una política industrial, sino también un acto de equilibrio geopolítico.
La tercera cuestión es la restricción estructural que suponen los cuellos de botella en la cadena de suministro. Como ejemplifica el monopolio de ASML sobre los equipos de UVE[13], la fabricación de semiconductores avanzados implica puntos de estrangulamiento controlados por un pequeño número de empresas y países. Sigue siendo incierto si el objetivo de autosuficiencia de la India puede llegar a un punto en el que pueda eludir estas limitaciones estructurales.
La cuarta cuestión es el efecto de señalización de las políticas de la India sobre otros terceros países. En medio de la rivalidad tecnológica desencadenada por los controles de exportación de Estados Unidos sobre China[11], las acciones de la India podrían servir de modelo para otras potencias medias que buscan evitar una dependencia total de Washington o Pekín. Esto, a su vez, podría convertirse en un caso de referencia para las principales naciones productoras de semiconductores, incluida Corea del Sur, a la hora de formular sus propias estrategias de cadena de suministro.
II. Análisis en profundidad
El impulso de la India por desarrollar semiconductores de IA nacionales: un análisis en profundidad
1. Análisis de las causas fundamentales
Considerar el impulso de la India por la autosuficiencia en semiconductores como una mera política industrial es pasar por alto la cuestión central. Subyacente a este impulso hay una lección aprendida repetidamente en los círculos políticos de Nueva Delhi: "la dependencia tecnológica es una vulnerabilidad de seguridad". La negativa de Estados Unidos a exportar un superordenador en 1985 es el ejemplo clásico. En ese momento, Washington impuso la restricción citando el riesgo de desvío para el programa nuclear de la India[1]. La India percibió esto como una experiencia humillante y estableció rápidamente el C-Dac para desarrollar su propio superordenador[1]. Este incidente dejó una lección arquetípica para la burocracia india: la comprensión de que depender de fuentes extranjeras para la tecnología avanzada deja al país vulnerable a la influencia geopolítica en cualquier momento.
Cuarenta años después, esta misma percepción se repite en el ámbito de los semiconductores de IA. A medida que se intensifica la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China, los controles de exportación sobre chips de IA avanzados, incluidas las GPU de Nvidia, se han convertido en una herramienta política estándar. En esta dinámica, la India se posiciona como un tercero, no alineado ni con Estados Unidos ni con China. El CFR señala la posibilidad de que la India se enfrente a una presión simultánea de ambas partes para integrarse en sus respectivas plataformas de IA[4]. Desde la perspectiva de Nueva Delhi, desarrollar chips de IA autóctonos es una elección estratégica destinada a evitar por completo esta elección binaria. La determinación de no subordinarse a la cadena de suministro de ninguna gran potencia es la motivación fundamental detrás de la política.
Los factores económicos son otra causa fundamental. Se proyecta que la factura de importación de semiconductores de la India aumentará a 240.000 millones de dólares anuales para 2035[8], un nivel que podría ejercer una presión significativa sobre la balanza por cuenta corriente del país. Esta presión por la sustitución de importaciones es una razón clave detrás de la decisión del gobierno de Modi de invertir 1,28 billones de rupias en el programa Semicon 2.0[5][8].
2. Contexto estructural
Estructura política
Para el gobierno de Modi, la autosuficiencia en semiconductores está directamente vinculada a la narrativa política interna de "Atmanirbhar Bharat" (India Autosuficiente). El objetivo del ministro de Electrónica y Tecnología de la Información, Ashwini Vaishnaw, de lanzar una marca de teléfonos inteligentes autóctona para mediados de 2027 encaja en este mismo contexto[12]. La localización de las industrias de semiconductores y electrónica trasciende la mera política industrial, llevando un simbolismo político ligado al sentimiento nacionalista Hindutva. En consecuencia, hay poco desacuerdo entre los partidos gobernantes y de la oposición sobre la necesidad de mantener esta política. Sin embargo, el gobierno se ha alejado de su enfoque anterior de subsidios directos a gran escala. Bajo Semicon 2.0, ahora requiere una inversión mínima de capital privado de 200.000 millones de rupias[5]. Este cambio puede verse como resultado tanto de la presión política por la prudencia fiscal como de las lecciones aprendidas de experiencias pasadas en las que el apoyo gubernamental condujo a resultados tardíos.
Estructura económica
La vulnerabilidad estructural de la industria de semiconductores de la India es que, si bien tiene capacidades considerables de diseño sin fábrica, prácticamente no tiene capacidad de fabricación real (fundición). La construcción por parte del Grupo Tata de la primera fábrica comercial del país es un intento de llenar este vacío, y el gobierno busca ahora la inversión de empresas globales para atraer una segunda fábrica para 2031[5]. El desafío es que la industria de los semiconductores exige una acumulación de capital a largo plazo y una curva de aprendizaje tecnológico pronunciada. Nikkei Asia describe esto como el "riesgo del recién llegado", destacando la brecha significativa entre los anuncios de políticas y las capacidades reales de producción en masa[8]. Esto apunta a una limitación estructural: será difícil para la India alcanzar rápidamente el conocimiento de procesos y los ecosistemas de equipos que Corea del Sur, Taiwán y China han construido durante varias décadas.
Estructura de seguridad
El movimiento de la India hacia la autosuficiencia en semiconductores está alineado con sus esfuerzos por localizar la tecnología en el ámbito de la ciberseguridad. La hoja de ruta de la Autoridad Central de Electricidad (CEA) para desarrollar sistemas SCADA autóctonos para la red eléctrica está impulsada por la vigilancia contra los ciberataques procedentes de China[16]. Esto demuestra que el gobierno indio considera los semiconductores no como meros componentes industriales, sino como activos estratégicos directamente vinculados a la seguridad de la infraestructura crítica de la nación. Los chips de IA se ven a través de la misma lente. A medida que se expande el uso de la IA en la defensa y la seguridad, la dependencia de chips de fabricación extranjera para la potencia de cálculo subyacente se considera en sí misma un riesgo para la seguridad.
3. Comparación con precedentes históricos y casos similares
Las acciones actuales de la India muestran varios patrones comunes en comparación con casos similares en otros países.
El primer punto de comparación es China. En respuesta a los controles de exportación de Estados Unidos, China planea aumentar su autosuficiencia en semiconductores de nodo avanzado al 66% para 2035[13]. Sin embargo, los análisis sugieren que es poco probable que incluso China supere el cuello de botella que representa el equipo de litografía UVE de ASML[13]. Esto sirve como un caso de referencia, sugiriendo que, aunque la India persiga la autosuficiencia, su dependencia de tecnologías de cuello de botella específicas para procesos de vanguardia será probablemente inevitable durante algún tiempo.
La segunda comparación es la tendencia de las grandes empresas tecnológicas a desarrollar sus propios chips. Google, Amazon, Microsoft, Meta y OpenAI están desarrollando chips de IA personalizados para reducir su dependencia de las GPU de Nvidia[10]. Según se informa, Anthropic consideró una adquisición de MatX por 7.000 millones de dólares para asegurar su propio suministro de silicio[14]. Si bien estos casos representan una búsqueda de la "soberanía de la IA" a nivel corporativo en lugar de nacional, la motivación subyacente es esencialmente la misma que la estrategia nacional de la India: un intento de reducir la dependencia de un único proveedor.
Un tercer paralelismo es la conexión con el discurso sobre la "IA soberana", según el análisis del EAI. El gobierno de Corea del Sur también ha establecido la soberanía de la IA como una prioridad nacional clave, en línea con la evaluación de que "cuando se trata de IA, no solo nuestro país, sino también Estados Unidos, China y naciones de todo el mundo compiten ahora ferozmente con un profundo sentido de propósito hegemónico"[6]. El desarrollo de chips de IA autóctonos por parte de la India es un ejemplo de cómo esta competencia por la IA soberana se está expandiendo más allá del duopolio entre Estados Unidos y China para incluir a potencias medias y economías emergentes.
El precedente histórico más directo es la propia experiencia de la India: el exitoso establecimiento del C-Dac y el desarrollo del superordenador Param-8000 tras la negativa de exportación de Estados Unidos en 1985[1]. Este precedente parece haber infundido confianza en los responsables políticos indios de que es posible una respuesta autosuficiente a un bloqueo. Sin embargo, los superordenadores de la década de 1980 y los semiconductores de IA de hoy en día están a mundos de distancia en términos de complejidad tecnológica y escala del ecosistema. En aquel entonces, la tarea era replicar hardware específico mediante la inversión concentrada de una sola institución; hoy, requiere construir un ecosistema completo que abarque el diseño, la fundición, el empaquetado y la pila de software.
4. Variables clave que configuran los desarrollos futuros
La primera variable es el éxito de los esfuerzos para atraer fundiciones. La pregunta clave es si la segunda fábrica comercial prevista por el programa Semicon 2.0 puede entrar en funcionamiento para 2031[5]. Una primera prueba de fuego será si realmente se materializa una empresa global capaz de cumplir con el requisito mínimo de capital propio de 200.000 millones de rupias.
La segunda variable es la sostenibilidad de la estrategia de equilibrio de la India entre Estados Unidos y China. Como señala el CFR, tanto Washington como Pekín intentarán atraer a la India a sus respectivos ecosistemas de plataformas de IA[4]. La medida en que la India pueda mantener un camino independiente en medio de esta presión determinará la eficacia de su política de autosuficiencia.
La tercera variable es la seguridad de las cadenas de suministro de minerales y materiales críticos. El Carnegie Endowment for International Peace evalúa que la India está posicionada para liderar la reducción de riesgos en las cadenas de suministro de minerales críticos junto con Estados Unidos y Japón[7]. Que su impulso por la autosuficiencia en semiconductores pueda ir acompañado de la obtención de los materiales y minerales necesarios para las fases finales será un determinante clave del éxito general de la política.
La cuarta variable es el ritmo de expansión de la infraestructura eléctrica y de centros de datos. El Boston Consulting Group (BCG) señala que la carrera por la computación de IA es, en efecto, una carrera por asegurar la electricidad para los centros de datos[3]. Incluso si la India produce sus propios semiconductores, esto no se traducirá en una mejora significativa de sus capacidades de IA sin una red eléctrica y una infraestructura de centros de datos de apoyo. Cómo se alinean los esfuerzos de la India por desarrollar una red eléctrica autóctona[16] con esta variable será un punto clave a seguir.
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Inicia sesión para seguir leyendo*Este texto es una traducción mediante IA de un original escrito en coreano. Pueden existir errores de traducción o matices imprecisos.
Este informe es un análisis en profundidad planificado por un investigador de EAI, basado en una investigación rigurosa asistida por IA y redactado en su versión final por el investigador de EAI.